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Plan de vacunación contra el Covid-19
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Plan de vacunación contra el Covid-19 (Foto: Comunidad de Madrid)

Movimiento antivacunas: "No nos pueden obligar porque no está probada en humanos lo suficiente"

martes 02 de febrero de 2021, 07:36h

Desde que comenzara la vacunación en España en los últimos días de 2020 ya se han administrado más de un millón y medio de dosis y casi 400.000 personas han recibido las dos inyecciones. La estrategia de vacunación del Gobierno central, aprobada en el Consejo Interterritorial de Salud por todas las Comunidades Autónomas, persigue como eje principal concienciar a la población sobre la importancia de vacunarse. En ningún momento, según han manifestado desde el Ministerio de Sanidad, se han planteado -ni se plantean- establecer por ley la obligatoriedad de vacunarse.

Cierto es que España ha comprado y firmado acuerdos con diferentes empresas farmacéuticas para recibir cuantas más vacunas mejor. Solo de Pfizer ha adquirido más de 120 millones de dosis, una cifra muy superior a la que haría falta para inocular a la población española -en torno a 80 millones de dosis teniendo en cuenta los 47 millones de españoles-. Este punto precisamente es uno de los que más inquieta a los grupos antivacunas. Así lo manifiestan desde '¿Vacunas?, no gracias', una entidad formada por 68 organizaciones de diferentes ámbitos sociales, sanitarios y económicos que consideran estratégico movilizarse contra la campaña de vacunación del Gobierno porque consideran que, aunque no sea explícitamente, el estado español quiere obligar a sus ciudadanos a vacunarse.

"Es una atrocidad que se esté prácticamente obligando a la población a inyectarse una vacuna que no ha sido probada en humanos lo suficiente", denuncia el decano del Colegio de Biólogos de Euskadi (COBE), Jon Ander Etxebarría Garate Esteban, y miembros de la plataforma que rechaza una vacunación obligatoria en España. El portavoz de la plataforma, Esteban, va más allá al preguntarse para qué quiere el gobierno tantas dosis: "Cuando compran tantas dosis es porque tienen la intención de vacunar a toda la población y tres o cuatro veces". Pero los planes del Gobierno, según han manifestado en varias ocasiones, pasa por comprar más vacunas para, entre otras cosas, mandar a terceros países dosis que no puedan hacer frente a las compras.

"Es el propio paciente el que consiente o no recibir un tratamiento"

Bien es cierto que algunas consejerías de Sanidad o diferentes empresas están planteando exigir a sus clientes una cartilla de vacunación para poder acceder a determinados servicios. En Cataluña, por ejemplo, se quería obligar a las familias a presentar dicho documento para poder matricular a sus hijos en el colegio en el mes de septiembre, medida que tras ser denunciada por los padres, según Esteban, la Justicia anuló. Esperanza Marcos Juárez, copresidenta de la sección de Derecho Sanitario del Colegio de Abogados de Madrid, asegura, que como establece la Ley del Paciente y Documentación Clínica de 2002, es el propio paciente el que consiente o no recibir un tratamiento, en este caso la vacuna. Al igual que la declaración de datos sobre el estado de salud "en principio está amparado por la protección que dispensa la Constitución", cuenta Juárez. Entonces, ¿podrían obligar a estar vacunados para realizar ciertas actividades?

Juárez insiste en que es posible, aunque "otra cosa es que nosotros aceptemos o no aceptemos y recurramos la medida a la Justicia porque consideremos que se está vulnerando algún derecho nuestro en cuanto a no manifestarnos sobre nuestra salud". Ahora bien, aunque asegura que podría hacerse la valoración que denuncian los antivacunas de que con determinadas políticas se hace casi obligatorio vacunarse, afirma: "Evidentemente todas las políticas deben ir orientadas a la protección del mayor número de ciudadanos y según la ciencia, la vacuna es la mayor protección que se puede dar al generar inmunidad en un alto porcentaje", cuenta Juárez. Por ello, considera que "existe un debate sobre si debe claudicar el derecho a la intimidad sobre la salud y el interés a la colectividad cuando hay una emergencia sanitaria".

Pero este grupo de antivacunas denuncia que ya se está obligando a ciertos colectivos a vacunarse con un tratamiento "nada eficaz y que te puede matar". Es más, Etxebarria considera que con los datos que existen sobre la mesa "las vacunas que se están administrando tienen muy poca investigación", ya que un proceso de este tipo se realiza, según sus palabras, "en un periodo mínimo de seis años" para que de tiempo a "estudiar los efectos secundarios" y contrastar los resultados. "Eso no lo han cumplido y la fase tres se está realizando, en realidad, con las personas que se vacunan y no con voluntarios antes de aprobar el medicamento".

Pero este biólogo, que asimila que la medida se convierta en obligatoria "como en la época del franquismo", considera que hacerla obligatoria iría "contra la libertad constitucional de cada individuo". Asimismo cree que "la actual emergencia sanitaria no es tan grave" como para tener que vacunar a la población de manera masiva. "Nos dicen que es una situación diferente porque alguien ha querido que sea diferente", ya que "si a la gente no se le dice que hay una pandemia, la población no se hubiera enterado de nada".

En contra de las PCR

No se consideran negacionistas, pero piden que se dejen de hacer las pruebas de diagnóstico PCR. "Si las suprimes, ¿quién estaría realmente contagiado en España?, se preguntan Etxebarria y Esteban al defender que sea el médico de cabecera quien diagnostique el coronavirus a raíz de los síntomas que presente el paciente. Además, Esteban afirma con rotundidad, y Etxebarria lo corrobora, que los asintomáticos no son enfermos ni personas peligrosas que nos puedan contagiar: "Los asintomáticos tienen que tener una carga viral pequeñísima, por lo que si nos contagian inmunnizarían al resto de la población", asegura el biólogo. Para estos miembros de la plataforma, "el relato oficial está construido con absoluta carencia de evidencia científica". Y niegan que las imágenes de saturación en los hospitales sean verdaderas y que se haya producido en España un colapso sanitario: "Totalmente falso", continúa al afirmar que lo que se ha hecho en España es "aterrorizar a la población de una forma absurda sin fundamento científico alguno".

"Cada vez hay más casos de problemas por las mascarillas"

Por todo ello, están en contra, también, de las medidas que se han tomado para intentar detener el avance de la pandemia. Las consideran "antisanitarias", especialmente las mascarillas ya que no aportan, según cuentan, ninguna solución y están agravando el problema ya que han provocado "multitud de casos, cada vez más, por enfermedades por las mascarillas". Se remonta a la gripe española para justificarlo: "Ya hace 100 años la mascarilla mataba más que el virus".

Ante esta situación, desde la plataforma, que lleva trabajando cuatro meses ofreciendo "una narrativa alternativa al relato oficial de la pandemia que no es creible", quieren poner en marcha protestas locales por diversos puntos de la geografía española para evitar que el Gobierno Central convierta en obligatoria la vacunación contra el Covid-19. Además, van a presentar proposiciones tanto en los Ayuntamientos como en el Congreso de los Diputados y en el Senado para evitar cualquier acción que tenga el objetivo de obligar a los ciudadanos a estar vacunados.

Una concepción minoritaria

En todo caso, la opinión esgrimida por la plataforma constituye una minoría ante la aceptación casi unánime de los beneficios de la vacunación antiCovid. El Ministerio de Sanidad argumenta que este procedimiento es “doblemente importante ya que protege directamente a cada persona vacunada y también de forma indirecta al resto de la población”. Así, explica el Gobierno nacional, “cuantas más personas se vayan inmunizando, menor probabilidad habrá de que el resto -en particular los más vulnerables a padecer enfermedades graves- se expongan al virus, o al menos a altas cargas víricas”. El grueso de la comunidad científica y de la sociedad española respaldan este argumento.

Asimismo, ciudadanos y mandatarios que minimizaron abiertamente el impacto del coronavirus han sufrido en primera persona sus síntomas. Entre los negacionistas declarados que se han contagiado destacan el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y su homólogo estadounidense Donald Trump. De los 103 millones de casos contabilizados hasta este lunes en todo el mundo, ambos países concentran cerca de 36 millones, un tercio del total. Entre estas víctimas figura desde este lunes la influencer carioca de 22 años Ygona Moura, conocida por su apología negacionista.

Un caso igual de esclarecedor lo protagoniza el primer ministro británico, Boris Johnson, quien pasó varios días en la UCI infectado después de haber restado importancia al Covid-19. Su discurso cambió tras esta experiencia y el Gobierno de Reino Unido impulsó una organizada campaña de vacunación gracias a la cual ya han recibido sus dosis ocho millones de personas. Su previsión es que a principios del verano se hayan inmunizado todos los mayores de 50.

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