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Barracones en un colegio de Getafe
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Barracones en un colegio de Getafe (Foto: Plataforma IES Los Molinos Getafe YA)

El curso arranca en barracones: Getafe, Ciempozuelos y El Cañaveral afrontan la falta de infraestructuras escolares

viernes 03 de octubre de 2025, 07:39h
Actualizado: 09/10/2025 15:45h
El curso escolar 2025/26 comenzó en la Comunidad de Madrid con una fotografía repetida en varios municipios: la instalación de módulos prefabricados, conocidos coloquialmente como “barracones”, en colegios e institutos públicos para dar respuesta a la falta de plazas escolares. La escena, lejos de ser excepcional, ha encendido las alarmas entre familias, asociaciones y ayuntamientos, que denuncian "improvisación, precariedad y retrasos" en la construcción de infraestructuras prometidas.

En Getafe, el barrio de Los Molinos ha alzado la voz contra lo que consideran una "situación insostenible": centenares de niños de secundaria dan clase en aulas provisionales instaladas en el patio del CEIPSO Miguel de Cervantes, único centro público del barrio. En Ciempozuelos, el Ayuntamiento se ha sumado a las críticas, calificando de “indecente” la instalación de barracones en su instituto. Mientras que en el barrio de la capital de El Cañaveral, la percepción es bien distinta, al considerar que se trata de una "solución temporal" y prefieren hablar de "edificación modular" al entender que la palabra "barracón conlleva una idea despectiva".

Tres realidades que dibujan un mismo problema: el crecimiento poblacional de los nuevos barrios madrileños choca con la lentitud de la administración regional en dotarles de colegios e institutos suficientes.

Getafe: el barrio de los 4.000 niños sin instituto

El foco más encendido se encuentra en Getafe, donde las familias del barrio de Los Molinos denuncian la “deplorable” situación con la que han arrancado sus hijos el curso. En este barrio joven, de más de 13.000 habitantes censados, un tercio son menores de entre 0 y 15 años. Solo en secundaria, más de 600 adolescentes necesitan plaza. Sin embargo, el barrio solo cuenta con un centro público, el CEIPSO Miguel de Cervantes, que nació como colegio de infantil y primaria y posteriormente fue reconvertido para acoger también la ESO.

La saturación ha llegado a un punto límite. “Actualmente hay más de 600 niños y niñas en edad de secundaria, de los cuales apenas 200 caben en el centro. Este curso ya no había opción de más espacio, por lo que la Comunidad ha instalado cuatro barracones en lo que era un parking utilizado como patio”, explica Luis Miguel Carrascosa, portavoz de la Plataforma IES Los Molinos Getafe ¡YA! a Madridiario.

La plataforma denuncia que esta solución provisional paraliza, en la práctica, el proyecto de construcción del instituto prometido desde hace años, al considerar que esta instalación temporal "relaje" la actuación de la Comunidad de Madrid de crear nuevos centros educativos en la zona. Y no es una reclamación nueva. Ya en 2019, el Ayuntamiento de Getafe cedió una parcela pública para levantar el instituto. Durante la campaña electoral de 2023, el entonces consejero Enrique Osorio y el candidato del PP a la Alcaldía de Getafe, Antonio Jóse Mesa, llegaron incluso a grabar un vídeo en la parcela asegurando que allí se edificaría el instituto, tal y como recuerda Carrascosa. “Cuatro años más tarde de la cesión de la parcela nos dicen que no era válida y que quieren otra. Mientras tanto, nuestros hijos estudian en barracones reutilizados, con golpes, suelos sueltos, luces que se apagan, aires acondicionados que no funcionan y temperaturas de hasta 33 grados en las aulas”, denuncia Carrascosa, que asegura que los barracones no contaban con el inmueble necesario para empezar el curso escolar el primer día de clase.

Según el Real Decreto 486/1997, las temperaturas en espacios de trabajo deben mantenerse entre 17 y 27 grados. Sin embargo, las mediciones realizadas en uno de los prefabricados reflejaron picos de 33 grados durante la primera semana de clase. “Es inaceptable que unos 100 niños de primero de la ESO den clase en esas condiciones. Además, el centro carece de laboratorio, sala de informática o espacios adecuados para secundaria, incumpliendo lo que marca la ley”, añaden la Plataforma. Asimismo, cuando los alumnos del centro quieren ir al servicio se ven obligados a salir a la intemperie sin "ningún techo que les proteja de la lluvia o el sol".

Otro de los problemas que denuncian las familias es que estas aulas modulares suponen una mayor masificación del centro y una perdida de espacios comunes en unas instalaciones ya de por sí por encima de su capacidad. Actividades como el patinaje, que antes se realizaban en el patio, han sido suprimidas por falta de espacio. “Nos sentimos ninguneados. Pedimos que se priorice la adjudicación de la obra del instituto y que no haya más retrasos. Nuestros hijos merecen aulas dignas, no contenedores”, concluye Carrascosa.

Desde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid aseguran que el centro educativo "ha empezado el curso con normalidad" y que las aulas modulares "están perfectamente preparadas para su uso". Además, confirman que ya cuentan con los planos del futuro instituto de Los Molinos, cuyas obras se prevé licitar en los próximos meses.

Barracones con informe negativo en Ciempozuelos

Sin embargo, la polémica de los barracones no es exclusiva de Getafe. En Ciempozuelos, el curso también ha comenzado con la instalación de módulos provisionales en un instituto del municipio, lo que ha provocado la reacción del Ayuntamiento, gobernado por el PSOE. "Como alcaldesa exijo al consejero y al viceconsejero de Educación que atiendan las necesidades reales de nuestro pueblo, construyan las instalaciones que demandamos y eliminen estos módulos, porque alternativas existen y el Ayuntamiento ya las ha puesto sobre la mesa. Nuestros jóvenes merecen aulas dignas, no soluciones improvisadas”, ha afirmado la alcaldesa, Raquel Jimeno, que ha recordando que los técnicos municipales ya emitieron un informe negativo sobre estas infraestructuras temporales del IES Juan Carlos I.

Barracones en el centro educativo Juan Carlos I de Ciempozuelos.

El Consistorio lleva más de 15 meses reclamando a la Comunidad de Madrid la ampliación del instituto de secundaria y la construcción de un nuevo colegio de infantil y primaria. Para ello, ha ofrecido terrenos municipales colindantes al IES Juan Carlos I, además de recordar que la propia Comunidad dispone de suelos en el municipio. Además, desde el Consistorio denuncian que propusieron la creación de un grado de logística, adaptado al tejido económico local, marcado por la fuerte presencia de empresas del sector. Sin embargo, la Consejería de Educación rechazó la propuesta alegando limitaciones presupuestarias.

La Consejería de Educación subraya que el proyecto de instalación de los módulos provisionales en este centro de Ciempozuelos fue modificado a comienzos del verano para adaptarse a los requerimientos planteados por el Ayuntamiento.

El Cañaveral, el barrio madrileño que ve en los barracones una solución

Mientras en Getafe y Ciempozuelos las denuncias se multiplican, en el barrio madrileño de El Cañaveral la percepción sobre estas aulas provisionales es bien distinta. Allí, el colegio Humanitas también ha comenzado el curso con este tipo de instalaciones, pero tanto las familias como el profesorado prefieren hablar de “edificación modular” para evitar la connotación negativa de la palabra “barracón”.

“No sé cómo serán los de Getafe, pero los del Humanitas no tienen mucho que envidiar a otro tipo de construcción”, señalan desde la asociación vecinal de El Cañaveral. “Los padres eran conscientes desde el principio de que esta era una solución temporal. No lo ven como una situación de abandono, sino como una etapa mientras se termina la obra definitiva”, afirman.

Álvaro, padre de un alumno, lo corrobora: “Nos avisaron antes de matricularnos de que, dependiendo de la evolución de la obra, algunas clases podrían comenzar en módulos. Cuentan con aire acondicionado, calefacción y cumplen con normativas exigentes. La sensación dentro es como la de un aula normal, incluso mejor que las que teníamos nosotros hace 20 años”. Sobre si temen que esta situación se alargue en el tiempo, Álvaro confía en que no, aunque asegura que el director del centro ya ha trasladado a las familias que es posible que se produzcan retrasos en la obra por "cosas inesperadas que surjan" como la lluvia. "Yo creo que para el año que viene estará todo terminado ya. Al principio era algo que no nos gustaba, también por el desconocimiento, porque por fuera la imagen no deja de ser de un contenedor, pero cuando los hemos visto por dentro la idea ha cambiado", manifiesta.

En la misma línea se pronuncia un profesor del centro y miembro de la asociación vecinal de El Cañaveral: “La situación es temporal y responde únicamente a la adjudicación tardía del proyecto y a los imprevistos meteorológicos. Por suerte, el colegio apuesta fuerte por las familias y el interior del centro es fantástico: totalmente climatizado y con espacios suficientes para los alumnos. En cuanto estén terminados los edificios y la Comunidad otorgue la licencia, disfrutaremos de un gran colegio”.

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