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El Ángel del Silencio, a las puertas del panteón de la familia Perinat en el Cementerio de San Isidro.
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El Ángel del Silencio, a las puertas del panteón de la familia Perinat en el Cementerio de San Isidro. (Foto: Javier Bernardo)

Madrid, a través de sus cementerios

jueves 01 de noviembre de 2018, 09:01h

Madrid guarda una parte de su patrimonio histórico, artístico y arquitectónico en sus cementerios: recintos singulares, panteones de amplio valor escultórico, lápidas con nombres de quienes escribieron la historia de la ciudad. Un Madrid desde otro punto de vista, desentrañando unos de sus rincones más silenciosos pero que más relato encierran. Estos son los camposantos que, por su carácter monumental y su relevancia histórica, más merece la pena visitar en la ciudad:

EL CEMENTERIO DE SAN ISIDRO

Pasear por el cementerio de la Sacramental de San Isidro, el camposanto más antiguo de Madrid, es como visitar un museo de arte e Historia de la ciudad. En lo que eran las afueras de la Villa en el siglo XIX, convertidas en el castizo barrio de San Isidro, se levanta el cementerio más antiguo de la ciudad, un equilibrado recinto ajardinado, con cipreses centenarios y verdaderas obras de arte arquitectónicas. Entre sus más de 53.000 difuntos, nombres mayúsculos y minúsculos que encierran Historia e historias: indagar en sus secretos es sumergirse en el pasado del mismo Madrid.

El primer enterramiento primer enterramiento data de julio de 1811 y pronto se convirtió en el lugar de descanso eterno más deseado para la clase burguesa del siglo XIX. Algunos de sus 'vecinos' más ilustres son los protagonistas de la política, el arte o la vida social de la época, como Antonio Maura, Diego de León, Leandro Fernández de Moratín o Francisco Asenjo Barbieri, aunque también destacan nombres menos conocidos pero portadores de esa otra historia de la ciudad, más popular y, casi, más interesante para el visitante, como el doctor Velasco, protagonista de una de las mayores leyendas negras de Madrid, o una de las pocas supervivientes españolas del Titanic.

Además, desde el punto de vista monumental, San Isidro es una gigantesca muestra de arte fúnebre, con obras de Antonio Palacios, Mariano Benlliure, Ricardo Bellver o Agustín Querol, entre otros.

EL CEMENTERIO BRITÁNICO

También en el barrio de Carabanchel se alza el Cementerio Británico, con más 150 años de historia. Un pequeño y desconocido camposanto en el que descansan los restos de familias como los Loewe, Bauer, Lardhy y Boetticher. Aristócratas, espías y otros personajes también recibieron sepultura aquí.

Su gestión depende de la Embajada Británica, que inauguró este cementerio de aires bucólicos en 1854 concebido en la época para dar sepultura a los extranjeros que no podían ser enterrados en los cementerios católicos al profesar otra religión. Del primer enterramiento del que se tiene noticia data del 10 de febrero de 1854 y corresponde al de Arthur Thorold, fallecido en Madrid a los 19 años.

LA SACRAMENTAL DE SAN LORENZO Y SAN JOSÉ

Sin moverse del distrito de Carabanchel, en la calle de La Verad se puede visitar la Sacramental de San Lorenzo y San José, un modesto pero llamativo cementerio reconocido por sus patios y por el monumento de los cuatro ángeles que custodian la tumba de los esposos Julián Romea y Matilde Díez.

En 1851 se autoriza la construcción de un cementerio particular en extramuros de la Puerta de Toledo, cuya solemne bendición tuvo lugar el 17 de mayo de 1.852. El camposanto consta de 13 patios con enterramientos en panteones, sepulturas y nichos y está declarado bien de interés cultural de la Villa de Madrid.

Entre sus nombres propios, Gustavo Adolfo Bécquer o Mariano Bellver.

LA SACRAMENTAL DE SAN JUSTO

Muy cerca del cementerio de San Isidro se encuentra otra de las sacramentales de Madrid -construidas a principios del siglo XIX y que absorbieron buena parte de los enterramientos derivados de las epidemias de cólera de 1834 y 1865-, dignas de visita. La Sacramental de San Justo tiene su origen en la iglesia de San Miguel y fue impulsada por la Archicofradía Sacramental de San Miguel de Santa Cruz, San Justo y Pastor y San Millán.

Destaca la arquitectura de sus patios, alrededor de los cuales se sitúan las tumbas y panteones de personajes ilustres, como la pensadora Blanca de los Ríos o el literato Bretón de los Herreros, además de los hermanos Álvarez Quintero, Ramón Gómez de la Serna, Federico Chueca, Manuel Dicenta, Antonio María Esquivel o Gregorio Marañón o Mariano Ozores Francés y, más recientemente, Sara Montiel o Manolo Tena.

EL PANTEÓN DE LOS HOMBRES ILUSTRES

Foto: Patrimonio Nacional

A pesar de que todos estos camposantos cuentan con celebridades entre sus almas, si hay un cementerio 'VIP' en la ciudad, es es el Panteón de los Hombres Ilustres, en Atocha. Gestionado por Patrimonio Nacional, data del siglo XIX, una época en la que en toda Europa los Estados se esforzaron por reunir en un único lugar a sus muertos más destacados. En España, un poco más tarde que en otros países debido a que muchos de esos 'ilustres' murieron en el extranjero al haber sido expulsados de España en calidad de 'afrancesados', se terminó optando por el claustro de la nueva Basílica de Atocha, un edificio neobizantino en el número 3 de la calle Julián Gayarre.

Desde el punto de vista artístico, la visita está más que justificada por sus conjuntos escultóricos, firmados por Mariano Benlliure y Agustín Querol, entre otros. En ellos yacen políticos como Cánovas, Canalejas, Dato o Sagasta.

EL CEMENTERIO CIVIL

Según la Real Orden publicada en 1883, las poblaciones de más de 600 habitantes debían tener diferenciados las necrópolis religiosas de las civiles. Un año más tarde, la ciudad de Madrid inauguraba su cementerio civil, como lugar de reposo aconfesional. Su interés es, sobre todo, histórico, dada la relevancia de algunas de las personas aquí enterradas: políticos como Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, Pablo Iglesias, Nicolás Salmerón, Francisco Largo Caballero o Marcelino Camacho; escritores y filósofos como Pío Baroja y Xavier Zubiri; pedagogos como Francisco Giner de los Ríos y otras personalidades.

Además, en el Cementerio Civil se puede visitar una placa que recuerda a las trece mujeres fusiladas durante la Guerra Civil española acusadas de ser republicanas, bautizadas popularmente como 'Las trece rosas'.

CEMENTERIO HEBREO

Actualmente, el único Cementerio hebreo de Madrid en activo es el de Hoyo de manzanares, a unos 40 kilómetros del centro. Allí se trasladaron los enterramientos de los judíos fallecidos en Madrid después de que el primer camposanto hebreo, situado desde 1922 junto al Cementerio de la Almudena y al Cementerio Civil, se quedara pequeño.

EL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA

La gran necrópolis de Madrid se creó en 1884 -aunque la inauguración oficial se retrasó hasta 1924- y acoge a la gran mayoría de los fallecidos de la ciudad. El Cementerio de La Almudena, en el distrito de Ciudad Lineal, es uno de los cementerios más grandes de la Europa occidental, con 120 hectáreas en las que se reparten numerosos panteones, capillas y monumentos de interés artístico, datando los más antiguos de finales del siglo XIX.

En este camposanto descansan los restos de destacados personajes, como los escritores Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso o Benito Pérez Galdós; políticos como el exalcalde de Madrid Enrique Tierno Galván, y artistas de la talla de Lola Flores, Estrellita Castro, Olga Ramos, Fernando Rey o Lina Morgan.

El Cementerio de La Almudena, el primer Cementerio hebreo y el Cementerio británico de Madrid conforman lo que se llama la Necrópolis del Este de Madrid.

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