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El Sagrado Corazón fusilado y el Cerro de los Ángeles dinamitado
(Foto: Twitter)

El Sagrado Corazón fusilado y el Cerro de los Ángeles dinamitado

Por MDO
martes 07 de agosto de 2018, 09:00h

Seis impactos de bala rodean al Sagrado Corazón del antiguo Cerro de los Ángeles, hoy custodiado por las carmelitas. Los milicianos republicanos lo 'fusilaron' en 1936, pero no lograron hacer diana en el centro. Volar por los aires el monumento getafense, a primeros de agosto, fue tarea más sencilla. Tras la 'reconquista' por parte del régimen de Franco se convirtió, de nuevo, en santuario ultracatólico.

Cinco jóvenes pertenecientes a Acción Católica custodiaban por turnos el convento del Cerro de los Ángeles. Asesinados por un escuadrón republicano, dejaron sin protección al monumento. El 28 de julio de 1936 los milicianos tartaron de fusilar la escultura del Sagrado Corazón, una figura tallada en piedra en miniatura sobre un monolito de más de nueve metros.

Los balazos impactaron alrededor del corazón, pero ninguno lo 'hirió'. Pronto se atribuiría a un milagro divino esta 'salvación'. Sin embargo, la torre que lo sostenía no aguantó el poder destructivo de la dinamita. Hasta tres cargas fueron detonadas en este enclave estratégico perteneciente al municipio de Getafe y considerado -de forma errónea- el centro de la Península.

Antes de llegar a los explosivos, la milicia había probado durante varios días con medios más rudimentarios. Así, primero intentaron derribar la columna de sujeción de la estatua a mano, pero las 900 toneladas de piedra resistieron. Más tarde recurrieron a unos gruesos cables de acero amarrados a un tractor. A la desesperada, la muchedumbre ascendió por la ladera cinceles en mano.

La solución definitiva llegó el 7 de agosto. Desde entonces, el escenario pasó a denominarse Cerro Rojo. Terminada la Guerra Civil, el Gobierno franquista le devolvió su nombre original y lo coronó con una cruz blanca y una bandera española.

Los restos del antiguo Cerro, destrozado tras la voladura, se trasladaron a un espacio cercano, donde se levantó un nuevo santuario con proyecto de los arquitectos Pedro Muguruza y Luis Quijada. Lo que queda en pie del antiguo aún puede visitarse.

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