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Universidades públicas y privadas de Madrid pactan primar la presencialidad bajo las mayores medidas de seguridad
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(Foto: Chema Barroso)

Universidades públicas y privadas de Madrid pactan primar la presencialidad bajo las mayores medidas de seguridad

lunes 24 de agosto de 2020, 07:36h

El primer verano de la 'nueva normalidad' ha sido, como era de prever, atípico. Las vacaciones estivales han estado marcadas por las medidas higiénico-sanitarias, quizás menos de lo esperado y deseado, así como por la falta del tipo de eventos y actividades que en los meses más calurosos del año suelen celebrarse en Madrid. Ni festivales de música, ni bailes y verbenas. Tampoco quedadas de amigos a lo grande en las casas de aquellos más afortunados que gozan de piscina y jardín o incluso de una terraza grande.

Los jóvenes madrileños, o aquellos que ya llevan un tiempo viviendo en la capital, han visto sus vacaciones de verano en la gran ciudad limitadas a encuentros con un número acotado de personas, algo atípico especialmente entre los universitarios. La conocida como 'experiencia universitaria' engloba el aprendizaje adquirido sobre los intereses de cada uno o las relación y adaptación a un entorno académico diferente -sin el factor de la obligatoriedad, los deberes, la cercanía personal con los profesores, etc.-, sino que a estas se suman una serie de experiencias clave para el desarrollo del estudiante y la persona.

“En la etapa universitaria se dan nuevas amistades, cambios en el modo de vivir y de relacionarse con los demás, pues se generan espacios colaborativos y de debate con los compañeros, así como se generan sensaciones desconocidas”, explican a Madridiario fuentes universitarias. Precisamente por eso, estas sostienen la importancia mantener, con todas las medidas de seguridad necesarias y siempre y cuando sea posible y permitido por las autoridades, de la presencialidad en los campus y facultades durante esta situación de pandemia.

El estado de alarma y el confinamiento decretado el pasado mes de marzo obligó a que todas las universidades del país, entre ellas las madrileñas, a adaptar sus programaciones y formas de evaluar. El objetivo era finalizar el curso de la mejor manera, asegurando que los universitarios podían acceder a todos los materiales y lecciones correspondientes, así como su trabajo se veía evaluado de la manera más justa y adecuada posible a pesar de no poder salir de casa. En ese momento, el avance del uso de la tecnología fue imprescindible.

Sin embargo, pasados unos meses y con un periodo no lectivo de al menos dos meses de por medio, los autoridades universitarias de la Comunidad de Madrid han trabajado para que el regreso a la vida universitaria de manera segura concentre también la parte “más humana, experimental y presencial” de dicha etapa académica. “La tecnología está claro que tiene que formar parte de los estudios universitarios, y de hecho la expansión de la Covid-19 han acelerado su uso, pero esta no podrá sustituir de ninguna manera todo aquello que da mayor riqueza a la vida en la universidad, lo que finalmente da valor e identidad a los alumnos”, señalan dichas fuentes.

Acuerdo entre autoridades

Como ha podido saber Madridiario, durante los meses de junio y julio se han producido múltiples reuniones entre las máximas autoridades de todas las universidades de Comunidad de Madrid, tanto públicas como privadas, y la Administración. El fin de dichos encuentros ha sido la elaboración de un modelo general de proceder por parte de los centros académicos que asegure el retorno de la actividad lectiva en todas las facultades y que, al mismo tiempo, satisfaga bajo los máximos estándares de seguridad una serie de puntos importantes expuestos por las universidades sin prescindir de la presencialidad.

Entre dichas preocupaciones -principalmente de tipo organizativo y académico- se encuentran a ya mencionada seguridad del alumnado y el personal docente y administrativo. A nivel general, se ha estipulado que se mantendrá en torno a un 50 por ciento el ratio de las aulas y se priorizará, en grupos pequeños de alumnos, la presencialidad de las actividades de mayor valor formativo, como los talleres, seminarios, debates, prácticas o laboratorios. Asimismo, se tratará de mantener la presencialidad a la hora de evaluar a los alumnos -a través de exámenes, pruebas y cuestionarios-.

El resto de clases, en especial las que sean de tipo explicativo-teórico, se tratarán de llevar al campo on line, sea de manera síncrónica o asincrónica. En el caso de que se registren situaciones especiales -de carácter económico, especialmente- entre los alumnos, los centros universitarios han puesto en marcha una serie de programas para facilitar equipos y soportes tecnológicos o líneas de conexión, así como un canal de atención psicológica para aquellos alumnos que lo requieran a través de consultorios on line.

En lo tocante a lo organizativo, se han pactado una serie de medidas enfocadas a la movilidad segura de los alumnos y personal universitario, evitando que se den concentraciones en puntos comunes como cafeterías, zonas de entrada y salida de los edificios o bibliotecas, entre otras zonas. Por consiguiente, se ha diseñado una incorporación escalonada de los estudiantes a las clases en función de la titulación y señalizaciones de las direcciones y circuitos que deben seguirse para mantener las distancias de seguridad en los recorridos de aulas y pasillos. Igualmente, para ampliar las zonas de estudio o trabajo, se ha ampliado la red wifi de las facultades para que se tenga acceso a este desde diferentes partes del campus hasta el momento no destinadas al trabajo o estudio.

Por otra parte, las autoridades universitarias mostraron a la Administración la necesidad de definir escenarios flexibles de cara al próximo curso en función de la evolución de la pandemia, diseñando asimismo tiempos de respuesta a los mismos. De este modo, en la mayor parte de los documentos se establece un plazo de respuesta de 24/48 horas para tomar medidas en función de las normas de alerta, algo que indican a Madridiario que ha sido refrendado por el Gobierno regional y por todos los sistemas de prevención de salud de cada una de las universidades.

Asimismo, las autoridades universitarias han considerado necesario adaptar las guías docentes de cada una de las asignaturas de manera que puedan adaptarse al sistema híbrido que este nuevo curso plantea manteniendo los mínimos académicos. Para certificar que así sea, dichas adaptaciones han sido supervisadas por la Fundación para el Conocimiento Madrid+D, organismo que el Gobierno regional designó como el órgano de evaluación en el ámbito universitario de la Comunidad de Madrid.

Protocolos individuales

En cualquier caso, fuentes de Madridiario señalan que dentro del cumplimiento de los requisitos pactados entre todos, se ha otorgado a cada institución universitaria la mayor “autonomía posible para que adecúen todo ello en función de sus posibilidades, instalaciones, número de alumno o formas de trabajar”, por lo que cada centro ha elaborado un protocolo diferente y personalizado que, sin embargo, ha tenido que obtener el visto bueno de la Administración.

De esta forma, cada una de las universidades de la región presentó dicho documento a la Consejería de Ciencia, Universidad e Innovación, la cual estipuló que tras su visto bueno y el de la Consejería de Sanidad -ambas sujetas a hacer réplicas y/o correcciones si fuera necesario-, debía ser publicado en la página web oficial de cada uno de los centros antes del fin de las matriculaciones. El objetivo último ha sido, por consiguiente, que las universidades y el personal de las mismas estuvieran preparadas y los alumnos y futuros estudiantes supieran desde antes de matricularse cómo y de qué manera se va a desarrollar su curso académico salvo casos de excepcionalidad.

Por ejemplo, la Universidad Camilo José Cela ha continuado con la transformación de su diseño instruccional para general un nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje, que combina las metodologías docentes más innovadoras. A lo largo de los meses de confinamiento, la interacción profesor-estudiante ha sido enriquecedora a través de los elementos virtuales que seguirán en marcha este septiembre. En principio, el centro cuenta con un escenario presencial, pero si el escenario futuro cambiase o la población volviese a confinarse, el diseño universitario prevé una adaptación rápida y flexible frente a esa circunstancia. "Siempre la innovación docente y el uso de las nuevas tecnologías. Desde el inicio de las restricciones y de la pandemia entendimos esta crisis como una oportunidad", asegura Ricardo Rejas, vicerrector de Calidad y Evaluación de la Universidad Camilo José Cela.

Entre las medidas de seguridad y de higiene, la UCJC ha decidido reducir el aforo de todas las aulas y zonas comunes, así como escalonar los horarios de las clases y la optimización de los espacios, de forma que se pueda disminuir el volumen de personas en determinados picos horarios, como la entrada, los descansos, los cambios de aula o la salida, y también aprovechar al máximo las instalaciones de los campus de forma segura. En los grados donde la presencialidad se mantiene sin cambios -por ejemplo, en el ámbito de la Salud- se han duplicado grupos cuando ha sido necesario para garantizar la distancia de seguridad. Con todo ello, la universidad ha conseguido la certificación COVID FREE después de una exhaustiva de auditoría externa que ha analizado las medidas de seguridad y de prevención de riesgos sanitarios.

Por otra parte, la Universidad Complutense (UCM) -la mayor universidad española con docencia presencial impartida en veintiséis facultades-, ha organizado el curso 2020/2021 optando por adaptar sus protocolos en función de la capacidad de cada una de las facultades. Sin embargo, tal y como destacan, han primado de manera general un modelo de docencia bimodal o semipresencial (compaginando clases presenciales, con clases online y con clases retransmitidas) para todos aquellos que no sean de primer curso, quienes la universidad considera que “deben vivir la Universidad y todo lo que se le ofrece en ella por primera vez”. Sin embargo, señalan, “no todas las facultades tienen la capacidad de implantar esta excepción [...] Por ello, algunos centros, no tendrán más opción que implantar esquemas bimodales homogéneos para todos sus estudiantes sin distinguir los de nuevo ingreso del resto”.

Similar es el enfoque de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), por su parte, ha diseñado su protocolo para el curso 2020/2021 en base a las recomendaciones dadas por el Ministerio de Universidades, la Comunidad de Madrid y las Agencias de Calidad nacionales e internacionales”. De esta forma, señalan que “recuperar la presencialidad en la docencia es un objetivo fundamental y, en esta línea, recuperar la presencialidad en los exámenes es una necesidad”. La UPM señala además que se debe conseguir que “todos los estudiantes reciban sin discriminación la misma actividad de cada asignatura en la 2 de 4 misma modalidad, sin perjuicio de que demos facilidades a los que tengan alguna dificultad para incorporarse en los primeros compases del próximo curso (o incluso a algunos que no puedan incorporarse)”. Tal y como admiten, dicha adaptación supone un coste adicional que ha conllevado que la UPM dote desde “el Rectorado un presupuesto especial de 2 millones de euros para adaptación de instalaciones y necesidades tecnológicas para la docencia en las Escuelas y Facultad”.

En el caso de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), su Plan de Actuación para el curso 2020/2021 y la adaptación de actividades formativas a la evolución de la Covid-19 incluye un Protocolo destinado al estudiantado clínicamente vulnerable a la Covid-19 con el objeto de poder atender a los alumnos que presenten patologías o enfermedades que los contemplen como personas de riesgo alto. De esta manera, el centro contemplando que “si la situación de vulnerabilidad a la Covid-19 de algún/a estudiante desaconsejara la modalidad de docencia prevista en la planificación del curso 2020-2021, el estudiante podrá solicitar que se estudie una adaptación curricular, que en todo caso deberá ser compatible con la adquisición de 2 las competencias y habilidades requeridas para la superación de las distintas materias”. Asimismo, se dicta que “cuando la vulnerabilidad a la Covid-19 y la exposición de riesgo desaconsejen la asistencia a clase, el/la estudiante podrá solicitar la anulación de la matrícula en aquellas asignaturas que no puedan impartirse sin docencia en el aula o en otros espacios docentes”.

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