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Madrid crecerá un 4,7 por ciento en 2021, según BBVA Research, pero se enfrenta a un cambio estructural
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(Foto: Pixbay)

Madrid crecerá un 4,7 por ciento en 2021, según BBVA Research, pero se enfrenta a un cambio estructural

martes 06 de abril de 2021, 07:44h

La caída de la economía mundial durante 2020 debido a la pandemia de Covid-19 queda ya para la Historia. Se estima, según datos de BBVA Research, que la Comunidad de Madrid se dejó un 10,7 por ciento a la espera de las cifras definitivas, y las perspectivas de crecimiento en 2021 se sitúan en el 4,7 por ciento, de momento. Ni hemos caído tanto como otras regiones ni tardaremos tanto en recuperarnos. Los motivos nos los explica Pep Ruiz de Aguirre, responsable de análisis regional de BBVA Research.

PREGUNTA: Sobre los datos que figuran en el ‘Informe Situación Madrid’, me gustaría que nos afinara la cifra de la reducción de un 11’3 por ciento, durante 2020, de la actividad económica en Madrid. ¿Se ha quedado en esa cifra o se ha movido?

RESPUESTA: No, no se ha quedado en esa cifra, se ha movido un poco estando más cerca del 10’7, pero es verdad que a estas alturas deberíamos conocer cuánto creció, pero este dato no lo tenemos aún. Seguimos hablando de una revisión.

P: ¿En estas fechas se suele conocer este dato?

R: Sí, normalmente lo publican a estas alturas, a finales de marzo y este año no hay previsión de que este dato salga, por lo cual mantenemos nuestras previsiones. Estamos pensando que la comunidad madrileña habría caído marginalmente menos que en la media española.

Aquí ha habido una caída importante del turismo, pero dependemos menos de él que en otras comunidades como las de costa o, sobre todo, las insulares, que son las que más han sufrido el recorte de la actividad durante 2020. Lo que esperamos para 2021 es que progresivamente esto se vaya dando la vuelta a medida que se vaya normalizando la actividad. No será rápido, posiblemente el año que viene el sector turístico no se haya normalizado aún.

Madrid se puede enfrentar a un cambio estructural en el tema del turismo mayor que otras comunidades. Volveremos a ir a la playa y saldremos de nuestra vida habitual para ir a buscar aire libre, pero en cambio en Madrid si se puede producir un cambio estructural en el turismo de negocios.

P: ¿En qué sentido?

R: Las videoconferencias han venido para quedarse, parece, por lo que recuperar un turismo basado en parte en las reuniones de trabajo puede ser algo más complicado. Este era un turismo que dejaba más dinero que el de ocio, gastaba más por desplazamiento. De esto Madrid se beneficiaba y ahora va a ser más difícil encontrar este tipo de turismo. Supongo que nos vemos antes yendo a la playa que metiéndonos en una conferencia, en una feria o en un congreso, que son actividades en las que Madrid tenía bastante tirón. La contrapartida puede ser que a corto plazo, dado que los madrileños tampoco nos estamos yendo fuera, gastamos en la Comunidad de Madrid y esto puede estar aguantando la economía regional.

P: Si Madrid no puede tirar del turismo de sol y playa tradicional y su turismo de negocios, congresos y ferias tampoco se espera que se retome con la misma alegría que en 2019, ¿cuál sería la estrategia que debería implementarse para que Madrid pueda crecer a un ritmo para recuperar la normalidad lo antes posible? ¿Qué hace falta?

R: Madrid no cuenta con esos motores pero tiene otros que son incluso bastante más estables como albergar la sede de grandes compañías, ofrecer actividades de servicios de empresas hacia otras comunidades o exportar servicios no turísticos que están funcionando bastante bien. Esto supone la concentración de un nivel de capital humano mucho más elevado que en otras comunidades y esto es lo que permite que Madrid siga creciendo.

Los servicios a empresas o la actividad industrial se recuperan con mayor rapidez que el sector turístico. Lo que sí estamos viendo es que las exportaciones, la producción industrial y los servicios se están recuperando con más rapidez que el turismo. Esto se debe, en parte, a las ayudas facilitadas desde las administraciones durante este año y que continuarán con los planes europeos en especial en la segunda mitad de 2021 y 2022.

El Gobierno ha adelantado ya una parte de fondos porque los ministros están teniendo problemas para diseñar un plan capaz de gestionar tantos fondos, por lo que seguramente no empecemos a notarlo hasta la segunda mitad de 2021, pero ahí vemos la capacidad de gestión de las empresas madrileñas y la capacidad de gestión de gestión de fondos públicos que puede jugar a favor.

Una de las posibilidades que de hecho preocupa a otras comunidades es que las grandes empresas se queden sin muchos de los proyectos europeos, sean madrileñas o de otros lugares, dado que estamos hablando de un escenario de concurrencia competitiva para acceder a los proyectos, pero es verdad que si lo que tenemos encima de la mesa es un proyecto en el que tenemos que ir hacia una economía más sostenible, una comunidad más verde y más orientada al conocimiento, Madrid juega con ventaja porque ahora mismo una economía menos apoyada en sectores de producción cambiantes es una economía en crecimiento y son factores que juegan a favor.

Se está planteando impulsar, también con los fondos europeos y buscando la mejora de la sostenibilidad, planes de reforma de rehabilitación de vivienda.

P: En el informe hay un apunte que dice que el escenario en el que nos encontramos podría ser más positivo si se acometieran las reformas pendientes en la economía madrileña. Estas reformas, ¿cuáles son?

R: Tienen que ver con mejorar la productividad, atraer capital y conocimiento y dotar de mayor seguridad al mercado laboral. No todas las reformas que hay que hacer dependen exclusivamente de la Comunidad de Madrid o del Ayuntamiento de Madrid, también una parte de estas reformas dependen del Estado, pero lo que entendemos es que ciertas reformas en el mercado laboral permitirían reducir la tasa de paro de forma sustancial o una mayor estabilidad en el empleo.

Somos un país que destaca en Europa por su tasa de paro. Si corrigiéramos esto, ya ganaríamos mucho en crecimiento y en aspirar a un crecimiento más estable. Así, las reformas en el mercado laboral facilitarían modernizar la Administración para que la gestión sea más ágil, eficaz y más electrónica. Así contribuiríamos a que el capital humano se modernizara y digitalizara. Todo esto debería favorecer la mejora del crecimiento potencial.

Aunque las reformas deberían ampliarse a otros sectores como el de transporte, hay que promover que Madrid sea una ciudad sostenible o buscar la forma de que, siendo una ciudad tan atractiva como lo es ahora, que esto no genere congestión o no aumente la congestión existente. Nos enfrentamos a un reto ahora: lo que parece que puede surgir de la pandemia es la mayor demanda de espacio, de un aire más limpio, se demanda algo más sostenible y hay que aprovechar y ser pioneros en adaptarse y conseguir que la Comunidad de Madrid siga siendo un entorno apetecible tanto para las familias como para las empresas.

P: En el informe, la previsión de crecimiento para 2021 era del 5,4 por ciento. ¿Esta cifra se mantiene o también se ha movido?

R: La cifra se movió, la bajamos al 4,7 por ciento. En enero hicimos una actualización del escenario del conjunto de la economía española y con eso se actualizó cada una de las comunidades autónomas. Ahora mismo, estamos hablando de una previsión de crecimiento del 4,7 por ciento para Madrid y de un 5,5 por ciento para España de media.

Si el turismo extranjero y el turismo nacional funcionan de manera razonable durante este año, habrá que matizarlo en algún momento, pero seguramente aquellas regiones que han sufrido más en 2020 son las que mas rápidamente podrían empezar a recuperarse. Madrid ahí sufrirá un cierto freno al no contar con el turismo de playa.

Pese a eso, estamos hablando de un crecimiento muy cercano a la media nacional, más si hablamos de una comunidad tan grande. No estaría nada mal. Desde 2022, el crecimiento podría superar al de la media nacional siempre y cuando ocurran dos cosas: una vez hayamos sido vacunados y estemos retornando en mayor medida a la normalidad seguramente será más fácil que vuelva el turismo de negocio. Este año todavía se están cancelando congresos en la primera parte del año, pero esperemos que se recupere en 2022. Esto sería un empuje diferencial para Madrid.

Por otro lado, hay que seguir de cerca la gestión de parte de los fondos europeos. No es tanto dónde se acaben haciendo las inversiones, que esto puede ser relevante más en el medio plazo, pero sí en quién esté gestionando esos proyectos. El papel de las grandes empresas puede ser algo más relevante y permitir que Madrid salga un poco mejor. La ventaja es que Madrid es quien cuenta con capital humano, es capaz de gestionar todas estas cosas y de hacer grandes esfuerzos en investigación.

P: Teniendo en cuenta que la pandemia que hemos vivido ahora es algo nuevo para todos, suponemos que los economistas habrán tratado de buscar analogías aunque esta situación no es comparable con otras anteriores por las nuevas tecnologías, la movilidad… ¿Qué conclusiones han sacado?

R: La pandemia anterior comparable es la gripe española... No tenemos registros de una caída similar del PIB a la de 2020 en tiempos de paz. Estamos hablando de un golpe muy duro a la economía. Quizá porque ha sido de impacto mundial, la reacción de las autoridades de inyectar capital y ayudas para mantener a las empresas y los empleos ha permitido, por ahora, que no fuera como la anterior crisis.

P: Ustedes, como expertos, ¿tienen la sensación de que esto podría haber sido peor de lo que ha sido en términos económicos y que los gobiernos han estado rápidos para intentar sostener el equilibrio?

R: En la crisis de 2009, la caída fue más lenta, aunque en términos de actividad fue muy parecida a la actual y el desplome del empleo fue tan grande o mayor que el del PIB. Ahora, la caída del empleo no supone ni la mitad de la caída del PIB. Algo hemos hecho para que ese impacto no fuera el mismo. Al no caer el empleo de la misma forma, el consumo no cae tanto. Es verdad que hemos visto malos datos de consumo, pero parte de esos malos datos de consumo vienen dados por el cierre total durante el confinamiento y dejan una parte de demanda embalsada.

Esto no es general, hay bastantes afectados porque el empleo ha caído y mucha gente se está quedando sin ahorros. Para ellos se han diseñado medidas que antes no se habían implementado. Esto puede hacer que la gente que está en un ERTE vuelva a la actividad con relativa rapidez. Si tenemos a un trabajador en ERTE, ahora podemos afrontar una situación menos pesimista que si se hubieran ido al paro. No es una situación como ser muy optimistas pero es menos pesimista que si hubiera pasado lo mismo que en 2009, que le hubiéramos mandado al paro. Ahí el punto de partida es bastante distinto. Esto tiene que permitir recuperar la economía.

Es verdad que hay ciertos sectores en los que puede sobrar a corto plazo algo de capacidad. La recuperación del turismo a corto plazo igual cuesta, pero en otros sectores donde se paró la producción en algunas fábricas, conforme vuelva la demanda la fábrica puede volver a producir con relativamente poco coste. Con las medidas que se han implementado por parte de las administraciones se está permitiendo que las empresas aguanten. En el momento en el que llegue la recuperación, será posible que las empresas se recuperen. Si se destruyen las empresas, la recuperación es mucho mas lenta.

P: ¿El panorama en este momento es esperanzador?

R: El panorama es esperanzador, pero también está en prima de que el tema sanitario está teniendo una solución relativamente rápida. Nunca se habían visto unas vacunas en tan poco tiempo. Independientemente de si se cumplen los plazos, seguirá siendo una recuperación de la población relativamente rápida con respecto a lo visto en pandemias anteriores. Entonces, se puede ser optimista una vez que superemos la capacidad para seguir produciendo.

P: En esta situación de pandemia, las vacunas y la incertidumbre juegan un papel determinante en la recuperación económica. Es decir, que cuando una parte importante de la población haya sido vacunada, la incertidumbre disminuirá, se relajarán las medidas de seguridad y aumentará el consumo y la confianza. ¿La palabra clave es confianza?

R: Sí, es verdad que cada ola que hemos ido viendo en contagios ha generado un menor crecimiento de las muertes que la ola anterior. Los datos de contagios ahora pueden ser incluso mayores que en olas anteriores, pero los datos de muertes son menores. Esto permite que la reacción de las administraciones, aunque con cada ola establecen ciertas medidas de cierre, no tienen nada que ver con el confinamiento domiciliario.

Incluso en las regiones más restrictivas como Cataluña, estamos hablando de confinamientos que no tienen nada que ver con los que vimos en el primer y segundo trimestre de 2020. Con lo cual, el impacto económico de cada una de estas olas es menor. Si viniera una cuarta ola, no hablaríamos de una caída del PIB del 20 por ciento, como vimos hace un año.

La situación es muy distinta, por suerte, pero es verdad que llueve sobre mojado, que llevamos un año maltrecho y que ahora necesitamos menos para que algunas empresas tengan que cerrar y por tanto es clave que podamos reactivar la actividad. Para eso, necesitamos confianza y la confianza va ligada a la vacuna.

Es verdad que no nos basta con la vacunación local, sino que necesitamos que la vacunación se extienda en nuestro entorno. Si queremos que venga el turismo extranjero vamos a necesitar que España esté limpio para demostrar que es un país seguro, pero necesitamos que el país de origen también lo esté para que no nos traigan una nueva ola.

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