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Vista del centro de Madrid
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Vista del centro de Madrid (Foto: Gustavo San Miguel.)

Las ciudades, pieza clave para el crecimiento de un país

martes 12 de julio de 2016, 11:23h

Las ciudades son una pieza clave del engranaje del proceso de producción que determina su eficiencia y el potencial de crecimiento de un país. Existen algunos elementos que impulsaron el crecimiento de las ciudades en el pasado y otros continuarán favoreciendo su impulso en el futuro. Josep Mestres Domènech, uno de los responsables del departamento de Macroeconomía, Área de Planificación Estratégica y Estudios de CaixaBank analiza estos elementos en un estudio de CaixaBank Research.

Los economistas denominan a los beneficios económicos que genera una mayor densidad de población 'economías de aglomeración' o 'economías de escala urbanas'. La existencia de estos beneficios se intuye cuando uno observa que la productividad de las empresas es mayor en las ciudades más grandes. Pero otros factores podrían explicar la buena productividad, como por ejemplo que las ciudades se encontraran en zonas especialmente propicias para las empresas, como aquellas que proporcionan un mejor acceso a determinados recursos naturales. No obstante, la evidencia empírica muestra que la mayor productividad es resultado, sobre todo, de las economías de aglomeración. Por ejemplo, un estudio ampliamente citado señala que, en EE. UU., doblar la densidad de la población incrementa la productividad del trabajo un 6 por ciento. En el caso de las empresas francesas, las que se sitúan en áreas más densamente pobladas consiguen una productividad un 9,7 por ciento superior a aquellas localizadas en áreas menos densamente pobladas.

Los beneficios que surgen de la reunión de trabajadores y empresas en una aglomeración urbana son, una importante razón de ser de las ciudades. Para entenderlo mejor hay que comprender cuáles son los mecanismos que generan estos beneficios. Los tres principales son: la reducción de los costes de transporte de los bienes, la creación de un mercado de trabajo más denso y un entorno más propicio para la generación y la difusión de ideas innovadoras.

La reducción de los costes de transporte fue una de las primeras razones de la concentración espacial de empresas durante la industrialización. Las empresas manufactureras se aglutinaron en las ciudades para estar cerca de sus proveedores y de sus clientes, lo que redujo los costes de transporte tanto de los bienes intermedios como de los bienes finales. Estas economías de aglomeración motivaron la proliferación de barrios industriales en muchas ciudades en el siglo XIX, como fue el caso del East End londinense o del Poblenou barcelonés, un proceso que se intensificó durante el siglo XX y que se estima que comportó una reducción de los costes de transporte de aproximadamente el 90 por ciento en términos reales.

El segundo factor, la concentración de trabajadores en áreas urbanas, incrementa la eficiencia del mercado laboral. Por un lado, reduce el coste de perder el empleo, existe una mayor rapidez para efectuar las transiciones de un empleo a otro, se reduce la descapitalización que sufren los trabajadores cuando están en el paro y se produce un buen emparejamiento laboral entre empresa y trabajadores.

El aumento de las economías de aglomeración en la actualidad proviene, sobre todo, de la función que desempeñan las ciudades en la creación y la difusión del conocimiento. En este sentido, los principales centros de I+D de las empresas y las universidades se localizan en las grandes urbes. Las ciudades son viveros de nuevas ideas es que las industrias maduras se suelen trasladar fuera de los núcleos urbanos, mientras que las industrias nacientes, más innovadoras, se concentran en las áreas urbanas.

Respecto al papel que tienen las ciudades en la difusión del conocimiento, es preciso tener en cuenta que, aunque vivimos en un mundo cada vez más interconectado, la proximidad geográfica entre los individuos que viven en una ciudad facilita la propagación de las ideas. Los estudios más recientes muestran que las nuevas tecnologías son, sobre todo, complementarias a la proximidad geográfica: las TIC multiplican los beneficios que producen las nuevas ideas y estas, se generan con más facilidad en las urbes.

Con todo esto, se muestra el papel de las ciudades en la mejora de la capacidad productiva de un país y del bienestar de sus ciudadanos. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que los elementos que diferenciarán las mejores ciudades del futuro están cambiando y están ganando peso los aspectos que determinan la capacidad de una ciudad para actuar como polo de generación y difusión del conocimiento. Asegurar que las principales ciudades del país disponen de un marco institucional que permita desarrollar estas dimensiones es, por tanto, clave.

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