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TAL DÍA COMO HOY

Retrato del poeta y escritor Francisco de Quevedo y Villegas.
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Retrato del poeta y escritor Francisco de Quevedo y Villegas. (Foto: Juan van der Hamen )

Quevedo asesta un floretazo mortal para vengar una bofetada

jueves 21 de marzo de 2019, 07:44h
Una feligresa golpeada, un escritor envalentonado ante la ofensa y un trágico desenlace en la madrileña plaza de San Martín. Una mancha en el currículum de Francisco de Quevedo, uno de los autores más destacados del Siglo de Oro que además de habilidoso con la palabra también era diestro como espadachín.

Su prosa y versos de inigualable factura no eclipsaron la fama de pendenciero de Francisco de Quevedo y Villegas. Reincidente en las visitas a los prostíbulos de la capital, adepto a las tabernas y de estoque ágil, el distinguido escritor repartía su tiempo entre la pluma y las trifulcas.

En enero de 1607 ya había protagonizado un sonado incidente en la Calle Mayor con un capitán que el literato zanjó con una estocada en el brazo de su contrincante. Y en paralelo a esta céntrica vía, en la calle Arenal, Quevedo volvería a verse envuelto en un duelo cuatro años después.

Si su obra se caracteriza por la sátira y la provocación, con Luis de Góngora como destinatario habitual, también extrapoló estas cualidades a su vida personal. No obstante, no pareció ironizar cuando en medio de un oficio religioso en la iglesia de San Ginés -parroquia en la que había sido bautizado en 1580- se encolerizó hasta tal punto con uno de los asistentes que terminó saliendo del templo soltando todo tipo de improperios contra él.

El hombre había dado una bofetada a una feligresa y, ante la pasividad del resto de devotos, Quevedo no pudo reprimir su indignación. Así las cosas, desenfundó su florete y le endosó una punzada mortal al varón ya en la plaza de San Martín. Un episodio que arrastró al poeta al exilio en Italia, donde bajo la protección del Duque de Osuna se procuró un porvenir en la esfera regia, aunque no descuidó por ello su producción literaria.

Una placa recuerda en el lugar de los hechos este episodio desconocido para el gran público. "En esta plaza hirió Quevedo a un caballero el Jueves Santo -21 de marzo- de 1611 en defensa de una dama", reza la chapa.

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