Ignacio Blanco, vecino de Las Rozas habla con la naturalidad, elocuencia y serenidad que se podría esperar de un joven reconocido como el mejor orador de España 2025 por la Liga Española de Debate Universitario (LEDU). El roceño se alzó con el título en la 25º edición del certamen, que reunió a los 16 mejores equipos de universidades de todo el país.
Recientemente graduado en Periodismo y Comunicación, Ignacio recuerda en conversación con Madridiario sus primeros pasos en la andadura del debate: “La primera vez que debatí tenía trece años, en el torneo municipal de Las Rozas, cuando aquello apenas empezaba y casi nadie sabía muy bien de qué iba esto”. Lo ue Ignacio no sospechaba entonces es que una actividad extraescolar impulsada por un profesor sería el trampolín a una vida vinculada a la dialéctica: “El debate ha sido mi brújula personal y profesional”.
“El debate ha sido mi brújula personal y profesional”
Durante diez años, Blanco ha pasado por torneos escolares, competiciones universitarias y campeonatos nacionales. Cada experiencia, dice, ha sido un paso en su crecimiento personal. “El debate me sacó de mi zona de confort y me obligó a conocerme mejor. Enfrentarse a un auditorio, a un jurado, a tus propios nervios, te enseña a gestionar la presión y a confiar en ti mismo. Es un ejercicio constante de autoconocimiento".
Cuando se le pregunta al joven periodista si un buen orador nace o se hace, Blanco responde con matices. “Hay algo innato en la comunicación, claro, pero sin trabajo de poco sirve. Yo llevo diez años preparándome y aprendiendo debate tras debate”. De hecho, Ignacio no es el único orador al que el debate le ha cambiado la vida. “Conozco a muchas personas que eran muy introvertidas y que, gracias al debate, han aprendido a explotar sus capacidades al máximo. La constancia puede hacer milagros”, comenta.
Para el roceño, una de las claves del éxito es la espontaneidad. “No hay improvisación sin naturalidad. Al principio necesitas tener el discurso escrito o una estructura muy clara para sentirte cómodo, pero con los años automatizas tareas y la palabra te sale sola. Esa naturalidad no es improvisar a lo loco, es haber interiorizado tanto la técnica que ya no dependes de ella".
"La naturalidad no es improvisar a lo loco, es haber interiorizado tanto la técnica que ya no dependes de ella"
La práctica del debate requiere mucha disciplina y entrenamiento. “La gente a veces no imagina la cantidad de preparación que hay detrás. Horas de preparación, análisis, ensayo… En el debate académico sabes la pregunta con mes de antelación, pero tienes que preparar tanto la posición 'a favor' como la de 'en contra'”. A pesar de esto, ningún debate es como el anterior. “Siempre salen argumentos y refutaciones nuevas. Esto te obliga a estar despierto, pensar rápido y tener un profundo control del tema”, explica Blanco.

Una orador sin igual
El campeonato de este año giró en torno a una cuestión de inmediata actualidad: los beneficios o perjuicios de la inmigración. Ignacio y su equipo en representación de la Universidad Carlos III lograron llegar hasta la final por equipos. En paralelo, en la final individual de oradores, en el último duelo, se proclamó mejor orador. “Ganar fue increíble, fue un momento que no olvidaré nunca”.
“Ganar fue increíble, fue un momento que no olvidaré nunca”
Pero más allá del premio, lo que más valora es el aprendizaje. “Empiezas aprendiendo de los debates que pierdes, porque te obligan a ser consciente de que nunca puedes alcanzar la perfección, aunque más adelante también valoras las recompensas y la confianza que aportan las victorias".
También comunicador y periodista
Graduado recientemente en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III, aspira a desarrollar su carrera en el ámbito audiovisual. “Mi sueño es dedicarme a la comunicación oral, a la radio o a la televisión. El debate me ha enseñado a conectar con el público y a improvisar, y creo que eso es una herramienta muy útil en el periodismo”.
De momento, Ignacio compagina su trayectoria como debatiente con su incipiente carrera profesional como becario en la sección de Sociedad y Cultura de la Agencia EFE, unos primeros pasos en los que quiere aunar sui pasión por el debate y su vocación periodística. "Creo que esta profesión necesita cada vez más a gente que sepa explicar las cosas, que se entienda el poder de la palabra. Si el debate me ha enseñado algo, es que comunicar bien no es solo hablar, implica muchas más cosas", afirma.