José Manuel Vázquez, asturiano de nacimiento, tiene 90 años y una larga vida dedicada al trabajo a sus espaldas. Ha sido minero, topógrafo y ha
recorrido todo el país de empresa en empresa. Nunca le faltó el trabajo. Alejandro
Cruz es de Cáceres, tiene 21 años y estudia telecomunicaciones en la UPM. Unas pequeñas pinceladas de sus perfiles auguraban un buen
futuro en común, ambos abiertos de mente y con muchas ganas de aprender el uno
del otro. Sin embargo, lo que Alejandro desconocía era la profesión de José
Manuel, ingeniero topográfico, algo que le sorprendió
gratamente una vez instalado en el piso. "Llego a haber escogido la carrera
de topografía y hubiera sido como tener un maestro en casa", cuenta el joven.
A
pesar de algunos problemas iniciales, se podría decir que ahora son como
familia. "Es el nieto del vecindario, todas las vecinas le adoran", bromea el nonagenario. Alejandro recuerda con una sonrisa una de sus primeras noches de
convivencia. "La segunda noche salí y, aunque ya le había avisado, no se
acordaba y me esperó despierto hasta las 3 de la mañana, preocupado por si me
había perdido por Madrid", cuenta el joven. De esos primeros días también
recuerda el temor inicial por cómo iba a ser el trato con José Manuel. "Mis
abuelos son muy cuadriculados y no me dejan hacer muchas cosas, no sabía si iba
a ser igual", afirma Alejandro, quien también se muestra "sorprendido por cómo
es como persona". "Se nota que es un hombre que ha viajado, y eso hace mucho",
añade.
Alejandro ayuda a José Manuel en las tareas cotidianas,
aunque éste es una persona autosuficiente. También le acompaña a la consulta
médica y pasean juntos por el barrio de Villaverde, aunque el estudiante pasa mucho tiempo en la
universidad. Alejandro destaca la vida ordenada que le aporta la
convivencia con un mayor, algo que valora como una de las cosas más positivas.
"Viví durante mi primer mes de universidad en un piso de estudiantes, y en
cuanto supe la existencia de este programa ni me lo pensé", relata. Considera que en la clase tiene tiempo para pasarlo junto a sus amigos
pero al llegar a casa "me gusta el ambiente de tranquilidad que se respira". A
pesar de que el programa establece unos horarios de llegada (antes de las 22.30 horas entre semana), José
Manuel afirma que en numerosas ocasiones insta al joven a "salga a despejarse, que
no puede estar todo el día con los libros; no es sano". Durante los periodos
vacacionales de la universidad, Alejandro regresa a Cáceres, y José Manuel, que
se queda solo en casa, cuenta con la ayuda de su familia además del botón de teleasistencia.
La complicidad entre ambos es notable. Durante la charla,
José Manuel muestra su sorpresa por los cambios tecnológicos que se están produciendo hoy en día. Desde los smartphones hasta las videoconferencias a
través de la pantalla del ordenador, le parece sorprendente la evolución que se
ha producido en las tecnologías durante los últimos años. "El otro día hicimos
una videoconferencia con su hija, y no podía explicarse cómo funcionaba eso",
relata Alejandro.
Ambos se muestran satisfechos con su experiencia, y no dudan
que volverían a repetirlo. "Si me aseguran que el mayor va a ser como José Manuel,
repetiría sin pensármelo", asegura Alejandro. José Manuel, por su parte, también se muestra contento por la
experiencia y, "si mi edad me lo permite acogería a otro joven, aunque si
Alejandro sigue conmigo sería lo mejor". Al terminar la conversación, Alejandro ayuda a José Manuel
a ponerse en pie, y un cariñoso gesto entre ambos deja entrever que, en esta
extraña pareja se ha creado un vínculo que durará para siempre.
Quizá le interese:
Aprender a usar Google a los 70
Recetas para no olvidar
Cuando el que cuida necesita que le cuiden