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La aparición de los restos del antiguo ascensor de Antonio Palacios y una serie de filtraciones de agua han retrasado las obras, que debían de haber finalizado el pasado mes de abril.
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La aparición de los restos del antiguo ascensor de Antonio Palacios y una serie de filtraciones de agua han retrasado las obras, que debían de haber finalizado el pasado mes de abril. (Foto: Kike Rincón)

La estación de Metro de Gran Vía no abrirá antes de que acabe el año

miércoles 17 de julio de 2019, 13:39h

La consejera de Transportes, Vivienda e Infraestructuras en funciones, Rosalía Gonzalo, ha afirmado que no hay fecha para la reapertura de la estación de Metro de Gran Vía, pese a que estaba previsto que se produjera en el último trimestre del año. En concreto, en declaraciones a los medios durante la presentación del proyecto de ampliación de la línea 11, ha explicado que en diciembre "la obra en superficie estará minimizada", pero "no se podrá dar servicio porque seguirán en la obra".

Así, la consejera en funciones ha recalcado que no hay fecha para la reapertura porque en una obra es necesario adaptarse a las circunstancias, condicionadas en este caso por la aparición de restos arqueológicos, además de por algunas filtraciones de agua que hubo que solucionar. "Estamos avanzando, las obras van en el ritmo adecuado", ha apuntado, al tiempo que ha lamentado los problemas que están generando a vecinos y comerciantes.

La estación de Gran Vía lleva cerrada desde el pasado agosto por las obras para su conexión con la parada de Cercanías en Sol. Estaba previsto que los trabajos terminaran en mayo. Sin embargo, la aparición de los restos del antiguo ascensor de la estación, diseñado por el arquitecto Antonio Palacios, y las nuevas cavidades descubiertas, que avisaban del posible riesgo de inundación en las líneas 1 y 5, empezaron a dilatar los plazos, sin que, desde entonces, se haya definido una fecha aproximada de finalización de la obra y reapertura de la estación.

Más presupuesto

Las aparición de los restos y el riesgo de inundación no solo han provocado el retraso de la finalización de las obras. También obligaron a incrementar el coste del proyecto. A los 3,7 millones que figuraban en el presupuesto inicial, en el mes de octubre se anunció un procedimiento de urgencia para asignar una partida de 3,5 millones de euros más. Este dinero fue destinado, fundamentalmente, al cambio de la maquinaria pesada que se iba a utilizar en un principio por otra más ligera.

Las obras, además de la remodelación y ampliación de la estación de Gran Vía, una de las primeras que configuraron la red madrileña de Metro, consistían en realizar una conexión peatonal subterránea entre esa parada de Metro y la estación de Cercanías de Sol.

Remodelación de Gran Vía

La actuación principal de las obras consiste en la ampliación de la estación de Gran Vía, que contaba con 908 metros cuadrados de superficie y pasillos de reducidas dimensiones para dar servicio a los 44.000 viajeros que la utilizan a diario. Así, se está ampliando aumentando, mediante una estructura subterránea, el espacio disponible hasta los 2.000 metros cuadrados. Además, se reubicarán tornos y otros elementos.

En materia de accesibilidad, hasta ahora funcionaban en la estación nueve escaleras mecánicas. Tras las obras, serán 15 las escaleras que darán servicio a los viajeros. Se están instalando también cuatro nuevos ascensores de acceso a los andenes, además de sistemas de apertura fácil en puertas o interfonos de comunicación adaptados, entre otros.

La obra también contemplaba la instalación de una reproducción del templete que Antonio Palacios colocó como entrada al ascensor cuyos restos están ahora retrasando la puesta en marcha de la remodelada estación.

Conexión Gran Vía-Sol

En cuanto a la conexión peatonal entre Gran Vía y Sol, se trabaja sobre una galería preexistente entre ambos puntos, con una longitud de 100 metros y un ancho de 5,5, salvando un desnivel de 12 metros. De esta galería, que discurre bajo la calle Montera, se encontraba ejecutada la estructura, quedando a la vista el hormigón de las bóvedas. Las obras han consistido, por tanto, en dotarla de los acabados e instalaciones necesarias para su uso por parte de los viajeros.

Asimismo, se han revestido paredes y techos con materiales antivandálicos y se han montado las instalaciones de protección contra incendios (ventilación, detección, extinción y alarma). Además, el proyecto incluía la instalación de cuatro rampas mecánicas para salvar el desnivel existente entre ambas estaciones. También se ha construido un nuevo control de acceso con tornos y maquinas autoventa en el vestíbulo previo a la conexión de la galería.

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