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ENTREVISTA

Entrevista a Boti García Rodrigo.
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Entrevista a Boti García Rodrigo. (Foto: Javier Bernardo)

Boti García Rodrigo: "Madrid no se merece el Ayuntamiento de las peras y las manzanas"

domingo 13 de mayo de 2018, 09:39h

Con la memoria que le otorga la veteranía y la felicidad de quien ve recompensado el trabajo propio, Boti García Rodrigo recibirá este martes la Medalla de Oro de la ciudad que este año le otorga el Ayuntamiento de Madrid. Sin todavía digerir del todo la noticia, la expresidenta de COGAM recibe a Madridiario en un despacho de la sede de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), donde también dirigió la Ejecutiva. En una larga y distendida conversación que roza la media hora, la mítica activista explica que el enemigo del colectivo LGTBi son "las corbatas y las sotanas" y que la lucha ahora debe centrarse en la despatologización y la autodeterminación de las personas trans. Sobre el Consistorio liderado por Ahora Madrid, se alegra de que "verdaderamente haya sido del cambio" y remarca que la ciudad no se merece aquel Gobierno liderado por Ana Botella que, para justificar su postura contraria al matrimonio igualitario, dijo aquello de que "dos manzanas suman dos manzanas pero una pera y una manzana nunca pueden dar dos manzanas".

El martes recoge la Medalla de Oro de la Ciudad de Madrid y, además, el 21 de este mes tendrá que recoger otro premio de la organización donde trabaja: la Pluma de FELGTB.

Sí, estoy tremendamente emocionada, apabullada y anonadada porque, además de esos, me ha premiado la organización Diversitat de Alicante.

La FELGTB le define como un icono nacional e internacional. ¿Cómo se define a sí misma Boti García Rodrigo?

Yo soy activista, aunque no desde hace tanto tiempo como la gente puede pensar debido a mi edad. Empecé a mediados de los 90, lo que ocurre es que en este tiempo me he empleado a fondo.

He hecho del activismo el centro de mi vida. Soy activista a tiempo completo, emocionalmente también. Además, estoy detrás de todas las pancartas, en todas las luchas en las que considero que debo estar.

¿Ser activista es una decisión o se nace así?

Es una obligación. Hay que ser activista para cambiar el mundo en el que vivimos: se puede ser activista de la ecología, de los derechos humanos… hay tantas causas por las que movilizarse que una no se puede resignar.

Y como no podemos resignarnos a vivir un mundo injusto, mal organizado e insolidario, tenemos que ser activistas.

“Para vencer la adversidad hay que creer, sonreír y luchar”. ¿Es así como se consigue la igualdad?

Esa frase la descubrí en el cementerio civil. En los cementerios se pasea muy bien, hay mucha tranquilidad y mucho sosiego. Te da tiempo a reflexionar y a pensar. Además, el cementerio civil me gusta especialmente.

Allí está Pablo Iglesias y muchas otras figuras importantes y en sus lápidas hay inscripciones emocionantes. Un día, paseando vi esta frase y dije: “¡Toma!”. Eso sí que me gusta porque, como digo, no nos podemos resignar y para vencer a las situaciones adversas que hay hacerlo con positividad y optimismo.

¿Dónde está la lucha del colectivo LGTBi en la actualidad?

Está en cambiar mentalidades. Todo lo que se nos ha vendido es mentira. Todo aquello que se nos ofrece es lo contrario por lo que tenemos que luchar. Tenemos que remover mentalidades, actitudes y prejuicios.

Que hay homofobia no es discutible pero, ¿qué nivel hay? ¿Hay más agresiones por la mayor visibilidad o porque la sociedad es más homófoba?

A mayor visibilización, mayor homofobia, transfobia y bifobia. Eso sí, tenemos que animar a la gente a que denuncie. No nos pueden pegar e insultar y no denunciar por miedo.

Tenemos que decir a nuestro colectivo que, ante cualquier amenaza y cualquier vejación, hay que ir a denunciar. Contrariamente a lo que se cree, el colectivo sigue sufriendo problemas de LGTBifobia y hay que establecer políticas públicas que los combatan.

¿Hay alguna posibilidad de reparar el daño causado a muchos componentes del colectivo?

En muchos casos ha habido homofobia de Estado. Durante muchos años hemos sido reprimidos y hemos sido objetos de leyes absolutamente homófobas y represoras.

Lo primero que tiene que pedir el Estado es perdón por todo el daño que la legislación nos ha hecho. Y, desde luego, a ese perdón se tiene que sumar la Iglesia.

Yo abogo por el laicismo porque la Iglesia nos castiga. Todas lo hacen: nos mandan al infierno, nos siguen reprimiendo, estigmatizando y perdonando la vida… ¡Pero qué me tienes que perdonar!

Respecto a la postura de la Iglesia, parece que el ‘nuevo’ Papa es aperturista. ¿En qué punto está la institución?

El Papa es aperturista de boquilla. Es un vendedor de humo. Sus palabras nunca se trasladan en realidades. Que no nos perdone la vida, tenemos todo el derecho a ser, a vivir y a manifestarnos.

En todos los años que lleva como activismo, ¿cuáles han sido los cambios más grandes que ha visto?

He visto grandes cambios sociales y legislativos que han ocurrido porque desde el activismo hemos luchado para conseguirlos.

Hemos conseguido la igualdad legal desde una lucha organizada pero todavía nos falta la igualdad real, aunque estamos en ello.

Estamos consiguiendo que se aprueben las leyes autonómicas y estamos en la encrucijada de conseguir una ley estatal.

¿Cumple la Comunidad la ley LGTBi que emanó de la Asamblea?

No, en la Comunidad se ha quedado en un cajón. Hay que dotar a las leyes de reglamento y ponerlas a funcionar.

En la votación de la misma, el PP se abstuvo. ¿Qué nota le pones a la lucha a favor del colectivo?

"Nuestros enemigos son el patriarcado, las sotanas y las corbatas"

Iba a decirte que un ‘cero patatero’ pero no quiero hacer bromas. Tenemos que tener memoria para recordar nuestra historia, para reivindicar nuestra lucha y, sobre todo, para no olvidar.

Nuestros enemigos son el patriarcado, las sotanas y las corbatas. Y entre esas corbatas están las del PP, que siempre que puede nos pone la zancadilla. Lo hizo con el matrimonio igualitario o con la ley LGTBi estatal. Siempre remando en contra.

¿Y Ciudadanos?

Hasta el momento, está en la órbita de entender nuestras necesidades y nuestras reivindicaciones pero vamos a ver cómo sigue.

¿Hay una especie de similitud entre el feminismo y el movimiento LGTBi?

Por supuesto. Es que el movimiento LGTBi se tiene que apoyar, basar y fundamentar en el feminismo.

Es el movimiento que nos tiene que estructurar como una columna vertebral. El feminismo y el laicismo tienen que ser las dos normas por las que nos tenemos que regir y los dos horizontes que tenemos que perseguir.

Porque, además, los enemigos del colectivo son los mismos que los del feminismo: los integrantes del patriarcado, quienes nos tienen negados el pan y la sal.

Si el movimiento LGTBi debe ser transversal, ¿cabe la derecha?

Cabe una derecha bien entendida donde haya mujeres LGTBi, mujeres feministas… De todas formas, esto aquí es una utopía.

La derecha o la izquierda no pueden tener traducciones que son excluyentes para la diversidad. Aquí el PP tiene un homosexual que es como si no lo fuera pero en otros países los partidos conservadores solo lo son en lo económico y no en lo social.

La opinión pública suele decir que el colectivo debe aparcar su lucha en favor de otros más desfavorecidos. ¿Dónde queda entonces la protección de la gente trans?

Las personas LGTBi hemos conseguido muchos avances. Por ejemplo, a las personas homosexuales se nos ha dejado de considerar enfermos pero esa guerra todavía no la tienen ganada las personas trans. Es su lucha pendiente.

Ese colectivo es el más marginado, el más reprimido... asesinado.

Ahora, nuestra lucha y nuestro empeño está en su despatologización y su libertad y autodeterminación.

La FELGTB dedica este año a la autodeterminación del colectivo. Es una asignatura pendiente. Tenemos que conseguir que tengan la dignidad que les es debida.

Dejó la presidencia de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales hace poco pero entró en el comité consultivo.

Primero estuve en COGAM, asociación de la que llegué a ser presidenta. En el año 2000, me incorporé en la Ejecutiva de la FELGTB y fui presidenta desde 2012 hasta el 2015. Seguí en la Ejecutiva después y desde hace más de un mes estoy fuera.

Sin embargo, se ha creado un organismo para quienes tuvimos responsabilidades no nos desliguemos del todo. Por mi parte, yo pongo a disposición toda la ayuda que sea posible.

¿Qué significa la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid?

Es una emoción difícil de explicar. Yo soy una madrileña enamorada de la ciudad. Mucha gente no entiende lo mucho que me gusta Madrid, hasta lo que no le gusta a los demás.

Eso es el amor. Amor por una persona es que te guste todo de una persona, hasta los defectos, y eso me pasa a mí con esta ciudad.

Cuando me anunciaron la medalla me quedé inmóvil. Tardé en digerirlo. Además, me hace especial ilusión porque las medallas van todas para mujeres. Concha, Elena, las chicas del hockey… y la pregonera, Almudena Grandes. ¡No se puede pedir más!

¿Qué cambios ha visto entre este Ayuntamiento y los anteriores?

Este Ayuntamiento viene del 15-M, que este año celebra su séptimo aniversario. Entonces, el lema era “dormíamos, despertamos”. El movimiento despertó a la sociedad, la gente espabiló y se puso a la tarea de cambiar el mundo.

Años después llegaron los ayuntamientos del cambio y realmente han sido el cambio que necesitamos.

Este Ayuntamiento se ve feminista y es feminista. Encima, da una medalla a una lesbiana activista: es algo de ciencia ficción.

Que le den una medalla al activismo, cuando hace nada nos marginaban, nos llevaban a los calabozos…

¿Tiene miedo el colectivo de que cambie el signo político del Ayuntamiento y se retroceda?

El colectivo no merece el ayuntamiento de las peras y las manzanas –frase célebre de Ana Botella al comparar un matrimonio heterosexual con otro homosexual-. Ese nos machacó lo que no te puedes imaginar.

Madrid no merece una involución. Ya somos maduros como para no dar un paso atrás.

Este Ayuntamiento pasará a la historia por organizar el World Pride pero, ¿cómo será el Orgullo de este año?

El Orgullo post-mundial también tiene su gracia. Este año celebramos el 40 aniversario de la primera manifestación LGTBi que tuvo lugar en Madrid.

Vamos a seguir los carriles que teníamos estupendamente trazados. Tiene que ser tan bonito y tan reivindicativo como el World Pride, donde se vio a una ciudad sintiendo los colores.

¿Se ha mercantilizado el Orgullo?

El Orgullo se ha mercantilizado como se ha mercantilizado la sociedad entera. Mi colectivo no es ni más, ni menos, que parte de la sociedad y esta está mercantilizada.

Eso sí, el Orgullo sigue manteniendo las señas de su nacimiento y de su razón de ser, que es la reivindicación. El Orgullo es, además, integrador. Tiene un lema, una pancarta y una motivación. Está llevado por la clase política y por los colectivos sociales.

"El patriarcado nos tiene negados el pan y la sal"

En esa clase política de la que hablamos, ¿faltan referentes LGTBi?

Faltan referentes que sean lesbianas. En política, en periodismo, en el cine… hay muchos más gays porque la gente focaliza el movimiento como si solo fuera gay. Somos muchas personas las que componemos el colectivo y hay un abanico enorme para visibilizar.

¿Dónde están las lesbianas que son políticas o artísticas? ‘Haberlas haylas’. Están en todas partes porque estamos en la sociedad pero falta visibilidad por miedo.

Es la pescadilla que se muerde la cola: ¿no somos visibles porque tenemos miedo o tenemos miedo porque no somos visibles?

Gestación subrogada, ¿sí o no?

Estoy absolutamente en contra. Es la cosificación de la mujer, el colmo de la venta de su cuerpo. No existes para nada y eres una máquina de procrear.

¿Puede dividir al colectivo?

La sociedad en sí está muy dividida. Es un problema que hay que encarar y hay que cerrar. El colectivo, por su parte, tiene que decir que ‘no’ con valentía a la cosificación de las mujeres.

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