Bajo la batuta de la directora de Madridiario, Maria Cano, la primera ponencia de las III Jornadas de Salud Laboral, titulada ‘La importancia de una buena salud mental de los profesionales’, ha contado con la gerente asistencial de Hospitales de la Comunidad de Madrid, Mercedes Navío, como protagonista.
Desde su experiencia personal y profesional como responsable del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), Navío ha puesto el foco sobre la importancia de actuar de un modo “trasversal” sobre los “factores estresantes” en el ámbito laboral, tales como las deficiencias en la delimitación de funciones, las sobrecargas de trabajo, los episodios de acoso, la rigidez excesiva en cuestión de horarios o las dificultades para conciliar, con el fin de prevenir el desarrollo de trastornos psicológicos entre los trabajadores. Las patologías más comunes, como cabe esperar, continúan siendo el estrés y la ansiedad.
La importancia de “liderazgos constructivos” en el apartado sanitario, más aún en episodios de “gran tensionamiento” como fue la pandemia del coronavirus, es el primer elemento de la ecuación descrita por Mercedes Navío para paliar el desarrollo de trastornos en la salud mental entre los trabajadores.
“La salud mental ha emergido en el debate público con motivo de la pandemia. Hemos aprendido que no hay salud sin salud mental, que es imposible abordar la salud sin tener en cuenta la salud mental. Desde los primeros momentos se pusieron en marcha atenciones en todas las áreas para cuidar a las personas que se encontraban en primera línea: Urgencias, UVIs... Pronto nos dimos cuenta de que el sufrimiento general fue mayor en aquellos equipos donde los líderes fueron afectados de manera temprana. De ahí se desprende la importancia liderazgos constructivos para que que las personas puedan trabajar en entornos saludables”, ha arrancado Navío.
"No hay salud sin salud mental"
Lo trascendental de cuidar la salud mental de los trabajadores se desprende también de las cifras. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en torno a una de cada cuatro personas va a desarrollar algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida. A fin de evitar que este porcentaje se incremente en contextos laborales se deben tener muy en cuenta los factores específicos de este ámbito. Entre ellos, los casos de acoso o mobbing, cargas de trabajo “inasumibles”, impedimentos a la hora de autogestionar el tiempo de trabajo o la convivencia con “personas tóxicas”, pues “todos somos sensibles”. Por ello “es necesario, sobre todo en Sanidad, hacer análisis de las situaciones que puedan darse y cómo cuidar tanto a las personas individuales como a los equipos”.
Una de las claves a fomentar para paliar tales escenarios de “malestar” sería la “confianza mutua” entre las diferentes jerarquías que se da en el ámbito laboral: “La organización del trabajo debe establecerse teniendo en cuenta la prevención de malestares, mientras se promueve el bienestar emocional de los trabajadores. Hemos de ser proactivos y estar muy atentos. La confianza mutua es lo que marca la diferencia en las organizaciones sanitarias. Hay que evitar que se ejerza el poder de forma abusiva y hacerlo desde una posición de confianza. Nunca desde un planteamiento persecutorio que podría terminar por resultar contraproductivo. Debemos promover las estructuras de cuidado”.
Los “códigos de conducta” pueden contribuir a “priorizar” la salud mental de los empleados, tanto en el sector público como en la empresa privada. “Una de las herramientas que permiten preservar los ambientes laborales sanos y priorizar la salud mental de los trabajadores son los códigos de conducta prescriptivos. Permiten establecer límites claros y facilitar la comunicación formal de los equipos. Además, en caso de que se produzcan situaciones de poder abusivo, suponen una gran herramienta para la persona que la sufre”, ha destacado la ponente.
En la hoja de ruta hacia “atmósferas laborales saludables” también se debe tener muy en cuenta la importancia de la conciliación, especialmente entre las mujeres, el estrato de la población con “mayor prevalencia” de trastornos vinculados a la salud mental. La “flexibilidad” es, por ende, muy relevante, contribuyendo a un adecuado “equilibrio entre las diferentes vertientes de la vida”. En ocasiones, no obstante, algunas empresas continúan demasiado ancladas en el pasado: “La flexibilidad es fundamental. Una prioridad que se debe abordar. La rigidez y la burocracia tienden a enquilosar y esto lo sufren los profesionales”. Aunque se trata de una “carrera de fondo”, avanzar en este sentido permite además mejorar el rendimiento y la productividad.
"Los códigos de conducta son una gran herramienta"
Analizadas todas estas vertientes, Mercedes Navío ha querido matizar el papel que juega el empleo como “salvavidas” a la hora de superar problemas de salud mental. “El trabajo no solo es un lugar donde se dan factores de riesgos, sino también da cierto sentido propositvo a nuestra vida. Puede ser lugar de cuidados, de detección de problemas, una fuente de ayuda cuando una persona no se siente capaz de pedirla o ni siquiera es consciente de necesitarla. Cuando estamos inmersos en un proceso de cambio en nuestra vida personal, el trabajo puede ayudar. Es importante ponerlo de relieve”, ha zanjado.
La jornada puede seguirse por streaming en Madridiario y también en redes sociales bajo el hashtag #SaludLaboral. El evento es organizado por Madridiario y patrocinado por Ginso, Janssen, Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y el Grupo Tragsa. Asimismo, colaboran el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y Diariocrítico.