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Las veterinarias de GREFA exploran a un pollo de dos años de edad de águila real que ha sufrido un traumatismo por choque.
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Las veterinarias de GREFA exploran a un pollo de dos años de edad de águila real que ha sufrido un traumatismo por choque. (Foto: Kike Rincón)

Los tendidos eléctricos, primera causa de muerte de aves rapaces

La Plataforma SOS Tendidos Eléctricos reclama la modificación del Real Decreto que regula la corrección de tendidos para la protección de la avifauna, aprobado para solucionar el problema de la mortalidad de miles de aves que mueren al electrocutarse o chocar contra los cables de las líneas eléctricas.

La Plataforma SOS Tendidos Eléctricos ha reclamado este miércoles de forma pública la modificación del Real Decreto 1432/2008 que regula la corrección de tendidos para la protección de la avifauna en España, aprobado con el objetivo de solucionar el problema de la mortalidad de decenas de miles de aves -incluidas especies amenazadas- que mueren al electrocutarse o chocar contra los cables de las líneas eléctricas.

El Real Decreto, a pesar de tener un objetivo claro, sigue sin aplicarse casi diez años después de su aprobación. "La muerte de aves rapaces, muchas de ellas en peligro de extinción, es motivo suficiente para que se haga algo", ha afirmado Ernesto Álvarez, presidente del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su hábitat (GREFA), una de las asociaciones integrantes de la plataforma.

Principal problema: el desconocimiento

El problema que hay con los tendidos eléctricos es que "no están adecuados a la vida de las aves", ha explicado Juan José Iglesias, miembro de GREFA. "Las empresas instalan postes peligrosos porque no saben cómo actuan las especies ante ellos: se posan en ellos, no los ven... no están señalizados de ninguna manera. Hay veces que las rapaces, al cazar, se lanzan en picado a por su presa, se chocan contra los cables y mueren al instante", ha aseverado, explicando que de la misma manera ocurre cuando van a posarse en los postes.

Además de ese desconocimiento que desemboca en unas instalaciones peligrosas, la plataforma SOS Tendidos Eléctricos considera que la normativa es insuficiente: "Reduce las medidas contra las electrocuciones y las colisiones a las llamadas Zonas de Protección que las comunidades autónomas deben establecer, pero las aves se mueven por todo el territorio", explican en un comunicado.

"Madrid ni siquiera ha establecido las Zonas de Protección, hay lugares donde hay instalaciones mejores y lugares donde las hay peores. Por ejemplo, cerca del Parque Regional de Guadarrama hay instalados unos tendidos extremadamente peligrosos para las aves, es la zona más mortífera de la zona oeste de Madrid", ha explicado Iglesias.

Otro problema que la plataforma considera importante es la financiación, ya que en el Real Decreto se estipula que la adecuación de los postes ya instalados corre a cuenta del Estado, cuando "debería ser financiado por las propias compañías eléctricas, que son quiénes lo hicieron mal en un principio", anotan en el comunicado.

¿Cómo deberían ser las intalaciones para ser seguras?

Como propuesta, desde la plataforma explican que hay diferentes formas de instalar tendidos más seguros: "Hay que tomar medidas de protección, la forma perfecta, aunque también la más cara, es soterrar los postes, así no habría ningún riesgo. A la hora de hacer una intalación nueva, hay que tener en cuenta por un lado, dónde se apoyan las aves rapaces, para aislar esa zona del cableado eléctrico, y por otra parte, señalizar los cables, para que los vean y no se choquen contra ellos".

Poner los cables más bajos y distintivos reflectantes son otras medidas que la plataforma considera necesarias y que reducirían bastante el número de muertes por electrocución.

Un ejemplo de intalación "más o menos bien hecha", según los integrantes de la plataforma, es la que se encuentra a la entrada de Valdemorillo. Los postes tienen una bóveda por encima de los cables, aislándolos del lugar de apoyo de las aves. Además, los cables están señalizados cada pocos metros con unos delimitadores para las fundas de los mismos, haciendo así una doble función: la de mayor visualización y la de delimitación del cableado que se va deteriorando. Sin embargo, "la distancia que guardan los apoyos interiores, donde se apoyan también algunos tipos de aves, es un poco justa; lo ideal sería un metro y medio", explica el presidente de GREFA.

La labor de GREFA

GREFA atiende a más de 6.000 aves al año, una cifra "muy pequeña en comparación con el número de cadáveres que se encuentran", explica el jefe de veterinarios del centro, Fernando González. "Hay que pensar que es muy difícil controlar a la fauna, nosotros hacemos seguimiento de las especies en peligro, pero no de todas; podemos tener suerte y estar en el momento en el que una rapaz choca contra un poste, por ejemplo, y llevarla de inmediato al centro; o puede que no", ha expuesto.

González ha dejado claro que en la mayoría de los casos las aves mueren -sobre todo si es en caso de electrocución-, y "sólo una parte más pequeña aún del total de especies que atendemos puede volver al hábitat natural", explica el veterinario.

Las aves que llegan al centro electrocutadas son atendidas de inmediato. "Es necesario hacer un diagnóstico inmediato, comprobar el nivel de necrosis -propio de las quemaduras de este tipo- y ver hasta dónde ha llegado la electricidad, ya que muchas veces hay secuelas internas", ha explicado.

El centro veterinario

Tal y como ha explicado el jefe de veterinarios, muchas de las aves que entran en el centro no vuelven a salir. Para los ejemplares que, por sus heridas, no pueden volver a la vida salvaje, el centro tiene habilitadas varias áreas: la de cautividad, destinada a rapaces incluidas en el programa de cría, donde son emparejadas para la repoblación; y la de educación ambiental, destinada a visitas informativas, por ejemplo de colegios o institutos. Además, el centro incluye una UCI, donde permanecen las aves en cuidados intensivos, y un área de rehabilitación para las pocas afortunadas que tienen la oportunidad de volver -o intentar volver, ya que no todas lo consiguen- a su hábitat natural.

Desde la Plataforma SOS Tendidos Eléctricos han querido denunciar de forma pública la necesidad de una modificación del Real Decreto, y también mostrar el peligro que corren las miles de aves que sobrevuelan los cielos de todo el país.

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