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Encarnación López, La Argentinita (bailarina, 1897-1945)
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(Foto: Antonio Castro)

Encarnación López, La Argentinita (bailarina, 1897-1945)

jueves 12 de noviembre de 2020, 17:46h

Remontando la parte más antigua del cementerio de San Isidro encontramos un elegante panteón que ostenta en el frontis los nombres de las artistas enterradas en él: Encarnación López Júlvez, La Argentinita, y Pilar López.

Es una construcción de estilo neoclásico, planta cuadrangular y sobria fachada. Pero los huecos de la puerta y las ventanas nos permiten ver en el interior una hermosa escultura que representa a la célebre bailarina con bata de volantes y mantón cubriéndole cabeza y hombros. En el pedestal se lee: Encarnación López La Argentinita. Nueva York +24 septiembre 1945. El panteón fue proyectado por Secundino Zuazo, el arquitecto de los Nuevos Ministerios.

El fondo del panteón tiene una gran ventana con rejería que reproduce la Santa Cruz y dos enormes ángeles flanqueando el conjunto. Solo en el frontis se ve el nombre de Pilar, la hermana de La Argentinita. El mausoleo está perfectamente mantenido.

Recorriendo la escena española no podemos dejar de detenernos en la danza, porque los grandes ballets también ocuparon los escenarios y gozaron del favor del público. Tanto Encarnación como Pilar fueron, además, figuras internacionales que recorrieron el mundo al frente de sus compañías.

Encarnación nació en Buenos Aires, a donde habían emigrado sus padres, el 3 de marzo de 1897. Cinco años más tarde la familia retornó a España instalándose en San Sebastián. Ese origen es el que justificó el nombre artístico de Argentinita.

Fue una niña prodigio que pronto saltó a Madrid. Mantuvo una gran relación con los miembros de la Generación del 27, especialmente con Lorca. Ella participó en el primer estreno del granadino: El maleficio de la mariposa. Encarnación trabajaba entonces en el Eslava junto a Gregorio Martínez Sierra y Catalina Bárcena. En 1931 con Federico al piano y Argentinita cantando, se grabó un disco legendario de canciones populares.

La artista mantuvo relaciones con dos toreros de leyenda: Joselito e Ignacio Sánchez Mejías. Los dos murieron en las plazas.

Tras conocer el asesinato de García Lorca se instaló en Nueva York, logrando nuevos éxitos hasta que le llegó la muerte cuando ya planeaba retornar definitivamente a su patria. Por no dejar de actuar se había negado a que le extirparan un tumor del estómago, que le provocaría la muerte a los cincuenta años. Su cadáver fue repatriado a España tres meses después de fallecer. Edgar Neville escribió en ABC (22-12-1945) una hermosa elegía con motivo de la repatriación:

España ha perdido un nervio precioso, un resorte de incalculable proyección, y Madrid, la madrileña más amante de su pueblo. ¡Pobre Encarnita, cómo quería a Madrid, qué apasionada y tiernamente madrileña era!

Su cadáver fue velado en el teatro Español y el día 25 inhumado en el cementerio de San Isidro.

Pilar, la hermana pequeña, nació, según la biografía oficial, el 4 de junio de 1912 en San Sebastián. Un comentario aparecido en El Heraldo de Madrid el 2 de mayo de 1917, nos hace dudar de esa fecha. Tres días antes La Argentinita había recibido un homenaje en el teatro Reina Victoria. En él participó, según el periódico, su hermana pequeña un arrapiezo de diez años. Según las últimas investigaciones nació realmente en 1907. En cualquier caso, Pilar siguió los pasos de su hermana mayor y aunque no adquirió su carácter legendario, sí desarrolló una larguísima carrera sobre los escenarios que se prolongó hasta los años setenta del siglo pasado. Dejó de bailar en 1974 pero siguió activa en la danza hasta 1985.

En 1933 las dos hermanas comenzaron a trabajar juntas y a recorrer el mundo. Tras la muerte e Encarnación en 1945, Pilar se puso al frente de su propia compañía con algunos de los artistas punteros de la danza, el cante y la guitarra flamencos. Se presentaron en el Fontalba el 6 de junio de 1946 con coreografías de la fallecida. Pilar fue construyendo un patrimonio coreográfico de danza española que hoy resulta impagable. José Greco, El Güito, Mario Maya y, sobre todo, Antonio Gades, fueron algunos de los grandes bailarines que actuaron junto a ella. A su Ballet Español le cupo el honor de inaugurar el teatro Gran Vía en 1947, intentando apartarlo del cine, con el que se había inaugurado tres años antes. También tuvo la tristeza de cerrar en 1954 el Fontalba, que entonces se llamaba Álvarez Quintero. Pilar falleció en Madrid el 25 de marzo de 2008.

Encarnación López La Argentinita

Cementerio de San Isidro

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