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Los Teatros del Canal se adelantan al Real en la reapertura de espacios escénicos en Madrid
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(Foto: MDO)

Los Teatros del Canal se adelantan al Real en la reapertura de espacios escénicos en Madrid

jueves 04 de junio de 2020, 07:39h

La ópera 'La Traviata', de Verdi, iba a ser la primera función teatral con público de la desescalada en Madrid. El Patronato del Teatro Real había fijado el 1 de julio como fecha prevista para su reapertura, siempre que para entonces la región hubiera pasado a la fase 3. Pero la Comunidad de Madrid ha adelantado por la derecha al coliseo madrileño con los Teatros del Canal, que reactivan su programación dos semanas antes, el 17 de junio. Este espacio escénico, dependiente de la Consejería de Cultura, volverá a recibir espectadores con el festival Madrid en Danza.

La directora de los Teatros del Canal, Blanca Li, ha estado en contacto con otros teatros europeos para conocer las medidas de seguridad e higiene que han implementado y crear así un protocolo que garantice la seguridad tanto del público como de sus trabajadores. “Los Teatros del Canal actuarán como laboratorio en esta era de las artes escénicas post-COVID. Todo lo que aprendamos lo compartiremos, por supuesto, con todos los teatros públicos y privados que nos lo demanden”, ha afirmado la consejera de Cultura, Marta Rivera de la Cruz. Entre otras medidas, será obligatorio el uso de mascarillas en el interior del recinto, el aforo será reducido y las entradas tendrán formato on line.

Para cuando los Teatros del Canal reanuden las funciones con público, en el Teatro Real estarán comenzando los atípicos ensayos de 'La Traviata', más cortos de lo habitual y marcados por las mismas medidas de seguridad con las que ya convive el 80 por ciento de los 350 empleados de su plantilla, reincorporados por fases a sus puestos después de pasar pruebas PCR de coronavirus.

El día 23 ofrecerán los detalles de cómo ha sido la readaptación física de su espacio de cara a esta ópera, aunque ya sabemos que es bien visible la nueva señalización sobre las medidas de prevención y que no va a ser necesario retirar butacas, como hemos visto que han hecho en otros países. “El aforo no es total, solo hay que ubicar a la gente de otra manera”, precisa José María Noguerol, director de comunicación del Teatro Real, aludiendo a la limitación del 50 por ciento del uso del patio de butacas en fase 3.

Aunque insiste en que a día de hoy no están en condiciones de explicar de modo más concreto los cambios, admite que afrontan retos diferentes a la hora de buscar fórmulas que garanticen la seguridad en lo que se refiere al público, los músicos, el coro o los artistas que se mueven sobre el escenario. El día de la presentación de la temporada se pudo conocer que entre las medidas que barajan está la de colocar pantallas de metacrilato para los instrumentos de viento o reducir la movilidad del coro ubicándolo en tarimas que respeten las distancias necesarias. Contar con un foso de orquesta de amplias dimensiones adaptable resulta una ventaja. De hecho, la orquesta de ‘La Traviata’ es pequeña, cuenta con solo 70 músicos, y podrían optar por aprovechar todo el espacio.

Falta por comprobar si los libretos de las óperas van a tener que sufrir modificaciones para evitar momentos de alta carga viral. En el caso de 'La Traviata', Noguerol deja caer que si la historia marca un abrazo de los protagonistas “quizá deban dárselo a distancia”.

En la chácena del escenario se conserva parte de la escenografía de ‘Aquiles en Esciros’, la obra cuyo estreno se quedó a las puertas por la crisis sanitaria del coronavirus y que los responsables del Real pretenden recolocar en el futuro. “Para todos era un hito en la programación. Era una producción propia, cien por cien del Teatro Real, una obra de hace 300 años, rescatada del Barroco español. Teníamos mucha ilusión. Suspender cualquier ópera es una pena, pero en este caso más”, señala Noguerol.

Aunque reestructurar la programación en estas circunstancias ha resultado “triste y raro”, los responsables del Real aseguran que la calidad sigue siendo la tónica en la oferta operística y que se mantiene el 98 por ciento de lo que estaba programado. Sobre lo suspendido, señalan que solo un 0,7 por ciento del público que había comprado entradas o tenía abonos ha pedido la devolución en metálico. Otra práctica que se va a ver modificada por la situación va a ser la venta de entradas de último minuto. Los menores de 35 años podrán adquirirlas on line sin necesidad de hacer fila en taquilla.

Teatros a la espera de las instrucciones del Inaem

El Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, perteneciente el Ministerio de Cultura, lleva semanas manteniendo reuniones con el sector de las artes escénicas para conocer sus inquietudes antes de completar “una guía para la vuelta a la actividad artística que se elevará a los ministerios de Sanidad y Trabajo para recibir su validación”, indican fuentes del Inaem a Madridiario. Pretenden que las medidas recogidas en esta guía sirvan no sólo para la desescalada en el Teatro de la Zarzuela, la Comedia, el María Guerrero y el Valle Inclán, centros que gestiona, sino que constituyan “un protocolo y marco de referencia común para instituciones y empresas de las artes escénicas y de la música a nivel nacional, autonómico y local”, aseguran.

Respecto a la paulatina incorporación del personal a sus centros de trabajo, desde este organismo han preparado junto a Prevención de Riesgos Laborales una guía de desescalada genérica y varias específicas, “ya que las hemos adaptado a las circunstancias particulares de cada una de nuestras unidades, en coordinación con sus respectivos equipos directivos”.

Esta semana, en el marco de esta incorporación progresiva de personal, han regresado a su actividad los bailarines de la Compañía Nacional de Danza, centrados en la puesta a punto de su condición física a través de clases presenciales y entrenamientos. Más les va a costar a los miembros del Coro de la Zarzuela, una unidad que, como publica el diario El País, sufrió uno de los primeros brotes de coronavirus en Madrid. Una treintena de los 52 cantantes se contagiaron y ahora "tienen por delante una delicada recuperación y un retorno incierto".

Estas guías recogen las indicaciones generales ya conocidas como “medidas de distanciamiento social, medidas higiénico sanitarias y medidas de protección del personal, formación y concienciación de los trabajadores, tales como desinfección de manos, uso de diferentes tipos de mascarillas según el trabajo a desempeñar y el contacto con otros empleados, etc”.

Los teatros privados miran a septiembre

El Grupo SMedia, que gestiona muchos de los teatros del Broadway madrileño, como el Fígaro, el Pequeño Teatro Gran Vía, el Cofidis Alcázar, el Capitol, el EDP y el Lara, lo tiene claro: “Hasta que no haya un cien por cien de aforo no va a haber teatro en Madrid”, asegura Enrique Salaberría, presidente del Grupo. “No somos salas subvencionadas, no vivimos en ese mundo, no estamos en el mundo del subsidio”, recalca para añadir que no entiende eso de la “nueva normalidad”. “La normalidad para una empresa es que su cadena de producción funcione completamente”.

Volver a arrancar es lo más difícil para estos teatros. “Mover ese trasatlántico de 0 a 100 sin público, sin taquilla, sin espectáculos es complicado. Tenemos que ver riesgos y lo que vamos a hacer es arrancar de tal forma que empecemos a mover escenarios cuando la seguridad sea la correcta”. Otro desafío al que se enfrentan es cuadrar calendarios. “Algún director tenía tres o cuatro espectáculos en marcha cuando paramos, no puede empezar con todos a la vez. Vamos a depender de los tiempos”.

Preguntado sobre los posibles cambios a los que haya que someter a los teatros que gestiona SMedia, Salaberría indica que “las salas de este grupo no necesitan ninguna readaptación, solo cumplir normas sanitarias dentro de un acuerdo sectorial en el que se van a establecer los criterios sobre los que tenemos que trabajar”. Considera que es necesario contar con protocolos de funcionamiento en dos estructuras: una interna de trabajo, con planes de riesgos laborales para empleados, compañías y equipo técnico, y otra para el público, en la que es necesario contar con la propia responsabilidad de la gente.

Este empresario teatral no entiende "por qué los aviones vuelan llenos y las salas de teatro pueden abrir a partir de la fase 2 solo con un tercio del aforo" y anima a todo el mundo a recuperar lo que teníamos poco a poco. “El que tenga miedo que se quede en casa y el que quiera tener una vida normal, que venga al teatro”.

Se resiste a eliminar las dobles funciones, aunque es conscientes de que “algún espectáculo se verá afectado por los tiempos de limpieza entre representaciones”, una de las medidas de higiene que van a tener que incorporar, como la eliminación de los programas de mano, “llevaremos esa información a entornos más tecnológicos para que la gente pueda seguir disfrutándolo”.

El responsable de SMedia nos confirma que muchos espectadores que tenían comprada la entrada de manera anticipada para algunos de los espectáculos suspendidos por el coronavirus han decidido no reclamar la devolución del precio como gesto para ayudar a la gente del teatro. “Nuestra fundación está recibiendo donaciones importantes que vamos a dedicar al sector y también a las productoras con las que trabajamos, muchas son pequeñas y funcionan con más voluntad que administración, así que les vendrá bien como una ayuda para reiniciar”.

Hablando de ayudas, estima que Ayuntamiento y Comunidad se han portado correctamente, pero “el Ministerio debería hacer una revisión de lo que es el teatro y pensar en su singularidad”, un reproche contra el modelo ministerial que, a su entender, apoya más al cine en detrimento del teatro.

Las salas alternativas, agradecidas por las ayudas

Para el Teatro Español, el Fernán Gómez o las Naves del Matadero, dependientes del área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, no hay todavía fijados ni fecha de reapertura ni protocolo de seguridad. Los responsables de estos espacios escénicos municipales siguen reuniéndose y la semana que viene tomarán una decisión, aunque todo apunta a que abrirían a partir de septiembre.

Lo que sí ha hecho el Consistorio capitalino es interesarse por el sector, incluidas las salas alternativas, cuya situación no tiene nada que ver con el circuito teatral comercial. Se trata de espacios muy variopintos, aunque casi todos coinciden en esperar a la vuelta del verano para la apertura completa en lo que se refiere a exhibición con público y actividades paralelas.

Álvaro Moreno, alma de Nave 73 y miembro de la Coordinadora Madrileña de Salas Alternativas, que engloba otros espacios como Cuarta Pared, Teatro del Barrio o El Montacargas, elogia el papel que está jugando el Ayuntamiento de Madrid en esta crisis. “Está siendo fantástico. Por la forma de comunicarse, la transparencia… Tendremos visiones diferentes, pero el trabajo, la voluntad que han puesto, hay que agradecérselo. Se han tirado a formatos distintos de ayudas para salvar el tejido escénico. Ojalá les salga muy bien y nos salga muy bien”.

También les han consultado mucho desde el Inaem, que les ha dado “líneas de ayudas que pueden cubrir muy bien las pérdidas”. Nada que ver con la Comunidad de Madrid. “De ellos no sabemos nada y de ellos depende la Cultura, que es una competencia transferida”. El único problema de las líneas de ayuda, dice, “es que llegarán en otoño. Hasta entonces tenemos acceso a créditos y a la financiación de CREA SGR, que nos van a ayudar para implementar poquito a poco algunas medidas, como marcar puntos de peligro, mapas de salida…”.

Según Moreno, en general casi todas las salas han optado como él, por “una apertura completa, de exhibición con público y escuela, en septiembre”. No obstante “muchas tenemos actividad desde ya, aunque a puerta cerrada”. Se refiere a formación parcial, algún entrenamiento, formación on line, monográficos de verano. “Estamos muy vivos por dentro y siguiendo un protocolo provisional de seguridad hasta conocer el que prepara el Ministerio”.

Algunas de estas salas se van a animar a abrir con público a finales de junio y principios de julio, pero pocas, y con monólogos o espectáculos sencillos que impliquen a poco elenco. Estas salas de artes escénicas tienen una ventaja con respecto a los teatros tradicionales, donde hay un escenario y un patio de butacas numeradas. “Aquí hay más flexibilidad, todo es un espacio escénico. No hay butaca fija que nos comprometa en términos de ocupación, sino que es más adaptable y acorde con el tipo de función”, comenta Álvaro.

“La dificultad de abrir al 50 por ciento el resto del verano, no es solo económica, tenemos que adaptarnos”, explica. Y es que el problema no son los espectadores, sino los formatos. “Cómo hacemos para la entrada y salida del público, cómo ensayan las compañías, somos proyectos integrales, con formación, investigación y exhibición, no podemos vivir una sin otra. Se sostiene una cosa con otra”. Por eso, antes de hacer ninguna inversión, esperan la inyección económica que les permita dirigir la reapertura de toda la estructura completa en septiembre.

La nueva normalidad post-covid puede hacer desaparecer la multiprogramación. “No puedo hacer dos funciones como antes, no da tiempo a desalojar al público y a los actores, desinfectar patio de butacas, escenario, baños, camerinos antes de que comience el siguiente programa. La multiprogramación y todo este protocolo tienen difícil convivencia”. Dicen que está planteando posibilidades. “Esas funciones de noche de viernes y sábado tenían un público distinto, más generalista, no querría renunciar a ello”, confiesa.

Los actores piden test

La Unión de Actores y Actrices estaba representada en la última reunión convocada por el Inaem con representantes de los distintos colectivos implicados en las artes escénicas para recoger sus inquietudes antes de completar el protocolo con medidas y recomendaciones de seguridad para las artes escénicas. “El clima que percibí allí es que parece que todo lo que se desarrolle al aire libre se va a hacer”, cuenta su secretario general, Iñaki Guevara, quien se llevó la impresión de que, cuando acabe la cogobernanza dentro del estado de alarma y sean las comunidades las que decidan, en algunas regiones se permitirá aforo completo en los teatros.

Guevara ve necesario dar mayor seguridad a los intérpretes, pero asume que en un escenario es complicado. Y pone como ejemplos los bailarines o el circo. “En la danza hay contacto, sudor. Y también en la lírica, los cantantes expulsan aire y partículas de saliva”. Piensa que es más fácil de resolver en el cine, gracias al montaje, “pero en el teatro los abrazos o besos van a ser inevitables. Y mientras no se puedan garantizar los dos metros de distancia sabemos todos a lo que nos arriesgamos si hay rebrote en un escenario, va a haber que parar”.

Por eso sugiere que haya un compromiso para que al principio de la producción los integrantes del equipo se hagan pruebas PCR, “como están haciendo en el cine, una semana antes del rodaje se hacen la prueba y cada semana la repiten. Está pasando en algunas productoras, pero las compañías de teatro no manejan tanto presupuesto”, se lamenta. “Si empiezo producción sabiendo que estoy libre, voy más tranquilo”, sentencia.

Está esperanzado porque contaba con que la actividad potente volviera a partir de septiembre y octubre, pero ve que van empezando a surgir proyectos. “A lo mejor el horizonte no está tan lejano”, celebra. Aún así admite que la profesión vive con angustia este momento, porque “aunque hay prestación por desempleo, a una parte no le llega”. Iñaki Guevara recuerda que el 70 por ciento de los actores trabaja en otra cosa además de lo suyo y en esta situación tampoco tiene la otra ocupación. “Sé de compañeros que están yendo a la fila de la Cruz Roja. Si esta profesión siempre ha sido precaria, ahora mucho más”.

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