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Alumnos en el Eurocolegio Casvi de Villaviciosa de Odón.
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Alumnos en el Eurocolegio Casvi de Villaviciosa de Odón. (Foto: Raul Torrero)

Temor a una brecha entre los alumnos ante las diferencias entre centros educativos

lunes 30 de marzo de 2020, 08:00h

El consejero de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, se presentó el día 9 de marzo frente a la prensa en la Real Casa de Correos para dar una noticia que, casi seguro, jamás habría imaginado: la suspensión completa de las clases presenciales a todos los niveles y en toda la región. Al otro lado de los televisores, los ordenadores, los teléfonos o las radios, miles de padres madrileños -en especial de niños y niñas de guardería, Infantil y Primaria- se llevaron las manos a la cabeza en ese mismo instante.

El miércoles 11 de marzo todos los colegios de la Comunidad de Madrid amanecerían cerrados a cal y canto para evitar la propagación de lo que por entonces parecía que iba a ser una virus “un poco más fuerte que una gripe”. El coronavirus mandó a todos los chavales a casa y sembró el caos entre las instituciones académicas, los docentes y la red de centros educativos madrileños, encargados a partir de entonces de ofrecer la formación de manera on line. Y aunque se pensaba que tan solo iban a ser 15 días, la ausencia del sonido del timbre de entrada, el griterío en los patios y el arrastrar de las sillas al comienzo de clase va para largo.

“Los centros educativos públicos de la Comunidad de Madrid no estaban preparados para afrontar una situación de emergencia como esta”, ha explicado a Madridiario Teresa Justado, secretaria general de Educación del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) Madrid. Según relata, la formación a distancia que la Consejería de Educación dispuso para este periodo de aislamiento está dejando ver una brecha social entre los alumnos a causa de las desigualdades a la hora de acceder a medios tecnológicos y digitales de cada familia.

Por su parte, Isabel Galvín, secretaria general de Educación del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) Madrid, matiza sobre ello que “un tercio de las familias madrileñas se sitúa en el umbral de la pobreza, por lo que tienen dificultades que deben ser paliadas a través de medidas de compensación educativa, sobre todo en términos de conectividad y de disposición de soportes informáticos”. Su sindicato solicitó hace unos días que se diseñe un paquete social de ayuda para estas familias y que se incluya un bono de wifi y soportes tecnológicos para las familias que lo requieran, pues ante todo “se tiene que garantizar el derecho a la educación de todos los niños”.

Según corroboran fuentes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, se calcula que en torno a un tres por ciento de los alumnos madrileños no puede recibir las enseñanzas a distancia por este tipo de circunstancias. Sin embargo, remarcan que a día de hoy alrededor del 93 por ciento de los centros educativos de la región han implementado el sistema de teletrabajo para evitar que la actividad educativa durante el confinamiento pare, mientras que el 7 por ciento restante está utilizando un sistema de enseñanza mixto a través del cual se hacen llegar las actividades educativas a través de diversos formatos.

Sin embargo, para Galvín la Consejería no se está encargando de regular esta problemática, algo que a cambio están tratando de suplir los docentes. “Los profesores se están dejando la piel para que los alumnos no pierdan este tiempo y lo están haciendo con muchísimo esfuerzo, compromiso absoluto, dedicación plena y, sobre todo, sus propios recursos”, enfatiza. La denominada 'teledocencia' está conllevando, además, flexibilidad de horarios total y “maratonianas jornadas” por parte de los docentes para garantizar que los estudiantes puedan acceder a los contenidos, un hecho que para Galvín debería estar gestionado y garantizado por las instituciones.

“Nos encontramos con que los docentes y los alumnos están manteniendo la conectividad entre ellos a través de correos electrónicos, videollamadas e incluso de WhatsApp y adaptándose a la disponibilidad de horarios de cada alumno. Pero además, hay profesores que llaman por teléfono de manera individual a todos los alumnos que carecen de estos soportes digitales y lo hacen cuando su madre o padre vuelve de trabajar y queda libre el teléfono”, explica antes de recalcar que “son los docentes los que están haciendo todo lo posible por garantizar la educación de los niños”.

Plataformas digitales

La idea principal de la Consejería pasó por utilizar la plataforma digital EducaMadrid como método de enseñanza durante esta cuarentena, sin embargo ha registrado diferentes problemas técnicos. “Este hecho nos ha permitido apreciar que desde las instituciones públicas tampoco se había diseñado un sistema adecuado para poder llevar a cabo el seguimiento de la docencia en un caso como este”, indica Teresa Justado. Según ha detallado la de UGT, la saturación de las plataformas de enseñanza on line ha llevado a que muchos profesores deban interrumpir la actividad continuamente y postergarla para otro momento del día, haciendo imposible seguir un horario y, por ende, su propia conciliación familiar.

Al respecto, la Comunidad de Madrid ha indicado que si bien el uso de esas plataformas era algo que ya se practicaba antes de la suspensión de clases presenciales, sobre todo en las etapas de Secundaria y Bachillerato, como era de esperar la actividad se ha disparado, como demuestra el tráfico antes era de 748.000 gigabytes y ahora lo es de 2,4 terabytes, y que antes eran 5 millones las páginas servidas y ahora 14,3 millones. Por ese motivo, la Consejería llegó a acuerdos de colaboración con empresas como Microsoft con Teams o Cisco e IBM, que han cedido 70.000 licencias de la aplicación de videoconferencias WebEx para permitir que los docentes interactúen con más agilidad con los alumnos.

De esta forma, la Administración informa de que cerca de 35.000 docentes y 650.000 alumnos de la Comunidad de Madrid están haciendo uso ya de ‘Microsoft Teams’, una plataforma operativa en un total de 39.718 clases de Educación Primaria y Secundaria a las que proporciona un aula en línea para que profesores y alumnos puedan realizar conexiones virtuales cara a cara, tareas, archivos y conversaciones, todo ello en un solo lugar accesible en dispositivos móviles, tabletas, PC o navegador. Sin embargo, Galvín señala que el sindicato ha recibido quejas en lo referente a este tipo de acuerdos, ya que algunas de estas plataformas podrían vulnerar la ley de protección de datos del profesorado y de las familias, ya que para su uso se requiere otorgar datos personales de unos y otros para su uso posterior por estas empresas.

“Estamos desbordados”

Si bien los docentes están siendo los encargados en la mayor parte de los casos de conseguir que los alumnos y sus familias cuenten con los materiales necesarios para continuar con el curso, son los padres los que están ejerciendo de “segundos profesores” manteniendo los horarios y estando pendientes de que los chavales hagan sus tareas, en el mejor de los casos, o ejerciendo como profesores, en muchos otros. A esto se suma “el teletrabajo que cada uno de ellos debe seguir haciendo, la logística del propio hogar y, en muchas ocasiones, la enfermedad”.

Así lo cuenta a Madridiario el presidente del AMPA del IES Mirasierra, Fernando Mardones, padre de cuatro hijos. “Tengo dos hijos en Primaria y dos en Secundaria. Los dos mayores están un poco más organizados con los profesores porque tienen conexión directa con ellos, pero los pequeños necesitan que estemos ahí con ellos para hacer ese tipo de cosas”, relata. En su casa se han impuesto una serie de “rutinas” desde primera hora. Así, por la mañana se trabaja, cada uno en lo que le toca: “Mi mujer se pone con un ordenador, yo con otro y mientras los dos pequeños hacen tareas que pueden hacer o ven los recursos que han programado desde RTVE para los más pequeños, son contenidos curriculares avalados por el Ministerio de Educación y están muy bien”, cuenta.

Después de comer todos juntos, los dos mayores ya están a disposición de utilizar un ordenador para completar las tareas o mandar los contenidos que les han requerido, mientras que Fernando comienza a escanear y enviar todas las tareas que han ido haciendo los más pequeños para que sus profesores puedan verlas, algo que en ocasiones se retrasa porque están teniendo problemas con EducaMadrid. Después, duchas, cenas y algo de juego. “Es mucha carga para los padres”, se lamenta al tiempo que insta a que los docentes comprendan que “no estás metido en casa sin otra cosa que hacer, tiene que haber un poco de margen para poder hacer todo”.

Por otro lado, en algunos centros han tratado de mantener el horario de los alumnos, pero como indican sus progenitores, es “un cacao maravillao”. Tal y como cuenta una madre de un escolar de un centro concertado de Las Tablas, al principio “en el colegio de mis hijos les mandaban tareas por e-mail, vídeos explicativos de los profesores o enlaces a vídeos en Internet y luego tenían que hacer una serie de fichas que nosotros devolvíamos para ser corregidas. Desde hace unos días hemos empezado también a tener clases virtuales con la herramienta Google Meet, tienen un horario e imparten clase, pero es muy complicado de seguir”.

El presidente de la Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (FAPA) Francisco Giner de los Ríos, Camilo Jené, coincide en la idea: “Las cosas no están funcionando como deberían”. Tal y como explica Jené, “una cosa es apostar por la tecnología y otra es la realidad de tecnología que tienen las familias y los centros. La Consejería nos ha vendido que dispone de un material con el que no cuenta y a eso se suma lo que no tienen los centros o las familias”, un hecho que ha llevado a que a día de hoy haya una gran descordinación.

De hecho, la FAPA envió la pasada semana un escrito a la Consejería en el que denuncian que a pesar de haber pasado más de una semana desde que se suspendieron las clases presenciales “se siguen enviando tareas y deberes sin coordinarse unos docentes con otros, la prometida enseñanza en línea no es tal y se mandan trabajos que ni son explicados ni se han enseñado en clase. No vamos a generalizar diciendo que son todos los docentes, ya que la gran mayoría de ellos están manteniendo una gran empatía con el alumnado y las familias, pero sí una parte lo suficientemente significativa como para poder afirmar lo que decimos”.

A todo ello se suma, indican desde la federación, que los padres “estamos siendo obligados a ejercer de docentes cuando no lo somos, y que el nivel sociocultural que tenemos las diferentes familias es, también, pieza esencial para la posible ayuda que podamos aportar”. Por todo ello, solicitan “que este periodo no sea evaluable, como sucede en Galicia, ya que de no ser así rompería con la necesaria equidad educativa, entre otras cosas. No podemos olvidar que la Escuela Pública debe ser garante de la igualdad de oportunidades y justicia social”.

El punto de vista Isabel Galvín, de CCOO, es el contrario al respecto de la suspensión de evaluaciones: “Estamos en un momento lectivo y así lo dicta el Real Decreto que recoge la suspensión de la clases presenciales, y este hecho incluye la evaluación. Si se tiene que garantizar el derecho a la Educación, se tiene que garantizar, y tiene que trabajar para que sea así. No se puede cuestionar la validez de este periodo y de todo este tiempo porque desde las instituciones no haya garantizado que todos los alumnos tengan a su disposición lo necesario. La Administración tiene que dotar de una regulación clara y garantista y de todos los medios que sean necesarios.”, sentencia.

“No son clases on line, son clases en directo”

En otros centros, por el contrario, sí se ha conseguido desde el principio seguir con el ritmo de las clases y las actividades lectivas. Pablo Martín, jefe de Estudios del Colegio Privado Internacional Eurocolegio Casvi, cuenta a Madridiario que en la actualidad “estamos dando clase todos los profesores y alumnos del centro, con el mismo horario y al día con lo que se estaba haciendo hasta que se suspendieron las clases presenciales”.

Según ha detallado, unas semanas antes de que la Consejería de Educación suspendiera las clases, y “viendo y escuchando lo que las familias procedentes de China nos decían al respecto de la situación”, el centro comenzó a trabajar en garantizar que el ritmo de las clases no se viera afectado si se daba la posibilidad de que cesaran. “Nos hemos apoyado en un proyecto tecnológico que llevamos a cabo con los alumnos desde 5º de Primaria hasta 2º de Bachillerato por el cual solo trabajan con ordenadores y tablets y con el programa Microsoft Office 365”, explica el jefe de estudios.

Cada uno de los alumnos tiene una licencia y un dispositivo cedido por el centro en el que cuentan con todo el material curricular del curso, algo que ha facilitado que “no hayamos tenido que darles formación especial ni a alumnos ni a profesores”, tan solo comprobar que las conexiones funcionaban bien. “De esta manera, no estamos dando formación on line, estamos dando formación en directo: cada uno de los alumnos se conecta a su hora normal, los profesores pasan lista y comienzan las explicaciones”, relata. Esta formación se extiende a todas las asignaturas, incluso a Educación Física.

Lo mismo sucede en el Colegio Montfort – Montfort British School, centro educativo situado en Loeches. Su director, Alberto Bolívar Titos, comenta que si bien “nos tocó de la noche al día ponernos a investigar con qué programas podríamos llevar a cabo las clases en directo y organizarnos y cuando dimos con la plataforma Zoom conseguimos mantener los horarios lectivos regulares”.

Todos los alumnos han recibido unas claves individuales para entrar a cada una de sus clases y desde sus ordenadores personales o cualquier otro dispositivo digital han continuado con el ritmo marcado por el centro. “No hemos alterado la programación del curso, de hecho ahora que tocaría hacer exámenes trimestrales los estamos haciendo”, ciertamente de maneras diferentes a las tradicionales. “Unos profesores están optando por exámenes orales, otros por usar el formulario de la herramienta de Microsoft, otros por el formato que ofrecer Microsoft Team... Varían en función de la asignatura y el contenido”, explica.

Con los más pequeños, con el objetivo de que “no pierdan esa relación de cercanía que han cultivado con sus profesores”, se están llevando a cabo tutorías con las familias a través de Zoom. “Es más complicado tener a los alumnos de manera autónoma enfrente del ordenador, por eso contamos con los padres y además hemos diseñado una serie de actividades y materiales “que ayudan a que no pierdan esos lazos, como vídeos en los que su profesor les canta una canción o les cuenta un cuento, los saluda, etc”. Modelos y maneras muy diferentes que, de alargarse esta situación, agrandarán una brechas entre unos alumnos y otros que ya se atisba.

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