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Chefs on fire: comida, fuego y música en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII
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(Foto: Chef on Fire)

Chefs on fire: comida, fuego y música en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII

Por Antonella Ruggiero

Tras seis años en Portugal, el 5 y 6 de octubre llegó a Madrid un evento que invita a grandes chefs del mundo a cocinar solo con fuego y al ritmo de la música de artistas emergentes.

Este peculiar concepto se llama Chefs on fire y se celebró en la ciudad con la participación de 20 cocineros, 10 cada día, que suman 12 estrellas Michelin, ocho soles Repsol y tres estrellas Verdes (a los restaurantes más comprometidos con la gastronomía sostenible), además de 12 restaurantes de Madrid que ofrecerán sus Bites (pequeñas muestras de sus creaciones más emblemáticas).

El sábado estuvo Rafa Panatieri y Jorge Sastre (de Sartoría Panatieri, en Barcelona); Thomas Troisgros (de Toto, en Rio de Janeiro); Janaína Torres (de A Casa do Porco, en Sao Paulo, con 1 estrella Michelin); Alejandro Serrano (del restaurante homónimo en Burgos, con 1 estrella); Tekuna Gachechiladze (de Littera, en Georgia); Rodolfo Guzmán (Boragó, Santiago de Chile); Joao Rodrigues (Canalha, Lisboa); David Gil (de i+Desserts); Lucía Freitas (A Tafona, Santiago de Compostela, con 1 estrella) y Henrique Sa Pessoa (de Alma, en Lisboa, con 2 estrellas Michelin).

El domingo cambió el repertorio de chefs con los madrileños Javi Estévez (de La Tasquería, con 1 estrella); Juan D’Onofrio (de Chispa Bistró); Roberto Foronda (de Tripea); Miguel Carretero (de Santerra, con 1 estrella); Massimiliano delle Vedove (Smoked Room, con 2 estrellas); Carlos Fernandes (Le Cordon Bleu Madrid) e Íñigo Urrechu (de El Cielo de Urrechu y Zalacaín); Vasco Coelho Santos (de Euskaldún Studio, Oporto, con 1 estrella); Pablo Rivero y Guiso Tassi (de Don Julio, Buenos Aires, con 1 estrella) y Carlos Casillas (de Barro, en Ávila, con 1 estrella).

El concepto

La hermana del productor ejecutivo de Chefs on Fire, Gonçalo Castel-Branco, le propuso cocinar en su cumpleaños. Un reto que aceptó sin saber que serían 60 personas y una cocina minúscula.

¿Solución? Colgó ocho piernas de cordero, 10 pollos, diez pianos y dos panzas de res y piñas en los árboles y los asó. También cavó un hoyo en la tierra y cocinó 25 kilos de verduras.

A partir de entonces pensó en lo que que serían capaces de hacer los chefs profesionales… y así nació este curioso festival.

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