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'Intérpretes de lengua de signos' en lengua de signos
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'Intérpretes de lengua de signos' en lengua de signos (Foto: Santiago Nuevo Peña)

Preocupación por otra accidentada vuelta al cole de los alumnos sordos

jueves 10 de septiembre de 2020, 07:40h

Si el curso pasado 2019-2020 los alumnos con problemas auditivos comenzaban las clases sin intérpretes por un problema en la licitación del servicio, resuelto el problema llegóo el confinamiento y muchos no pudieron seguir las clases de manera telemática. Ahora se enfrentan a un nuevo curso escolar con la incertidumbre de si podrán seguir el ritmo normal de las clases de orma no presencial cuando les toque y con una barrera añadida en las clases presenciales: la mascarilla.

El pasado 25 de agosto, padres, alumnos, profesores y personal de los centros educativos conocieron cuáles serían las principales medidas que la Comunidad de Madrid iba a tomar para la controvertida ‘vuelta al cole’.

Sin duda, este curso 2020/2021 ha sido el que más incertidumbre ha sembrado tras pasar los estudiantes gran parte del curso anterior aprendiendo desde sus casas debido al confinamiento por el coronavirus.

Durante los meses en los que la enfermedad tuvo mayor incidencia en el país, los alumnos tuvieron que cambiar los pupitres de las aulas por los escritorios de sus hogares, pero hubo un gran número de jóvenes a los que, por diversos motivos, la brecha digital les impidió seguir las lecciones al mismo ritmo que sus compañeros.

Dentro de ese grupo de afectados se encuentran los estudiantes con problemas auditivos. “Las actividades mediante audios o videollamadas resultan auditivamente especialmente complejas. Si además se suman circunstancias socioeconómicas y familiares difíciles, la situación es complicada”, explica Carmen Abascal, directora de AG Bell International.

La asociación denuncia que en los escenarios planteados para la ‘vuelta al cole’ se va a incentivar el uso de plataformas educativas, materiales digitales y de dispositivos electrónicos, lo que puede motivar de nuevo un aumento de esta brecha digital en los estudiantes con discapacidad auditiva.

La Comunidad de Madrid ha confirmado a Madridiario que el pasado mes de julio la Consejería de Educación, encabezada por Enrique Ossorio, solicitó la elaboración de protocolos adaptados para alumnos con discapacidad, que se encuentran ya integrados en los protocolos generales de los centros; si bien es cierto que no confirman que de darse un nuevo confinamiento, haya otro protocolo especial para estos alumnos.

“Existe un plan general para evitar la brecha digital que consiste en múltiples medidas como la compra de 70.000 dispositivos móviles, la implantación de redes de alta velocidad a través del proyecto Escuelas Conectadas que posibilitarán la utilización de estos nuevos recursos, la creación de currículos o la mejora de la plataforma EducaMadrid”, destacan.

“La sensación que genera es de improvisación”

Carla (11 años) y Leo (5 años) afrontan este nuevo curso con ilusión, ya que como cuenta su madre María, ambos cambian de colegio este año.

Los dos son sordos bilaterales e implantados de ambos oídos y vuelven al ‘cole’ tras pasar unos extraños meses de pandemia encerrados en casa.

Los meses de pandemia no han sido del todo malos. Nos intentamos organizar para las tareas del cole con ayuda de las profesoras, sobre todo de Leo. Nos mandaban distintos trabajos para reforzar y afianzar los conocimientos adquiridos durante el curso”, destaca María.

Pero con la vuelta a las aulas llegan las preocupaciones. “Por el momento, por parte del centro escolar aún no ha habido ningún comunicado sobre los protocolos a seguir. Al parecer cada poco tiempo les están dando procedimientos distintos desde el Ministerio de Educación y la sensación que genera es la de la improvisación”, lamenta María.

Incide también en que no cree que la ‘vuelta al cole’ esté adaptada a los jóvenes sordos: “Quedan por pulir bastantes aspectos, pero irán saliendo a la luz según vaya avanzando el curso”.

Pone el ejemplo de las mascarillas, que impiden leer los labios: “En caso de los niños sordos, la mascarilla a la hora de la compresión en las conversaciones les afecta gravemente, ya que ellos se apoyan mucho en la lectura labial”.

El pasado jueves, Marcos Lechet, sordo desde los cinco años, presentó en el Ministerio de Sanidad más de 80.000 firmas para pedir la homologación de las mascarillas transparentes para facilitar a las personas con problemas auditivos la lectura de labios.

“Deben ser una barrera para los virus, no una barrera en la comunicación para personas sordas o con pérdidas de audición”, destacaba.

Y como el resto de madres, tanto María como Brenda, mamá de Nadia (4 años), se encuentran preocupadas por los posibles contagios que puedan darse en las aulas.

“Mi inquietud de cara a la vuelta al colegio es el miedo al contagio de mis hijos y que no lo tengan controlado en todo momento. Esto es nuevo para todos y no se ha preparado con antelación”, lamenta Brenda.

“Los padres nos trasmiten cierta incertidumbre y preocupación. La información que les llega varía dependiendo de cada centro educativo”, apuntan desde Aspas Madrid, la Asociación de Padres y Amigos de los Sordos.

Para las terapias con los pequeños, desde Aspas han tenido también que cambiar por completo sus protocolos extremando las medidas de higiene y protección y siguiendo las recomendaciones sanitarias.

“Desde nuestro centro hemos seguido trabajando adaptándonos en la medida de lo posible a las necesidades de cada familia, pero es cierto que en ocasiones es complicado realizar teleintervención”, afirman.

Añaden que en las sesiones que han hecho de manera presencial sí han observado cómo a algunos de los niños les ha repercutido de forma negativa el confinamiento, situación que les ha llevado a un estancamiento en el aprendizaje.

La vuelta al cole para muchos de ellos será complicada también: “Para algunos niños, especialmente los más pequeños, es complicado volver al centro y requieren realizar un nuevo período de adaptación, acostumbrase de nuevo a este entorno, a las terapeutas (que ahora van un poco distintas con mascarilla y otras medidas de protección, etc.)”.

Los intérpretes de Lengua de Signos hablan de "incertidumbre"

El curso pasado comenzó con mal pie para los alumnos con discapacidades auditivas. La Comunidad de Madrid admitió que, empezadas las clases, no había intérpretes de lengua de signos en las clases.

La licitación de los servicios de interpretación en lenguaje de signos, externalizados por la Consejería de Educación, no contaba con adjudicatario a pesar de haber comenzado el nuevo curso escolar. Por ello, se convocó "con carácter de urgencia" un nuevo concurso público para solucionar el problema.

La Federación de Personas Sordas de la Comunidad de Madrid recuerda a Madridiario esta situación: "El concurso público que gestiona el servicio de intérpretes quedó desierto y finalmente tuvo que ser adjudicado por vía urgente mediante una encomienda de servicio. La incorporación de estos profesionales se produjo a finales del mes de septiembre con lo que el alumando sordo ya comenzó en una situación de desventaja en comparación con el resto de sus compañeros. No solo es el perjucio de no acceder al contenido de las materias, sino la ruptura con su entorno y sus iguales por no poder acceder a lo que sucede a su alrededor".

Para este curso 2020/2021, la situación será diferente, ya que según ha avanzado Educación a este digital, habrá servicio de intérpretes y asesores, adjudicados a Eulen (54 intérpretes) en Educación Secundaria y a SAMU (diez asesores sordos especialistas en lengua de signos) en Infantil y Primaria.

Madrid cuenta con un presupuesto anual de 1.382.000€ por curso para contratar intérpretes de lengua de signos y de 342.000€ por curso para contratar asesores sordos especialistas en L.S.E.

"El alumnado sordo debe contar con la intervención del Intérpretes de Lengua de Signos. Es un derecho reconocido por la Convención de la ONU, a la que está adherida España desde el año 2008, así como la Ley 27/2007 de 23 de octubre", informa a Madridiario uno de los intérpretes que trabaja en los colegios de la Comunidad de Madrid.

Al igual que los padres, estos profesionales afrontan el inicio del curso con "incertidumbre", ya que como comenta este intérprete -que ha preferido no dar a conocer su nombre-, Educación ha autorizado a Eulen a contratar a solo diez intérpretes en situación de ERTE hasta el 9 de septiembre para comenzar el curso y a partir del 18 de septiembre se irá dando de alta al resto de la plantilla en cese de actividad con contrato indefinido fijo-discontinuo en situación de desempleados desde el día 11 de marzo.

"La profesión de intérpretes de L.S.E. lleva desde el 11 de marzo sin saber cómo van a pagar la hipoteca y los alquileres con subsidio de 750 euros al mes. A fecha de hoy no saben si habrá trabajo para todos los indefinidos fijos-discontinuos, lo que supone que se dejará de contratar a 32 intérpretes con contratos temporales de septiembre de 2020 a junio de 2021", critica.

La Consejería de Educación ha justificado la contratación de solo el 60 por ciento de la plantilla destacando que las enseñanzas presenciales se reducirán al 70 por ciento y el 30 por ciento serán online, por lo que no son necesarios estos intérpretes hasta que la situación sanitaria permita volver a todos los alumnos a las aulas con normalidad.

"El mayor temor de los intérpretes de L.S.E. es la oferta de la enseñanza on line, ya que con un solo intérprete se atienden las necesidades de los mismos alumnos que atienden cuatro intérpetes presenciales en clase", incide.

Destaca además que solo dos o tres de los 54 intérpretes han decidido no incorporarse al trabajo este curso por miedo a un contagio en las aulas, ya que la situación precaria en la que se encuentran no les permite tomar la decisión de no afrontar el reto de volver a las clases en plena pandemia: "El miedo es al subsidio de desempleo, no a la Covid-19. Sin trabajo no comemos y hemos tardado cuatro meses en cobrar el ERTE".

Precariedad laboral y sin recursos

En cuanto a las medidas de seguridad, comenta que Eulen ha facilitado EPIs, geles, viseras, mascarillas KN95, así como una enfermera, un doctor de referencia en Eulen y el encargado de COVID-19 de cada Centro Educativo. Sin embargo, lamenta que la situación con la Fundación SAMU no sea igual.

"Este martes se han incorporado los diez asesores sordos especialistas de L.S.E. contratados por la empresa Fundación SAMU Madrid y ha sido un retroceso en derechos laborales y salarios. SAMU les ha contratado con un contrato temporal de obra y servicio desde el 8 de septiembre de 2020 hasta el 21 de junio de 2021 con un salario base de 955 euros mensuales. No les han facilitado EPIs, ni visera, ni mascarillas KN95, ni entregado un protocolo de prevención anti COVID-19. Un entidad no lucrativa que incumple el XV Convenio Colectivo de Centros y Servicios de Atención a Personas con discapacidad al utilizar contratos temporales en fraude de ley y pagar un salario por debajo del S.M.I.", sentencia.

"La Consejería de Educación y Juventud abona a 29 euros la hora por intérpretes de L.S.E. a Eulen, que cumple con el convenio colectivo y la legislación laboral, y el importe de 30 euros por hora por asesor sordo especialista a la Fundación SAMU. Esto significa un negocio redondo para SAMU, ya que solo utiliza el 45 por ciento a costes de personal, el resto es beneficio, algo incomprensible al ser una encomienda de servicio negociada y sin publicidad", explica a este diario.

Agrega también que las licitaciones públicas para el contrato de intérpretes de L.S.E. y la de asesores sordos se encuentran pendientes de publicación para que la adjudicación definitiva a las nuevas empresas tengan efecto entre diciembre de 2020 y enero de 2021.

"Ambos contratos llevan gestionados con encomienda de servicio desde el curso pasado, el 23 de septiembre de 2019, pero ha sido misteriosamente asignado a la Fundación SAMU, que nunca tuvo solvencia técnica profesional para contratar Asesores Especialistas de L.S.E.", denuncia.

"Esta fundación en un claro ejemplo de puertas giratorias a fundaciones que gestionan y reciben dinero público a nivel autonómico y nacional. Posiblemente, uno de los motivos por los que la Fundación SAMU se encarga ahora de gestionar más del 80 por ciento de todos los contratos y servicios públicos que prestaba la asociación CILSEM, es una posible cesión empresarial o una clara subrogación de toda su plantilla y actividad empresarial", subraya.

"El aterrizaje en Madrid de la Fundacion SAMU nos trae precaridad laboral, retroceso en derechos laborales y pérdida de poder adquisitivo este curso. Los asesores se han incorporado al trabajo con miedo a esta empresa", resume.

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