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Puertas del SUAP de Barajas.
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Puertas del SUAP de Barajas. (Foto: Fernando G. Bermúdez)

Barajas 'celebra' un triste aniversario: seis años del cierre del Servicio de Urgencias

miércoles 05 de diciembre de 2018, 07:24h

En el barrio de Barajas, una grave problemática continúa: el Servicio de Urgencias de Atención Primaria sigue cerrado. Si sufre una urgencia de lunes a jueves, sea del tipo que sea, se verá obligado a recorrer 15 minutos en coche –en el privilegiado caso de tenerlo-, desplazarse cerca de una hora y cuarto en transporte público o llamar a una ambulancia. El motivo que argumentó en su día la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y mantiene seis años después es la falta de rentabilidad del centro. Los vecinos creen que sigue peligrando la salud de más de 45.000 habitantes debido, denuncian, a una "manipulación política de libro”.

Desde el año 2012 hasta hoy, la salud en el barrio de Barajas ha ido perdiendo garantías de manera constante: sus habitantes no disponen de un servicio total de urgencias de Atención Primaria. Se cumple en este mes el sexto aniversario de un polémico recorte de horario que todavía quita el sueño a miles de vecinos.

Madridiario se ha desplazado hasta la zona y ha comprobado a pie de calle cómo los ciudadanos siguen reivindicando "que no se juegue con su salud. Con las urgencias estábamos tranquilas, ahora nos puede pasar de todo que a lo mejor nos quedamos en el sitio", afirma Antonia, de 81 años, que solo puede desplazarse al Servicio de Urgencia de Atención Primaria (SUAP) más cercano a su casa si llama a su hijo para que le lleve en coche. Igual es el caso de Paula, que no sobrepasa los 35 pero no tiene "el privilegio de tener coche. Mi expareja se atragantó un día cenando en casa y entre coger el transporte público o pedir que nos acercaran al Ramón y Cajal en teoría lo más rápido iba a ser llamar a una ambulancia. Cuando llegó, a la hora, él estaba morado y casi no podía respirar", cuenta.

El 15 de marzo de este año se puso en marcha una necesaria exigencia histórica de los barajeños: un autobús que conectara el barrio con su hospital de referencia, el Ramón y Cajal. ¿Qué problema quedó, entonces? La Empresa Municipal de Transportes (EMT) marcó el intervalo de paso en 30 minutos, tiempo 'de oro' que no es posible perder frente a una urgencia. Además, el recorrido cuenta con 14 paradas y puede durar, como mínimo, otra media hora más. El SUAP más cercano con atención de urgencia entre semana, SUAP de Mar Báltico, se encuentra a casi 8 kilómetros de distancia y se tarda en llegar desde la localidad de 15 a 20 minutos en vehículo o de 55 a una hora y cuarto en transporte público.

El SUAP de Barajas, contiguo al centro de salud, abría de manera ininterrumpida de lunes a domingo cualquier semana del año. Tras la “implantación de medidas de sostenibilidad”, según afirman fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, en diciembre de 2012 el horario pasó a ser de viernes a domingo de madrugada y festivos.

Todo comenzó por un rumor que procedía de los sanitarios que trabajaban en el ambulatorio. Les comunicaron que iban a ser despedidos. La voz de alarma llegó a la Asamblea Popular de Alameda Barajas y en agosto del mismo año empezó a movilizarse debido al temor y la sospecha de que el plan fuera cierto.

Inmaculada Chávez, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Vecinal de Barajas (A.V. Barajas) y partícipe en aquella época de la asamblea, cuenta en conversación con este periódico en la sede de la organización cómo fueron los inicios de las reivindicaciones. “En septiembre de 2012, en las fiestas, montamos una caravana de Alameda hasta Barajas. Acudió muchísima gente, la manifestación más multitudinaria del barrio, casi 500 personas”, afirma. A esta manifestación acudió la ya conformada A. V. Barajas -llamada en aquella época AAVV Plus Ultra-, la Asociación de Vecinos Alameda de Osuna (AFAO), Alameda 2000 o San Roque con el claro fin de velar por el interés del distrito. Así, los vecinos caminaron desde el centro de salud de Alameda de Osuna hasta el homólogo en Barajas ataviados con camisetas, carteles y pancartas en contra del cierre; la reivindicación fue financiada por los asistentes y no contó con representación política ya que las organizadoras no lo permitieron. “Nosotras siempre hemos sido muy estrictas en eso. No queremos políticos, o sea, tú eres de un partido y quieres venir, vienes, pero como una vecina”, afirma la directiva.

Aún sin confirmación de los peores presagios, la indignación era tal que se procedió a realizar una recogida de firmas en contra del posible futuro cierre por todo el distrito. Organizados por sectores, voluntarios de Alameda, Barrio del Aeropuerto, Barajas, Timón y Corralejos aunaron fuerzas y consiguieron 8.000 cartas firmadas que fueron entregadas en la Consejería de Sanidad a atención del consejero de la época, Javier Fernández Lasquetty -exdiputado regional y exvicesecretario del Partido Popular (PP) de Madrid- con copia a la alcaldesa del momento, Ana Botella.

Gracias a estas actuaciones en conjunto con un gran llamamiento por redes sociales, los vecinos del barrio consiguieron que el cierre del SUAP no fuera total sino parcial.

"Manipulación política"

El conformismo no se instaló en las calles de la localidad. Miembros de las distintas asociaciones acudían cada mes al pleno de la Junta Municipal del Distrito de Barajas para abogar por la reapertura del servicio completo de urgencias. Se manifestaban a las puertas del Ayuntamiento horas antes de la celebración para intentar presionar lo máximo posible al gobierno distrital.

Además, se solicitó información y ayuda de manera explícita a la concejala presidenta de Barajas, Josefa Aguado (PP). La idea de que una figura política tan relevante y responsable de representar a los ciudadanos de la localidad se implicase era obvia, pero no se llegó a materializar. “Nosotras estábamos pidiendo que nos apoyara y jamás nos apoyó. En otros lugares, como en Castilla-La Mancha, los ediles del PP ahí estaban luchando por su pueblo, por sus ciudadanos, argumentando que las urgencias salvan vidas y no se pueden cerrar”, cuenta Inmaculada.

En aquellos meses, Sagrario Aller, socia de la A. V. Barajas y compañera de Inmaculada, denuncia en este diario la "manipulación política de libro" que vivieron. Ahora, las personas que quieran acudir a las sesiones plenarias y formular preguntas a los representantes políticos de manera ordenada -y libre- pueden hacerlo; hace seis años, “no era así. En aquel tiempo tú tenías que hacer un registro por escrito de la pregunta en el pleno del día, soy fulanita de tal y son estos mis datos. La señora concejala sabía perfectamente lo que se le iba a preguntar. Luego el secretario iba leyendo las preguntas, tú te ponías de pie y hacías tu pregunta. La estrategia solía ser hacer una introducción en la cual metieras todo lo que te interesara meter para que se leyera sí o sí en el Pleno”, cuenta Sagrario.

Una prueba más fue el cambio de horario de los plenos. Se solían celebrar, como en la actualidad, entre las 18 y las 20 horas. Durante el mandato de la edil popular comenzaban a las 14:30, 15 horas “para que no fuera nadie”, cuenta Inmaculada. También, afirma, la vetaron en una sesión una pregunta debido a que la registró a su nombre pero no pudo acudir a formularla y le pidió a un compañero de la asociación que lo hiciera por ella.

Josefa Aguado solo repetía un argumento: el cierre o no cierre del servicio no era de su competencia.

Ambulatorio de Barajas.

El SUAP de Pozuelo, motivo de sospecha

Uno de los motivos por lo que la Consejería de Sanidad procedió al cierre parcial del centro que daba servicio de urgencia en Barajas fue la falta de frecuentación. Según sus datos, acudieron 1.014 pacientes en los siete primeros meses de 2012. Dos SUAP más, Doctor Esquerdo y La Fortuna, también se vieron obligados a acotar su horario por los mismos motivos.

En la misma lista estaba incluido el SUAP de Pozuelo de Alarcón, pero finalmente, no cerró. ¿Los motivos? Nadie los sabe. Este diario se ha puesto en contacto con el centro, que mantiene su horario de apertura entre semana y allí “todo va normal, en ningún momento vimos peligrar el cierre”, aseguran. A la pregunta de cuántas personas acuden entre semana -con el fin de comprar la demanda de los servicios-, la respuesta es "no lo sabemos. No disponemos de esos datos”, concluyen.

Tras cuatro años de protestas, una reunión con Sanidad poco útil

La medida que más efecto causó fue la reunión de vecinos todas las semanas en la puerta de urgencias hasta el año 2016. Acudían con pancartas, camisetas, chapas e incluso utensilios de cocina para hacer el máximo ruido posible con tal de hacer valer sus reivindicaciones. Tras varios centenares de encuentros, en abril de 2016 recibieron una respuesta.

La Consejería de Sanidad daba por fin, nunca mejor dicho, señales de vida: querían concertar un encuentro. Se celebró el 12 de aquel mes una reunión a la que acudió por parte de la entidad regional sanitaria Marta Sánchez-Celaya, gerente asistencial de Atención Primaria; Pablo Busca Ostoloza, gerente SUMMA 112 y Jesús Vázquez Castro, gerente adjunto de Asistencia Sanitaria.

El motivo que alegó el gobierno regional fue la intensa campaña reivindicativa que la asociación realizó en redes sociales en favor de la reapertura total del Servicio de Urgencias. A la Comunidad le empezó a preocupar el pobre retrato que le estaban pintando durante tantos meses. De aquella reunión, lo único que se sacó en claro fueron dos puntos: el SUAP de Barajas no era rentable y no se iba a proceder a la reapertura total del servicio. Como consolación, se incrementó el número de médicos de familia en el centro de Atención Primaria; en concreto, en un efectivo.

Sin solución a corto, medio, o largo plazo

Más de 45.000 personas residen en el distrito de Barajas. Según informes de la Consejería de Sanidad, 20.584 usuarios están adscritos al centro de salud del barrio de Barajas. A esta cifra se debe sumar el carácter habitacional provisional que ejerce sobre la localidad el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

Fuentes de la Comunidad de Madrid consultadas por Madridiario afirman que no se va a volver a establecer el horario de apertura del Servicio de Urgencias entre semana. "Las presiones asistenciales se encuentran por debajo de la media", explican. Además, el centro era "muy poco eficiente por el escaso número de pacientes atendidos". Como alternativa en caso de urgencia fomentan acudir al SUAP de Mar Báltico.

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