El Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas ha emitido un comunicado sobre los menús de los comedores escolares especificando que “cumplen, en general, con los criterios nutricionales establecidos para una alimentación saludable”, pero que pueden “mejorarse considerablemente mediante el aumento en la inclusión de alimentos como la fruta, verdura, legumbres y pescado y la reducción de alimentos inadecuados y del exceso de grasas añadidas en las preparaciones culinarias”, en palabras de Alba Santaliestra, doctora en Nutrición y Salud Infantil y vicepresidenta primera del Consejo.
Asimismo, recomienda controlar las cantidades servidas en función de la edad, cuidar la presentación de los platos, promover ambientes más tranquilos para comer y que el tiempo dedicado a esta actividad sea de entre 30 minutos y una hora (nunca menos).
Aspectos esenciales para un colectivo de cerca de dos millones de niños (más del 40 por ciento del total del alumnado de infantil y primaria) que hacen uso de estos comedores, según datos del informe 'Alimentación en los colegios: menús escolares', elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios y el Ministerio de Consumo en 2023.
En el colegio no está todo
Beatriz Beltrán de Miguel, doctora del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Universidad Complutense de Madrid, comenta que, al menos, en los comedores escolares públicos de la Comunidad de Madrid nada se deja al azar, porque las propuestas de menú se rigen por un Pliego de Prescripciones Técnicas que deben de cumplir la planificación de menús servidos en los centros docentes públicos no universitarios que da “tranquilidad”, dice, a las familias, asegurando una buena alimentación.
“Pero no podemos olvidar que la comida del mediodía es solo una y hay que tomar en cuenta el desayuno, la merienda y la cena, que entran a formar parte de la responsabilidad de las familias. Y es ahí donde podemos equivocarnos pensando que podemos cargar la responsabilidad de una alimentación adecuada solo a los colegios”, asegura Beltrán de Miguel.
Los niños deben entender que la alimentación es algo más que engullir. “Debemos darle todo su valor y para eso se necesita tiempo (que ni siquiera debe ser muy largo, basta con un espacio determinado); respetar los horarios y la regularidad de las comidas; no claudicar enseguida ante las aversiones alimentarias que presenten los niños en momentos determinados; no usar la alimentación como un castigo ni agobiar al niño si no come algo en concreto; cuidar las conversaciones (evitando las discusiones) y no usar pantallas”.
Todo esto, dice la doctora de la UCM, para que el momento de comer “refleje el aspecto integral de la alimentación como fuente de salud, cultura y placer”.
https://www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/educacion/pliego_precripciones_tecnicas.pdf