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Maureen Choi Quartet, “jazz español-latino de cámara” finaliza las giras por Estados Unidos y Asia en el Café Berlín de Madrid
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(Foto: Mila Checarelli)

Maureen Choi Quartet, “jazz español-latino de cámara” finaliza las giras por Estados Unidos y Asia en el Café Berlín de Madrid

La 'familia musical' de Maureen Choi

viernes 27 de diciembre de 2019, 20:57h

Maureen saludó a los asistentes de la sala, completamente llena, con una emotiva y sentida felicitación navideña y manifestó que la mejor manera de acabar las dos giras era tocar en casa, tocar en Madrid.

Y vaya si lo hicieron. Tras un año de esfuerzos y trabajo, año de giras en dos continentes, han vuelto con las pilas musicales cargadas, con más complicidad que nunca y con el virtuosismo a flor de piel. Siete años tocando juntos que han conseguido hacer una “familia musical” como dijo Maureen.

Estados Unidos, China, Taiwan, Japón y Corea del Sur han compartido, este año, giras, festivales y escenarios con el cuarteto compuesto por la norteamericana de Michigan Maureen Choi violinista, compositora y líder de esta formación, junto a los músicos de flamenco-jazz Daniel García Diego (piano) salmantino, Mario Carrillo (contrabajo) madrileño y el cubano Michael Olivera (percusión) y han ofrecido a los públicos norteamericano y/o asiático una lujosa mezcla de jazz, flamenco, folk, clásico español, canción latina.

Como bandera musical su última creación “THEIA” mezcla original y muy emotiva de folklore, flamenco, jazz, clásico español y música española. Son composiciones originales junto con arreglos de piezas españolas y latinoamericanas. Y también en el repertorio otros trabajos anteriores como el álbum «Ida y Vuelta» presentado en 2015 e inspirado, sobre todo, en la música latina.

Empezaron tocando “Danza Ritual del Fuego” último tema de “THEIA” y ya hipnotizaron a los presentes con el intimista y melódico “Phoenix Borealis” consiguieron tomar rehén a toda la sala. Violín, piano, contrabajo y batería aparecen y desaparecen de la escena como por arte de magia y partitura y transportan a los presentes a otra dimensión.

Maureen y su cuarteto rindieron homenaje a Dani Garcia interpretando “Canto Salamanchino” que, con su cajón charro incluido, consiguen una especie de fusión de la música de cámara, con la música popular americana y con el más moderno jazz.

Y a continuación llegan dos de los temas especiales de la velada: “Dance of the Fallen” (“Baile de los Caidos”) y “Dear Paco” (cepa andaluza). El primero con una carga de emotividad especial porque esta creación de Maureen va dedicada a su madre, emigrante coreana en los Estados Unidos, y a todos los emigrantes del mundo, con sus penalidades, dramas y esperanzas, y como no puede ser de otra manera la pieza rezuma tragedia y armonía y Maureen y su banda consiguen un tema vibrante y emotivo, casi un lamento desgarrador que cala de manera especial en la sala y es de los más aplaudidos. Y después homenaje al maestro Paco de Lucía con esa bulería de donde la virtuosidad de los cuatro se amplifica por sentimiento y pasión flamenca.

Siguió la melódica, profunda y envolvente “September, the First” tema que provoca que el público asistente al final participe y cante/entone y disfrute con el grupo y “Capriccio Espagnol” composición del anterior álbum “IDA Y VUELTA” y versión propia del mundialmente conocido tema de Rimski-Kórsakov.

Y para cerrar un bis, porque el Café Berlín tenía otra actuación posterior y no dejaba tocar más, “Bok Choi” (Pajarillo) sonó de nuevo para finalizar con una sensación de lo más agradable en el ambiente, con la adrenalina alterada para bien y con el pensamiento de que Maureen Choi Quartet son un grupo que merece la pena escuchar con la mayor frecuencia posible. Un conjunto que nos mantiene hipnotizados con la buena música y ya deseosos del primer concierto del 2020.

Maureen Choi al violín, Daniel García al piano, Mario Carrillo al contrabajo y Michael Olivera a la batería es un cuarteto armónico cada vez más sincronizado, sobre todo después de las giras, algo que se hace patente al escucharles y de forma especial cuando improvisan. Son virtuosos con sus respectivos instrumentos y el violín de Maureen sirve de “voz”, de “punto de encuentro”, de “explosión creativa” de esta forma de hacer “jazz español-latino de cámara” que nos tiene entusiasmados y cada vez a más gente.

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