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‘El salto de Darwin’, consecuencias de la evolución
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(Foto: Antonio Castro )

‘El salto de Darwin’, consecuencias de la evolución

miércoles 09 de diciembre de 2020, 19:16h

Termina el Festival de Otoño con el estreno absoluto de El salto de Darwin, del autor uruguayo Sergio Blanco. Hace tres años este dramaturgo nos sorprendió con el poderoso montaje de Tebas land. La obra que ahora se estrena es anterior, escrita en 2011, por lo que tuvo que revisarla varias veces. Blanco reside actualmente en París.

La acción se desarrolla en 1982 durante la guerra de las Malvinas. Una familia inicia un largo viaje para depositar en los glaciares las cenizas de un hijo, muerto en la batalla de Puerto Darwin. A lo largo del viaje aparece el espectro de difunto, un personaje que aporta, además, las canciones en directo. La singular familia va cubriendo etapas y en cada parada descubrimos las tensiones del grupo, con tono casi de humor negro. Cuando parece que todo está ya encaminado hacia cumplir el objetivo entra en escena Casandra, un ambiguo personaje que pone al descubierto los secretos de cada uno de los miembros de esta familia. ¿Llegarán a esparcir las cenizas por el glaciar?

En cualquier caso no estamos ante una obra convencional. Tras la aparente sencillez de la trama se ocultan algunos secretos. Y queda patente la situación que se vivía en Argentina ese año 1982 cuando los ciudadanos seguían minuto a minuto el desarrollo de la guerra contra el Reino Unido. El país, regido por una temible Junta Militar, estaba necesitado de una inyección moral, que nunca llegó.

Seguramente la clave para descifrar la subtrama que se desarrolla tras el aparentemente convencional viaje, sea el espléndido monólogo que desarrolla Juan Blanco, el yerno, explicando las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies. Atendiendo a sus enunciados, a lo mejor averiguamos quien y cómo ha evolucionado de los personajes que aparecen en la escena. Según Natalia Menéndez, adaptadora del texto:

--Ya Darwin, en su momento, hablaba de la civilización. Ese famoso salto tiene que ver con la búsqueda de la empatía, con crear un mundo en el que nos acordemos de los frágiles, donde haya un discurso de rechazo ante la diversidad, la diferencia. Esto que estamos deseando muchos que suceda en estos momentos.

El estreno mundial de esta obra en Madrid ha llamado la atención en varias capitales, que ya están solicitando el texto de Blanco para llevarlo a sus escenarios.

Jorge Usón y Goizalde Núñez son el matrimonio maduro, clase media baja, pesarosos por la muerte de un joven hijo. Su hija y su yerno están encarnados por Olalla Hernández y Juan Blanco. A Cecilia Freire le corresponde el personaje enigmático de Casandra, la clave de la historia. El debutante Teo Lucadamo es el espíritu que sobrevuela sobre el viaje. Es el primer montaje que dirige Natalia Menéndez desde que se puso al frente del Español.

El salto de Darwin se representa en Naves del Español, sala Max Aub, hasta el 17 de enero.

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