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La desintoxicación del alcohol debe evitar el traumatismo del síndrome de abstinencia
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(Foto: BDI)

La desintoxicación del alcohol debe evitar el traumatismo del síndrome de abstinencia

martes 14 de mayo de 2019, 20:10h
Pablo era un hombre de negocios con éxito. Tenía varias empresas y su trabajo implicaba realizar varios viajes en distintos países y mantener reuniones con diferentes tipos de clientes. Sin embargo, actualmente sufre dependencia al alcohol, al igual que padecieron 27,8 millones de adultos de la Región Europea de la OMS en 2016 (según el Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud 2018 de la OMS). Esta dependencia se define como la necesidad de consumir dosis repetidas de alcohol para sentirse bien y tener los mismos efectos deseados.

Para incrementar sus ventas, Pablo siempre sociabilizaba con sus clientes después de una intensa jornada laboral. En estas reuniones, el alcohol era el principal protagonista. Poco a poco, Pablo comenzó a beber más cantidad de alcohol para conseguir el mismo efecto. Además, comenzó a beber en cualquier situación cotidiana y no solo en su trabajo. En su cerebro se habían producido modificaciones neuronales debido al consumo de alcohol que le hacían tener la necesidad de beber cada vez más. El alcohol es una droga que modifica la acción de algunos neurotransmisores, las sustancias encargadas de hacer sinapsis y así mantener la información entre neuronas. Por ejemplo, aumenta el efecto del neurotransmisor GABA, el cual reduce la actividad del sistema nervioso, produciendo torpeza física y mental o pérdida del conocimiento y hasta coma.

La mujer de Pablo se dio cuenta de que el consumo de bebidas alcohólicas empezaba a afectar a su ambiente familiar y social así que le interrumpió el consumo de alcohol de forma radical. Esto no hizo más que agravar el problema, Pablo comenzó a sufrir el famoso síndrome de abstinencia. Se caracteriza por sufrir una serie de síntomas como temblor, sudoración, ansiedad, agitación, depresión, náuseas y malestar general cuando se disminuye o interrumpe la dosis habitual de alcohol.

Pablo comenzó a sufrir otros problemas de salud debido al elevado consumo de alcohol. Le diagnosticaron cirrosis y depresión. Su médico de cabecera le explicó que había sido su problema con el alcohol el que precisamente le había causado ambas enfermedades. Le explicó que, según el Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud 2014, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcohol es el causante de más de 200 enfermedades. Sin embargo, Pablo no lo llegaba a aceptar y seguía sufriendo las consecuencias de su enfermedad.

La situación desbordó completamente a la mujer de Pablo y finalmente decidió consultar un centro de desintoxicación de alcoholismo. Le comentaron que las modificaciones cerebrales de Pablo, y por tanto su comportamiento, pueden ser revertidas con el tratamiento para que la persona no vuelva a sentir esa necesidad de beber alcohol. El principal obstáculo que tienen los pacientes en el proceso de desintoxicación es el síndrome de abstinencia. La terapia debe ser progresiva para evitar que aparezcan los síntomas de la abstinencia de alcohol.

Lo primero que hicieron en la clínica de desintoxicación fue realizar un diagnóstico que consistía en pruebas médicas y psicológicas para poder elaborar un tratamiento personalizado para Pablo. A continuación, le administraron fármacos que ayudan a recobrar las funciones neuronales dañadas por el alcohol (por ejemplo, las vías serotoninérgicas y los sistemas GABA).

También le proporcionaron una dieta con sales, oligoelementos, y aminoácidos esenciales para aumentar la nutrición cerebral y así favorecer la recuperación neuronal.

Finalmente, recibió técnicas de psicoterapia para que no sufriera en el proceso de recuperación y para ayudarle a volver a su entorno personal previo a la adicción.

En solo dos días de ingreso, su depresión mejoró notablemente. Al finalizar el tratamiento, Pablo había conseguido eliminar su dependencia al alcohol de forma segura, había logrado eliminar el alcohol de su cuerpo sin sufrir el síndrome de abstinencia y había recuperado funciones cognitivas y afectivas que le permitieron volver a integrarse en su ambiente social.

Pablo es un personaje ficticio, pero es un ejemplo de la adicción que sufren muchos españoles. El procedimiento de desintoxicación del alcoholismo explicado es real y su eficacia está avalada por La Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) del Instituto de Salud Carlos III, perteneciente al Ministerio de Ciencia e Innovación. Esta droga produce un daño cerebral que se puede reparar mediante la desintoxicación del alcoholismo. Por tanto, es esencial explicar a la sociedad los casos como Pablo, y así concienciar a la gente para que pueda reaccionar a tiempo.