Diseñada por Ventura Rodríguez y construida por Francisco Gutiérrez, la fuente de Cibeles es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad; tan importante, que fue a raíz de su colocación en la plaza de Madrid cuando la gente comenzó a llamarla ‘Plaza de la Cibeles’.
La Plaza de Madrid era el punto de unión entre el eje Prado-Recoletos y el eje Alcalá, y desde 1895 estuvo coronada por la fuente de la diosa Cibeles, fruto de la remodelación de la plaza que la dejó similar a como es hoy.
El 14 de diciembre de 1900, la Plaza de Madrid pasó a denominarse ‘Plaza de Castelar’, algo que no terminó de cuajar, puesto que los madrileños acuñaron el nombre de Cibeles a esta plaza y pocos eran los que se referían a ella con el nombre de Castelar.
La presión popular llevó a que en 1941 el Ayuntamiento cambiase el nombre de la plaza y recibiese desde entonces el nombre que todos los madrileños usaban: Plaza de Cibeles.