El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida ha manifestado este viernes, cuando están a punto de finalizar las obras de demolición del estadio Vicente Calderón, que siente "profunda melancolía" ante la desaparición del estadio del Atlético de Madrid. A pesar de todo, Almeida ha asegurado que prefiere que "desaparezca" antes que "ir viendo ese proceso, y que no haya vestigios de esa tribuna".
Durante toda la jornada, han sido numerosos los aficionados del equipo que se han acercado hasta las inmediaciones de este emblema de la ciudad para ver las últimas gradas que quedan en pie.
Pero tal y como ha pasado varias veces durante las obras, los cascotes del Calderón han caído, de nuevo, al río Manzanares. Sin embargo, en esta ocasión, mientras las máquinas derrumbaban los últimos cimientos, varios operarios se han encargado de retirar los vertidos que caían al río, aun teniendo en cuenta el riesgo que supone.
Fue a finales de mayo cuando la asociación Ecologistas en Acción solicitó a la Confederación Hidrográfica del Tajo la "inmediata paralización de las obras" al estar arrojándose cascotes al Manzanares. Ante dicha situación, la empresa encargada del derribo -por petición del Ayuntamiento de Madrid- tomó nuevas medidas de seguridad para evitar la caída de cascotes al río, antes de acometer el derribo de la última tribuna que quedaba en pie.
Sin embargo, a finales de junio, Ecologistas en Acción volvió a denunciar la situación en la que se encontraba el río Manzanares ante la caída, de nuevo, de más escombros del Calderón a sus aguas. Ante esta nueva queja, y después de retirar los cascotes vertidos, desde el consistorio de la capital aseguraron que todo el material se depositaba en un dique creado para esta función de almacenaje, que se limpiaba cada día por protocolo y sin la presión de ninguna denuncia. Además, afirmaron que las obras estaban siguiendo "en todo momento" todas las indicaciones de la Confederación Hidrográfica del Tajo, la cual hacía inspecciones periódicas.