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MUSEO THYSSEN

Exposición 'Madama Butterfly y la atracción por Japón. Madrid, 1868-1915' en museo Thyssen.
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Exposición 'Madama Butterfly y la atracción por Japón. Madrid, 1868-1915' en museo Thyssen. (Foto: Kike Rincón)

Homenaje a la estética japonesa en el Thyssen con 'Madama Butterfly'

jueves 22 de junio de 2017, 17:07h
El arte, la moda y el estilo de vida japonés del siglo XX dejaron su sello en la cultura española y madrileña. Artistas de distintas disciplinas y coleccionistas crearon o adquirieron obras con la estética nipona como influencia principal. Coincidiendo con una nueva representación de 'Madama Butterfly' en la capital, el Museo Thysen presenta una exposición que pretende acercar esta ópera al público. Podrá visitarse del 22 de junio al 27 de agosto.

Ciento diez años después de la primera representación de la ópera Madama Butterfly en el Teatro Real de Madrid y coincidiendo con una nueva programación de la obra en el mismo escenario, el Museo Thyssen Bornemisza organiza una exposición para situar aquel estreno en el contexto de la moda japonista que recorrió gran parte de Occidente en el último tercio del siglo XIX, y de la que Madrid también fue partícipe.

‘Madama Butterfly y la atracción por Japón. Madrid, 1868-1915’ se propone acercar la ópera de Giacomo Puccini al público, a través de medio centenar de pinturas, carteles, estampas, porcelanas, fotografías, complementos de moda y libretos teatrales procedentes del Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo ABC, el Museo de las Artes Escénicas del Institut del Teatre y el Centro de Documentación y Archivo de la SGAE, entre otros museos y colecciones, bajo el mecenazgo de JTI.

Impronta japonesa en la pintura

A mediados del siglo XIX la fuerte impronta cultural de Japón empezó a notarse en Occidente a través de su participación en las Exposiciones Universales de Londres (1862) y París (1867). Artistas como James McNeill Whistler, Édouard Manet o Claude Monet fueron algunos de los primeros en sentir la fascinación por el arte japonés, lo que influyó de manera determinante en el curso del arte moderno.

Entre los pintores españoles, Eduardo Zamacois y Mariano Fortuny sintieron también una temprana atracción por el arte japonés. Raimundo de Madrazo participó igualmente de esta pasión japonista introduciendo a veces en sus cuadros motivos orientales como biombos, parasoles o cojines.

En Madrid, las clases altas mostraron pronto interés por los objetos de Japón. Gabinetes y salones japoneses se pusieron de moda en palacios y mansiones nobiliarias de fin de siglo, como el del palacio de Santoña, la residencia de Cánovas del Castillo o el palacete de la infanta Dña. Eulalia de Borbón. Incluso el restaurante Lhardy dispuso de un salón japonés, conservado a día de hoy.

Dentro de un coleccionismo de carácter más enciclopédico, también el marqués de Cerralbo atesoró en su palacio madrileño armas, armaduras y otros objetos japoneses adquiridos en subastas en París, como el juego de recipientes Jubako. Afincado en Madrid desde 1889, Joaquín Sorolla contó asimismo en su colección personal con varias obras de origen nipón, entre las que se encontraba un magnífico álbum de grabados que se mostrará en la exposición. Fruto del coleccionismo privado, en la segunda década del siglo XX ingresaron en el Museo Nacional de Artes Decorativas diversas estampas y libros, donación del ingeniero y arquitecto Juan Carlos Cebrián, algunos de los cuales se exhibirán en la muestra.

El interés por el País del Sol Naciente aumentó a finales del siglo XIX y comienzos del XX, fruto de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Las costumbres, el arte y los modos de vida de Japón se hicieron más populares y pintores activos en Madrid en torno al cambio de siglo reprodujeron en pinturas, carteles e ilustraciones motivos nipones, como, por ejemplo, Cecilio Pla, Narciso Méndez Bringa,Santiago Gómez Regidor, Pedro Sáenz y Sáenz, Manuel Benedito , Eulogio Varela o Joaquín Xaudaró.

Influencia en la moda y el teatro

La atracción por Japón alcanzó también el mundo de la moda. Abanicos y sombrillas, como los que se presentan en la muestra, fueron los principales complementos nipones que se utilizaban, además del kimono, cuyo uso fue frecuente en el ámbito privado.

Pero, sin duda, uno de los hitos principales del japonismo madrileño fue el estreno de la ópera de Giacomo Puccini, Madama Butterfly, en noviembre de 1907. Precedida de su gran fama internacional, fue bien acogida por el público en una época en la que las noticias sobre el país nipón todavía eran escasas. En la muestra se exhiben el programa de mano y la adaptación al español de la obra, entre otros objetos, además de una serie de siete figurines realizados por Joaquín Xaudaró para la representación.

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