Mientras que en España cada vez es más popular la celebración de Halloween, cuyo crecimiento no resulta muy comprensible, en las calles de las grandes ciudades de Estados Unidos cada vez se deja notar menos.
Nueva York, a falta de una semana para la fiesta, apenas se adorna con los símbolos naranja, representados sobretodo por las calabazas, que pueden comprarse por doquier a un precio medio de 7 dólares. Pero el Empire State, el rascacielos emblemático, se iluminará con el color de la fiesta.
Si no hay motivo especial, el edificio se ilumina en blanco. En esta semana previa a Halloween se ha visto de rojo, blanco y azul en honor a las viudas y huérfanos de los cuerpos de policía y bomberos.
Abunda la publicidad de salas de fiestas o discotecas, con fiestas de disfraces como mayor atractivo. Pero la decadencia de Village también ha restado visibilidad a Halloween. Su acto callejero central es el desfile, que este año comenzará el jueves 31 a las siete de la tarde por la Sexta Avenida.
Será la edición número cuarenta. Se anuncia con la exclamación Revival!,porque el año pasado los organizadores decidieron suspenderlo tras el devastador paso del huracán Sandy. Este año quieren desquitarse. Ni siquiera en 2001, tras el desastre del 11 de septiembre, se suspendió. En esa ocasión se decidió seguir adelante para que el terrorismo no marcara el desarrollo de la vida ciudadana.
Mientras el Village fue el epicentro de la vida gay en Nueva York, sus calles se poblaban con decenas de travesties espectacularmente caracterizados. Y hasta ese barrio del sur de Manhattan llegaban los neoyorquinos y los turistas en la ciudad. En NY se hace más visible la fiesta en los barrios alejados de Manhattan, en los que predomina la población emigrante y donde es posible ver a grupos de niños practicando el "truco o trato".
En el resto de la ciudad los pequeños lo celebran en los centros escolares.
Con Halloween se inicia el calendario festivo tradicional en Estados Unidos. Luego viene, el ultimo jueves de noviembre, el "Thanksgiving", acción de gracias, celebración familiar sagrada, comparable a nuestra Nochebuena. Este año será el día 28. Al día siguiente se produce la gran avalancha consumista: el Black Friday, el viernes negro. Todos los ciudadanos, es un decir, se lanzan en tromba a los comercios para comprar regalos, ropanueva, caprichos... Es la gran jornada para el sector.
Tras estos días, en Nueva York se enciende el gran árbol del Rockefeller Center, símbolo de la Navidad.
Como se produce con un gran despliegue de medios, en el resto del mundo pensamos que Nueva York se convierte en un derroche de luz durante estas fiestas. Nada más lejos de la realidad.Si quieren acudir a unas navidades brillantes y luminosas vayan a Madrid o París.En la Gran Manzana sufrirán una enorme decepción. Los clientes del gran centro comercial Macy's palicederían de envidia comparando su decoración con la de El Corte Inglés, por ejemplo.
La traca final se produce la noche del 31 de diciembre, con Times square como epicentro del cambio de año. Es como la Puerta del Sol pero a lo bestia. Y los que están en la plaza apenas pueden distinguir la bola que baja a media noche porque Times square sí es un ascua cegadora, como todo el año. Claro que no se puede acceder a la plaza con mochilas ni con alcohol de ningún tipo.
Durante la mañana del 1 de enero las calles se pueblan con los cadáveres de los árboles. El ciclo festivo ha terminado.