Como siempre los pocos actores de La Cubana se multiplican en decenas de personajes que organizan una disparatada boda. La novia, Violeta, hija de la florista "Las Catalanas" ha conquistado nada menos que a una estrella del Bollywood. Y el enlace no puede ser menos que fastuoso. Con toques mesetarios y catalanes, claro. Lo absurdo, lo inesperado, está garantizado.
Ya la presentación que han hecho a la prensa madrileña no ha podido ser más descacharrante. Ante los escaparates de Rosa Clará hemos asistido a la prueba del vestido de la novia. Después nos han metido en un autobús, primorosamente decorado para el enlace, donde nos han obsequiado con flores y hasta con un jamón. En el recorrido por distintas calles del barrio de Salamanca hemos ido recogiendo a los protagonistas de la boda. Desde la anciana y torpe tía, hasta los primos encargados de repartir los puros. Toda la familia Rius, para que nos entendamos. En la calle Príncipe de Vergara, una docena de novias paseaba al perro, leía la prensa, sacaba dinero de un cajero... todo un delirio que ha llegado al culmen ante el Nuevo Teatro Alcalá. Acérquense porque la decoración de la fachada es inenarrable...
De lo que sucede una vez se traspasa la puerta del teatro no podemos decir nada. Solo advertir que el público tendrá, como siempre con La Cubana, un protagonismo destacado en la gran boda interracial.
Jordi Millán hace un nuevo alarde de imaginación con la formidable complicidad de once actores que parecen cincuenta.