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Concentración taxis
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Concentración taxis (Foto: Chema Barroso)

Taxistas y Ayuntamiento de Madrid buscan hoy soluciones para el sector

viernes 04 de diciembre de 2020, 07:00h

El sector del taxi madrileño sigue sufriendo. Después de ser catalogados como un servicio esencial durante los meses más duros de la pandemia, cuando los taxistas trasladaban de manera altruista y gratuita a sanitarios y pacientes Covid a los hospitales y centros de salud mientras el resto de los ciudadanos permanecían confinados en sus casas, hoy son ellos los que piden ser “salvados” de las consecuencias que esta pandemia.

“Fíjate qué contradicción, antes éramos nosotros los que le llevábamos alimentos al Padre Ángel para que diera de comer a la gente necesitada, y ahora es el Padre Ángel quien nos tiene que dar de comer a nosotros”, relataba hace unas semanas a Madridiario el presidente de la Asociación Gremial del Taxi de Madrid, Ángel Julio Mejía Noguerales. Hace escasas horas, Mejía reiteraba a este medio que tanto él como el resto de sus compañeros están “sufriendo especialmente en términos sanitarios y laborales”.

“El colectivo del taxi está atravesando uno de los episodios más dramáticos de su historia”, relata Mejía, quien añade que “a la dramática situación que se está viviendo en todo el país debido al virus, se suma que nos vemos en la necesidad de mendigar para tener trabajo y no contamos con ayudas directas” por parte de las administraciones.

El de la Asociación Gremial del Taxi de Madrid señala que “desde marzo apostamos por aportar todo lo que tenemos, que son nuestros vehículos, para que la Administración contase con nosotros para todo lo que fuera necesario. Queríamos ser parte de la solución porque creemos que es la única manera de que salgamos de esta cuanto antes”. Así, indica a este diario que durante esos meses se hicieron “135.000 servicios gratuitos y se demostró con ello que no somos ajenos a esta situación”.

Sin embargo, una vez que los meses de confinamiento terminaron y que la ciudadanía comenzó a salir a la calle, incluso a acudir de nuevo a bares, restaurantes, estaciones o espectáculos, el sector del taxi comenzó a sentir el abandono de las administraciones al compás que veían decaer cada día el dinero de sus bolsillos. “Una vez que llegó la 'nueva normalidad', asociaciones y federaciones del taxi “nos referimos al Ayuntamiento de Madrid y a la Comunidad de Madrid para que se mantuviera la regulación que se aplicó durante el primer decreto de estado de alarma”, la cual establecía distinciones 'par e impar'.

“Este hecho nos permitía que nuestra actividad laboral fuera por lo menos sostenible en cuanto a la explotación de servicios”, dice Mejía, que argumenta que “poner un coche en funcionamiento cuesta a diario en torno a 65 euros, mientras que de media y a día de hoy estamos recaudando unos 45 o 55 euros”. De esta forma, el taxista señala que “lo que actualmente ganamos está por debajo de los costes de explotación del taxi”, algo que repercute a todos los vehículos de taxi de Madrid ya que “toda la flota está en la calle tratando de mendigar una carrera”.

"Hemos pasado de dar empleo a pedir en los comedores sociales"

A esta “penosa” situación, relata Mejía, se suma que “no tenemos ayudas directas y espacios para paradas muy limitados y saturados”. Y es que ante la falta de servicios a mano alzada, como es tradicional, los taxistas madrileños optan por trasladarse a las paradas habilitadas para la espera de clientes -como las establecidas en las principales estaciones de autobuses y trenes, hospitales o puntos clave-, de manera que “evitamos gastar en combustible, contaminar o generar aglomeraciones y atascos”.

Sin embargo, “nos estamos encontrando con multas diarias de hasta 200 euros de compañeros que quieren llevar un plato de comida a su casa”, dice Mejía al respecto de las sanciones que las autoridades estarían adjudicando a los vehículos de taxi parados en las inmediaciones de las paradas habilitadas. En este punto, el de la Asociación Gremial del Taxi indica “tendrían que ampliar estas zonas, evitando problemas de movilidad, de costes de explicación y de contaminación, pero en realidad lo que estamos haciendo es aportaciones extra a las arcas municipales a través de las multas”.

Juan Manuel Rodríguez, de la Asociación Élite Taxi Madrid, reconocía hace unas semanas a Madridiario que desde el Consistorio madrileño “no se está haciendo nada” para paliar la grave crisis que sufre el sector. “Se está hablando mucho de la situación de la hostelería, que está directamente ligada al turismo, pero también lo está al sector del taxi. Son tres pilares que van unidos y que dependen unos de otros”, decía el de Élite Madrid. En estos términos, explicaba que “las empresas tienen a sus trabajadores teletrabajando o en situación de ERTE, tampoco se hacen ferias o congresos, no se celebran partidos de fútbol ni de baloncesto, la actividad cultural es escasa y el ocio nocturno ya no existe, por lo que solo nos quedan carreras para llevar a gente a los hospitales o desplazamientos puntuales”.

Mejía coincide con su compañero y señala que “amén de todo lo demás, el servicio del taxi ha dejado de facturar en estos meses unos 400 millones de euros, y teniendo en cuenta que a día de hoy hay 15.736 licencias, calculamos que estamos facturando 3.500 euros solo para hacer sostenible el sector”. Por este motivo, indica que “cada día se están cancelando licencias en el Ayuntamiento”, porque “hemos pasado de ser un sector que daba empleo de calidad a pedir en los comedores sociales”.

“Entendemos y compartimos que muchos otros sectores están sufriendo mucho, como es el caso de la hostelería, pero la realidad es que desde las administraciones se están dando ciertas ayudas y ventajas a estos negocios y a nosotros no se nos está otorgando nada”, dice el de la Gremial. Asimismo, señala que “es cierto que el Consistorio está ayudando a comprar nuevos vehículos más sostenibles, pero estas ayudas de por sí suponen renovar el coche y mantener la actividad, algo que a día de hoy no podemos hacer”, incide en relación al plan Cambia 360. Así, insta a que se den subvenciones y ayudas similares a las concedidas en Cantabria, se amplíen las paradas y se regule la actividad.

Precisamente estos puntos son los que este viernes van a discutir las asociaciones y gremiales del taxi con el Área Delegada de Medioambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, liderada por Borja Carabante en una reunión a la que también se había convocado al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, encabezada por José Luís Ábalos. “En la discusión sobre esta problemática consideramos que hay tres administraciones principales: el Consistorio municipal, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Transportes, por eso hemos tratado de mantener relaciones con todos ellos”, explica Mejía.

Sin embargo, la responsabilidad ha ido pasando de unos y otros, quedando en un limbo administrativo la solución que claman desde el sector taxista: “Cuando hablamos con el Ayuntamiento se nos remite a la Consejería, y desde la Consejería nos remiten al Ayuntamiento. Pero cuando nos hemos reunido con los dos al mismo tiempo, nos han derivado al Ministerio”, explica el de la Gremial. Por esta razón, este viernes se había convocado a los tres agentes, de manera que “quizás si están los tres juntos no les queda otro remedio que dialogar entre ellos y con nosotros y conseguimos una solución”, indica.

La realidad es que la propuesta del gremio del taxi pasa por adecuar la reglamentación al formato ‘par o impar’ por el cual se organicen las salidas de los vehículos con matrículas pares determinados días para, los restantes, sean los taxis con matrículas impares los que circulen. En este sentido, el área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid ha señalado que se incluirá en la nueva Ordenanza reguladora del taxi, que verá la luz a principios del año que viene, la posibilidad de reducir la oferta del taxi en situaciones excepcionales, pero que la la petición del sector de reducir el servicio "no se puede cumplir en estos momentos con la normativa vigente".

Y es que el decreto del estado de alarma sirvió de base legal para que el Ayuntamiento de Madrid pudiera permitir la limitación de la oferta del servicio al 50 por ciento de lunes a viernes y los fines de semana de 16 a 8 horas, algo que ahora mismo alegan que no se puede llevar a cabo. Borja Carabante explicaba esta semana que el Consistorio no puede limitar la oferta de manera inmediata porque para ello es preciso tener un soporte jurídico.

“Durante el mes de marzo pudimos reducir la oferta y que solo trabajara la mitad de los taxis porque teníamos un instrumento jurídico, que era el decreto del estado de alarma del 14 de marzo, que habilitaba a los ayuntamientos para que pudiéramos restringir esa oferta. Cuando en junio acabó el estado de alarma se recuperó la oferta habitual”, indicó Carabante esta semana. Asimismo, indicó que “el PSOE ha tenido la oportunidad con el nuevo estado de alarma de permitir a las corporaciones locales poder reducir la oferta del taxi y no lo ha hecho, por tanto, no podemos hacerlo”.

La nueva ordenanza del taxi entrará en vigor el próximo año

En esta línea, desde el Consistorio explican a Madridiario que “el Ayuntamiento ha hecho todo lo que está en su mano jurídicamente para ayudar al taxi. En la nueva ordenanza se incluirá la posibilidad de reducir la oferta cuando caiga la demanda. Pero ahora mismo, solo podríamos si, de nuevo, lo ampara el decreto estatal”, sentencian. Por el momento, la nueva ordenanza del taxi, que entrará en vigor el próximo año, permitirá flexibilizar el sector para hacerlo "más competitivo" respecto a otros medios de transporte incluyendo además la licencia por puntos, el taxi compartido y el precio máximo.

Según señalaron hace dos días fuentes del Mitma a Europa Press, se contactó desde el Consistorio a la Dirección General de Transporte Terrestre con el objetivo de "buscar una solución a la posible reducción de la oferta de taxis durante la actual situación de crisis sanitaria por el Covid 19"; ante lo que el ministerio dirigido por José Luis Ábalos, tras estudiar el caso, rechazó la convocatoria "sin que se recibiera nueva comunicación por parte del Ayuntamiento".

De esta manera, el gremio del taxi y el consistorio municipal se reunirán este viernes para tratar de buscar una solución. “Hay 25.000 familias que dependen del taxi directamente y otras 25.000 indirectamente”, dice Mejía haciendo referencia a los profesionales que trataban en talleres, empresas de carburantes, entidades de seguros, etc. De no llegarse a un acuerdo, dice el taxista, su sector seguirá pelando y manifestándose, realizando nuevas “marchas lentas” por la capital o “lo que haga falta para que nos escuchen y nos ayuden”.

Un estudio sobre la situación del sector tras la pandemia realizado por la Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM) y SigmaDos señala que hasta un 40 por ciento de los taxistas madrileños se plantea abandonar su trabajo por la "desidia y el abandono" de las administraciones públicas que les ha llevado a una situación "devastadora".

Según otros datos que se desprenden del informe, en el que han participado más de 700 profesionales, los taxistas pasan actualmente de media cinco horas de espera para recoger un cliente en el aeropuerto y tres horas en estaciones como Atocha o Chamartín. Cerca del 9 por ciento se ha planteado dejar la actividad y más del 90 por ciento considera que el Ayuntamiento no se ha implicado "nada" en mejorar la situación del taxi. En el caso más extremo, solo un 2 por ciento de los encuestados manifiesta que podría mantenerse en esta situación durante más de un año.

La directora general de SigmaDos, Rosa Díaz Fernández, aseguró durante la presentación del estudio que "con todas las entrevistas realizadas en las paradas más importantes de la capital, como Serrano, Atocha, Chamartín o la T4, hemos comprobado que la situación del sector es realmente preocupante. No es una opinión, es lo que dicen los datos". "Estos datos son tan contundentes y rotundos que, o la administración se muestra sensible a la problemática, o Madrid perderá un activo tan importante como el taxi que lleva más de 100 años operando y que arrastra de forma directa a más de 25.000 familias", indicaba Sanz.

Por estos motivos, la Federación Profesional del Taxi presentó a principios del pasado mes una encuesta para "autorregularse" ante la caída del sector como consecuencia de la pandemia de coronavirus y frente a la "inactividad" del Ayuntamiento de Madrid. La organización señaló que “la situación del sector del taxi no es diferente a la de los miles y miles de compañeros autónomos de este país", alegando que su situación "está marcada por una diferencia" que pasa porque "la administración de la que dependemos, Ayuntamiento de Madrid, lleva meses dándonos largas y haciendo caso omiso a las necesidades del sector del Taxi", afirmaron.

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