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Viven la ilusión y la memoria de los Abogados de Atocha

jueves 25 de enero de 2018, 11:57h

Como cada 24 de enero, ayer conmemoramos el asesinato fascista perpetrado hace 41 años en el despacho de los abogados y abogadas laboralistas de Atocha, 55. Aquella terrible noche el objetivo inicial de la masacre era un comité de huelga de las Comisiones Obreras, porque en aquel inestable y violento año de 1977 querían acabar con las huelgas, igual que hoy quieren hacerlo, de una forma más sibilina, con el Código Penal por delante.

El destino quiso que los sindicalistas no estuvieran en el despacho laboralista en aquel momento, pero… dio igual, la barbarie estalló y aquellos asesinos dispararon a sangre fría a los abogados Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco; el estudiante de derecho Serafín Holgado; y el administrativo Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz, casada con Sauquillo.

Alejandro Ruiz-Huerta es el único “sobreviviente”, como a él le gusta decir, de aquella barbarie, que tampoco le gusta la palabra “matanza”. La vida se la salvó, cosas del destino, un bolígrafo “Inoxcrom” que guardaba en el bolsillo de la camisa. Actualmente es el presidente de la Fundación Abogados de Atocha, que tan importante labor realiza para mantener viva la memoria, para que no nos roben la historia.

Y es que la memoria de los Abogados de Atocha no existía. Había pasado al olvido. Desde nuestra óptica, la masacre de Atocha y todo lo que supuso estaba siendo tapado y olvidado. Al tiempo, el olvido contribuía a repetir ese mantra de que la Transición fue un “periodo amable”, que de alguna manera negociaron algunas élites, cuando lo que realmente sucedió fue la conquista de la democracia y la libertad por parte de un pueblo, la conquista de la clase trabajadora, la conquista del movimiento estudiantil, del movimiento vecinal… Necesitábamos recuperar la memoria y, además, institucionalizarla. Con ese espíritu promovimos la Fundación Abogados de Atocha y, a partir de ahí, los premios.

Así, cada año reivindicamos la memoria, porque a pesar de que hemos avanzado, a pesar de que hay instituciones que hacen reconocimientos, a pesar de que en los callejeros de toda España aumenta de la presencia de calles y plazas con el nombre “Abogados de Atocha”, todavía no hemos conseguido que nuestros héroes, los héroes de las Comisiones Obreras, del PCE, de la izquierda española, de los demócratas, sean reconocidos oficialmente como los héroes del pueblo español. Pero seguiremos insistiendo.

Una insistencia que también nace con el objetivo de que la juventud entienda cómo era esto. Que entiendan que en 1977 esta ciudad, Madrid, y este país estaban llenos de huelgas y manifestaciones reivindicando derechos laborales y libertad. Deben saber que Madrid, mucho ha cambiado. Era una ciudad donde había casi un millón de personas inmigrantes sobreviviendo en chabolas de la periferia, que tantas veces navegaban en barrizales donde no existían aceras, ni calzada, ni alcantarillado, ni luz, ni agua… Lugares en los que también trabajaban los abogados de Atocha y tantos otros despachos promovidos fundamentalmente por las Comisiones Obreras y el PCE.

Abogados, abogadas, que trabajaban con escasez de medios, en precariedad, pero con toda la ilusión. Esa ilusión que nos hace ser felices porque es la ilusión del compromiso, la ilusión de querer cambiar esto y de querer cambiarlo todos juntos. También debe saberse que éramos clandestinos y delincuentes para el régimen franquista. Y a pesar de todo, ahí estábamos.

Para CCOO, para el sindicalismo, para las personas de izquierdas y progreso de este país hay que dejar claro que necesitamos recordar con criterio de memoria viva, porque toda la ciudadanía tiene que saber que los derechos no se conquistan para siempre. Los derechos hay que defenderlos, y si no los defiendes, terminan por ser limitados y arrebatados.

También cada 24 de enero tiene un sentido de reconocimiento a todos los luchadores y luchadoras que ha tenido España. Reconocimiento a todas las personas que han sufrido cárcel, tortura, que han padecido incluso la muerte, como los propios abogados. Además necesitamos su espíritu de lucha, esa lucha permanente de la que hablaba Marcelino Camacho cuando nos animaba diciendo: “si te caes, te levantas y sigues adelante”. Porque sólo si la clase trabajadora es capaz de plantar cara y luchar, avanzan las sociedades.

Sin duda, los abogados de Atocha, con su memoria, nos dan fuerza porque reafirmamos el compromiso y recuerdo de sus valores: lealtad, generosidad, solidaridad, humildad y defensa de lo colectivo. Nos muestran el camino para no engancharnos en el individualismo y consumismo feroz que practica el ultraliberalismo.

Este año, la Fundación Abogados de Atocha ha reconocido la labor de de dos instituciones, una individual, encarnada en la persona de Pepe Mujica y otra a Reporteros Sin Fronteras. A ambos se les ha otorgado los tradicionales premios Abogados de Atocha que este año han cumplido su edición número catorce.

Pepe Mujica es de esas personalidades que está a la altura de Nelson Mandela o nuestro Marcelino Camacho porque fue un luchador por la libertad desde su juventud. Luchó como guerrillero con los Tupamanos porque no hace tanto tiempo las dictaduras latinoamericanas impuestas por el imperialismo de EEUU eran genocidas, xenófobas, clasistas… Sufrió Mujica muchos años de cárcel en condiciones infrahumanas y después el pueblo le reconoció su lucha eligiéndole, primero diputado, más tarde senador y, tras ocupar un ministerio, ganó la presidencia de Uruguay y siempre siguió siendo el hombre que fue, posiblemente el dirigente con más humildad.

Por otra parte, la Fundación Abogados de Atocha ha querido destacar la importancia de la libertad de expresión y el noble oficio del periodismo. Nuestra apuesta ha sido clara al otorgar el premio a Reporteros Sin Fronteras porque la libertad de expresión vive bajo la espada de Damocles en todo el mundo. Más de mil periodistas asesinados en los últimos quince años, más de sesenta en 2017, más de trescientos perseguidos, detenidos, deportados, secuestrados… Un permanente ataque al periodismo que también se hace a través de la llamada “postverdad” o, como bien sabemos en nuestro país a través de la economía, precarizando los medios de comunicación al servicio de los intereses empresariales. Ya no es solo la bota ideológica, es también la bota económica.

Pepe Mujica, Reporteros Sin Fronteras, al igual que los Abogados de Atocha, son fuente de inspiración. Cuarenta y un años después, los abogados asesinados nos hacen mejores, nos trasladan aquellos valores que necesitamos, y como cada año en estas fechas repetimos que esperamos estar a su altura. Esperamos que los abogados estén orgullosos de cómo ha evolucionado su sindicato en estos cuarenta y un años.

Jaime Cedrún es secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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