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Más de 700 expositores participan en la nueva edición de BioCultura
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Más de 700 expositores participan en la nueva edición de BioCultura (Foto: Salva Pons)

BioCultura, el edén del consumidor ecorresponsable

viernes 11 de noviembre de 2016, 14:30h
Vasos de bambú reutilizables, joyas de bronce procedente de recortes industriales y cordero 'bio'. La feria de productos ecológicos y consumo responsable más importante de país espera superar los 80.000 visitantes hasta este domingo. Con más de 700 expositores, BioCultura es la meca de las marcas verdes para sectores que van más allá del alimenticio. La cosmética, el textil, el ocio, el mobiliario o el turismo rural 'verdes' encuentran en IFEMA su mejor escaparate.

Desde el jueves y hasta este domingo día 13, el pabellón 9 de IFEMA acoge BioCultura, la feria internacional de productos ecológicos y consumo responsable. La reunión anual del mundo de lo 'bio' regresa puntual a su cita tras 32 años mostrando las últimas tendencias de ese gran y obligatorio terreno de convergencia entre los usos de la vida cotidiana y el respeto por el medio ambiente. Aunque la alimentación ecológica ocupa la mayor parte del salón, ganan peso las apuestas por las terapias alternativas, los utensilios de cocina naturales o la bioconstrucción.

De hecho, la feria, que incluye más de 350 actividades paralelas en salas anexas, ha crecido sustancialmente en los últimos años y desde hace media década sirve sus mejores platos en IFEMA. El sector, asentado en la producción española, confía en que la demanda del consumidor ecorresponsable siga diversificándose y generando interés dentro de nuestras fronteras.

El jamón más valioso

Entre las curiosidades de esta edición destaca la muestra del considerado como el jamón más valioso del mundo. La organización internacional Guinness World Record ha declarado tal honor a la marca Dehesa Maladúa, que cultiva jamones de bellota cien por cien ibéricos de producción ecológica de la estirpe 'Manchado de Jabugo'.

Y, frente a eso, contrasta el tirón de los productos veganos. Este año, la organización ha puesto el foco en la oferta de alimentos sin rastro de procedencia animal. Para ello, ha organizado en el marco de BioCultura el Festival Eco Vegano, unas jornadas que incluyen 'showcookings' con recetas y actividades a cargo de asociaciones del ramo y animalistas.

También, mientras terminan de encenderse las luces de Navidad a la capital, la feria ya sirve turrones ecológicos, como los de Massaxuxes, cuya receta reúne ingredientes no adulterados y menos azúcar de lo que marcan los cánones industriales. "Estos días y hasta la llegada de las fiestas hacemos el 90 por ciento de las ventas anuales", señalan desde la empresa.

La feria abarca así las mejores delicatessen. Lavandas, mieles de la sierra de Aracena o carnes navarras se suceden junto a quesos como los de la Majada de Barcina. Esta empresa, que comercializa la exclusiva carne de lechazo, elabora sus sabrosos productos a base de leche cruda de oveja churra criada en Burgos.


El círculo de la solidaridad

Pero la sostenibilidad da a veces un paso más allá de la mera (y siempre bienvenida) producción ecológica. Entre atareados captadores de oenegés, algunos de los expositores exhiben músculo gracias a su alianza con el tercer sector. Es el caso de Lurrai, una empresa donostiarra que elabora productos basados en aceites extraídos de Ciudad Real, algunos incluso con sabor a rosas. La organización Planeta Elisa hace de puente entre ambos puntos de la Península a través de la solidaridad. "Planeta Elisa te permite apadrinar uno de los olivos de los cultivos ecológicos con los que trabajamos: de él se cuelga tu nombre y dedicamos la donación a impulsar becas de investigación de enfermedades raras", explica Juani, presidenta de la entidad.

Con todo, no solo es el estómago el destinatario de esta feria. De hecho, los batidos detox y las tortitas de cereales comparten cada vez más espacio con librerías, robots de cocina o utensilios de bambú y boj. Mientras los aceites esenciales saturan el olfato, la vista se deja seducir con las joyas de Mora Efron, que emplea recortes de industria para su bisutería de bronce.

El tacto, por su parte, no puede dejar de acariciar las prendas de dLana. "Somos ecológicos porque trabajamos desde el origen con ganaderías extensivas o trashumantes de Castilla y León y no empleamos químicos para el color", afirma Javier, responsable de la empresa. Todo, para seducir a todos aquellos que quieren contribuir a la regeneración del planeta mientras cuidan de su bienestar y el de sus familias.

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