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Los actores Pepe Viyuela y Elena González con Rifa, la niña de 11 años que acogen en verano desde el año pasado.
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Los actores Pepe Viyuela y Elena González con Rifa, la niña de 11 años que acogen en verano desde el año pasado. (Foto: Chema Barroso)

Vacaciones en Paz: un verano especial por la visibilidad del pueblo saharaui

domingo 21 de julio de 2019, 09:00h

La vida en los distintos campamentos de refugiados del Sáhara se vuelve especialmente dura en verano, con temperaturas que pueden alcanzar con frecuencia los 50 grados. Estas condiciones afectan de forma especial a los niños, razón por la cual hace 40 años nació el programa Vacaciones en Paz, en el que distintas familias españolas acogen a pequeños de esta zona durante el verano para fomentar el intercambio cultural y dar una mayor visibilidad a la situación del pueblo saharaui. Entre esas familias se encuentra el matrimonio entre los actores Pepe Viyuela y Elena González, quienes desde el pasado año acogen en su casa a Rifa, una niña de 11 años perteneciente al campamento de Dajla.

Su historia tiene un comienzo distinto al habitual entre las familias participantes en el proyecto. "Nosotros conocimos a Rifa y a su familia a partir de un festival de cine que se hace en el Sáhara y estuvimos alojados en su casa", relata Pepe Viyuela. "Allí no hay hoteles y el pueblo saharaui se caracteriza fundamentalmente por su hospitalidad, así que estuvimos durmiendo en su casa y comiendo allí. Entonces ella debía tener seis o siete años", añade.

A partir de ese momento, según relata el actor, volvieron a tener contacto con la familia el año pasado, cuando Rifa ya tenía edad para participar en el proyecto. "La familia nos escribió diciendo si queríamos acogerla, así que fue algo que venía un poco de antes. Sabíamos de la existencia de Vacaciones en Paz, pero no habíamos participado", señala.

Según apunta Viyuela, Rifa "aquí se libra del calor, ve otras cosas, aprende un idioma, conoce más o menos un país...". No obstante, el actor señala que "estos niños no tienen problemas de afectividad" y, aunque se encuentren cómodos y contentos durante su estancia con las familias que les acogen, siempre quieren volver a sus casas.

Los actores Pepe Viyuela y Elena González con Rifa, la niña de 11 años que acogen en verano desde el año pasado. (Foto: Chema Barroso)

La convivencia del matrimonio con Rifa es ahora favorable, pero reconocen que los comienzos en el primer año fueron complicados. "El año pasado, ella lo pasó un poco mal, echaba mucho de menos a su familia", señala Elena. Además, las costumbres fueron un factor importante, porque las "nuestras son muy distintas de las que tienen allí, entonces había mucho choque". Aunque ella misma reconoce que lo vivió "con un poco de angustia" y se preguntaba "si a los otros niños le pasaba lo mismo que a ella", esta vez asegura que la niña se muestra más cómoda.

Por esta razón, el día a día es ya más ameno y transcurre entre distintas actividades como visitas a las piscinas de la zona, campamentos urbanos, viajes por España y otras actividades de ocio. "Intentamos estar muy atentos a qué es lo que puede demandar, porque tampoco se trata de atosigarla con cosas que a ti te interesan, pero a lo mejor a ella no", apunta Viyuela. De hecho, intentan poner en valor sus gustos y aportes culturales ya que, "intentamos no ser solamente nosotros los que mostramos lo que tenemos, sino que ella nos pueda enseñar también. Nos gustaría que nos enseñara el té, que para el saharaui es algo muy importante, pero todavía no ha aprendido. Quizás el año que viene", añade entre risas.

Después de haber participado en el programa con anterioridad, el intérprete afirma que tienen "la sensación de que no estamos haciendo algo extraordinario, sino algo normal y que ojalá se hiciera mucho más". En este sentido, añade que puede parecer que "estamos haciendo algo cargado de buenismo y no es así, nosotros vamos a recibir a estos niños para que se sepa que están viviendo una situación injusta". Tal y como añade, además de un componente social y solidario, existe un "componente reivindicativo".

En este sentido, el actor y humorista insiste en que se debe poner de manifiesto y tener en cuenta que, en ocasiones, los niños vienen de "familias rotas, porque unos quedaron en el Sáhara ocupado y otros están en los campamentos. "Pueden tardar 30 años en volver a encontrarse". Por ello, añade que se trata de una situación complicada para los más pequeños, así como algo "muy duro para una cultura que tiene tan arraigado el concepto de la familia".

Los actores Pepe Viyuela y Elena González con Rifa, la niña de 11 años que acogen en verano desde el año pasado. (Foto: Chema Barroso)

Cómo funciona el programa

El caso de Pepe Viyuela y Elena González es solo uno de los que se pueden encontrar entre las familias que participan de manera anual en este programa desde su creación, cuya tendencia ha ido en aumento en los últimos años.

El procedimiento habitual para formar parte de Vacaciones en Paz, organizado por CEAS-Sáhara y otras asociaciones, es sencillo. Según apunta Belén, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, se realiza mediante una primera reunión en febrero con las familias que se han mostrado interesadas en el programa. "Este es un proyecto dinámico que dura 365 días al año. Al acabar, empezamos a promocionarlo de nuevo en el Sietedías (revista de Alcobendas) y la revista de San Sebastián de los Reyes", apunta.

La reunión se realiza en un local cedido por el Ayuntamiento de Alcobendas, que, junto con otros consistorios, presta numerosos espacios para las diferentes actividades de las asociaciones. Posteriormente, se realizan entrevistas con cada familia, se solicitan certificados de abusos sexuales y penales, y la asociación se pone en contacto para informar del niño que será acogido por la familia y la fecha de llegada. Estas reuniones con las familias se repiten una vez finalizada la estancia de los niños, como método de seguimiento y valoración de la experiencia. En lo que se refiere el tipo de familia, Belén aclara que están "abiertos a todo el mundo", sin importar que se trate familias monoparentales o formadas entre individuos del mismo sexo.

Además de la flexibilidad de condiciones, una de las razones que facilitan el funcionamiento del proyecto es que, una vez en España, los niños pueden volver siempre que quieran a sus lugares de origen. En lo que respecta a las familias, pueden viajar por todo el territorio nacional sin problemas durante la estancia de los pequeños. No obstante, no pueden salir del país, ya que todos los niños llegan con un pasaporte colectivo.

Por parte de la asociación, los costes que suponen estas estancias para las familias son otra ventaja a tener en cuenta. Según aseguran desde la misma, abonan el 90% del precio de los vuelos de ida y vuelta, así como realizan un intercambio de ropa con las familias. Así, el desembolso que deben afrontar los participantes en el proyecto se ve claramente reducido.

La colaboración con los ayuntamientos, un elemento esencial

En este sentido, la colaboración entre las asociaciones y los ayuntamientos es fundamental. Según señala Belén, es un gran apoyo contar con las ayudas de consistorios como el de Alcobendas, Rivas, La Cabrera o Torrelaguna. Mediante acciones como la cesión de espacios, estas asociaciones pueden realizar espectáculos solidarios como las galas de magia. Con la celebración de estas actividades y la venta de calendarios, que este año ha ascendido a la cifra de 2.500 unidades, se obtiene el dinero necesario para que el programa Vacaciones en Paz sea posible.

Por parte del Ayuntamiento de Alcobendas, aseguran que tienen "un convenio con la asociación citada, por el que se le cede durante todo el año un local para sus actividades". No obstante, la colaboración va más allá. Según afirman fuentes consistoriales, "durante el tiempo en el que están los niños aquí, pueden entrar gratuitamente al Centro Deportivo Valdelasfuentes, a sus piscinas, al ir acompañados de dos adultos". Esto se ve complementado con la asistencia gratuita a los campamentos urbanos que se organizan en el municipio, a través de los cuales, se realizan actividades educativas con otros niños.

De esta forma, los niños saharauis acogidos por las familias pueden vivir dos meses en un ambiente muy distinto al de sus países natales. Además del intercambio cultural y el aprendizaje que supone para ellos, se trata de un programa cuyo objetivo es concienciar de la difícil situación que se vive a muchos kilómetros de aquí.

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