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Consejos para combatir el síndrome posvacacional

Consejos para combatir el síndrome posvacacional

lunes 02 de septiembre de 2019, 10:55h

A punto de cerrar el verano, la estación más querida por muchos llega el estrés posvacacional.

Tras el verano de 2017, un 33% de los trabajadores en España aseguró haber sufrido síndrome posvacacional, según una encuesta hecha por Adecco. En 2018, la misma empresa repitió esta misma encuesta y se reveló que la cifra había aumentado en 4 puntos, con lo que había llegado al 37% de los trabajadores.

Los síntomas de este síndrome son cuadros de fatiga, apatía, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, nerviosismo y tristeza; nada, en realidad, que pueda considerarse con entidad clínica. Estos síntomas son normales ante un cambio de rutina, ya que cambiamos de rutina bruscamente en verano, pero un proceso transitorio que no suele alargarse más de tres o cuatro días. Tenemos una rutina durante todo el año que a veces nos cansa, nos quema, pero nos permite ir en 'modo automático'. Cuando llegan las vacaciones, también al principio, en algunas personas aparecen dificultades de adaptación a la nueva rutina, aunque sea positiva. Luego, cuando nos empezamos a acostumbrar, 'va y se acaba'.

Pero, ¿cuándo puede suponer un problema? "Existen casos extremos en los que se experimentan ataques de ansiedad, depresión, dolor de cabeza o malestar general. Afectan a una minoría y pueden durar meses", expone el estudio de Adecco. Este tipo de crisis son necesarias porque nos hacen despertar un poco del modo automático.

La psicóloga Marina Fernández señala que cuanto mayores sean dificultades para afrontar los cambios, más difícil será adaptarse a ellos. Por este motivo recomienda hacer el cambio "de manera progresiva", al igual que en el caso de los niños, donde se hacen "periodos de adaptación".

Consejos para adaptarse a la rutina

1. Conectar unos días antes Es muy importante que cuando queden muy pocos días para volver a la rutina del trabajo, "conectarse paulatinamente, mirar el correo o elaborar una pequeña planificación de las actividades. Avanzar y sobre todo planificar un poco la vuelta ayudan a eliminar la incertidumbre y tener una sensación de control que permitirá llevar mejor el día a día", ha explicado el director de desarrollo del eLeam Center.

2. Ir poco a poco Retomar la rutina rápidamente no es bueno para nada y es necesario ir poco a poco y hay que superar los tres primeros días. "Superar los tres primeros días son algo pesados y poco productivos. También es aconsejable concretar: 'El objetivo de este lunes es tener esta reunión y hacer este informe', ha añadido Armayones.

3. Valorar la parte positiva Volver a trabajar después de las vacaciones puede tener una parte positiva? Por supuesto que sí. "Tener una actitud positiva ayuda. Volver al trabajo es una oportunidad para reencontrarnos con compañeros de trabajo con los que nos llevamos bien, pensar en nuevos proyectos y desarrollar nuestra faceta profesional. Si nuestra actitud es positiva, nuestra vuelta será más fácil", ha manifestado el experto.

4. Crear nuevos hábitos saludables Al romper con la rutina de verano, que a veces no es tan sana como pensamos ya que cogemos algunos kilos de más ya que comemos peor. Pues es importante plantearnos pequeños retos, no hace falta apuntarse al gimnasio, pero es necesario poner pequeños retos a nuestro día: "Voy a bajarme dos estaciones antes del metro para andar un poco más, en vez de llegar hasta la puerta del trabajo", ha aconsejado Manuel Armayones.

5. Planificar el ocio Es necesario planificar un poco el ocio para no caer en la vorágine de la oficina y de las llamadas de teléfono de un día para otro. "Planifiquemos el primer fin de semana después de vacaciones, tengamos metas a corto plazo, no perdamos la oportunidad de incorporar actividades de ocio en nuestras vidas. Es la mejor manera de no tener la sensación de que todo es trabajo en nuestra vida".

6. Comenzar proyectos vitales ilusionantes La vuelta de las vacaciones es un momento muy importante para ilusionarte con una nueva actividad o voluntariado. "Volver a la rutina siempre es más fácil si la llenamos de los buenos momentos que pueden proporcionarnos las actividades culturales, educativas y altruistas".

7. Aprovechar las rutinas La rutina es un encadenamiento de hábitos que a fuerza de repetirlos, acabamos automatizando sin pensar. "Pero, para que se establezcan estos hábitos hay que "practicar" y muchas veces encontrarles espacio en nuestro día a día. Si las nuevas rutinas que podemos establecer al volver de vacaciones son positivas puede que hasta nos acabemos alegrando de que las vacaciones terminen", ha concluido el director.

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