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El 'gran hermano' del tráfico madrileño
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(Foto: Kike Rincón)

El 'gran hermano' del tráfico madrileño

Por Enrique Villalba
viernes 08 de julio de 2016, 10:00h
Madridiario visita el Centro de Gestión de la Movilidad de la ciudad de Madrid, auténtico 'cerebro' de la movilidad en la ciudad y bastión principal de la vigilancia y la gestión de la circulación.

Se ha dicho infinidad de veces que, si la ciudad fuese un organismo vivo, el tráfico equivaldría a su circulación sanguínea. Cada día, la capital soporta más de 2,5 millones de desplazamientos en vehículo privado con origen o destino en la ciudad, según el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Madrid de 2014. A ellos habría que añadir los realizados por taxis y mercancías, que añaden 0,9 millones más. Todo ello, sin contar con el transporte público en superficie.

Pero no solo hay que controlar coches, sino las infraestructuras por las que se mueven. Cuenta con la circunvalación urbana más grande de España (la M-30), que acoge tres velocidades distintas en su recorrido y puntos de congestión excepcional, como el puente del barrio de la Estrella, que soporta diariamente 300.000 vehículos diarios. Madrid cuenta con 2.200 cruces semaforizados, 50.807 cabezas de semáforos, 6.876 avisadores acústicos, 1.801 pulsadores de peatón, 14.057 columnas para los semáforos y 5.955 báculos para los mismos. Toda la información que generan se canaliza de forma automática a través de 11.300 kilómetros de fibra óptica con el centro, que mediante sistemas tecnológicos muy avanzados, permite automatizar las respuestas de los elementos del tráfico a cada situación. También ofrece información actualizada en la página web municipal. Según Marta Alonso, subdirectora general de Regulación de la Circulación y del Servicio del Taxi del Ayuntamiento de Madrid, "el sistema analiza en tiempo real lo que ocurre y nos permite reaccionar de forma inmediata, incluso en caso de grandes accidentes".

Uno de los elementos clave en esta gestión de la información del tráfico son los 6.146 lazos inductivos con que cuenta la ciudad. Se trata de máquinas instaladas bajo la calzada que miden la situación del tráfico. En función de las circunstancias, adapta los distintos elementos automáticos de gestión de la movilidad a la realidad. Por ejemplo, los semáforos en la capital no pueden tener contadores de tiempo porque, si bien el tiempo del paso de los peatones está tasado con un mínimo establecido, los semáforos adaptan el paso de los vehículos a las circunstancias.

La ciudad de Madrid gestiona tráfico urbano y tráfico de autopista (M-30, mediante gestión directa y a través de empresa pública -solo en los túneles-; y por convenio de gestión -la zona interior a la M-30 de las autopistas de entrada a la capital-). A su vez, se coordina, a través de un grupo de trabajo, con los otros estamentos gestores del tráfico: la Dirección General de Tráfico y el Centro Integral del Transporte Público de Madrid (Citram). Del mismo modo, tiene comunicación con las fuerzas de Seguridad y Emergencias, el Gobierno, la Comunidad de Madrid, el Consorcio Regional de Transportes y la Empresa Municipal de Transportes. El organismo que se ocupa de este trabajo es el Centro de Gestión de la Movilidad, un departamento integrado en la Dirección General de Gestión y Vigilancia de la Circulación del Área de Medio Ambiente y Movilidad municipal que vigila y gestiona las 24 horas, todos los días del año, la movilidad en la capital.

El centro cuenta con una sala de crisis en caso de problemas excepcionales y está previsto que se construya un centro de respaldo en caso de catástrofe. No obstante, su actividad se reparte en varios apartados. Quizás el más visual sea la sala de control, donde los operadores pueden visionar (ojo, el sistema no graba) todo lo que ocurre en las vías de la ciudad, gracias a una red de 221 cámaras. El equipo de operadores está integrado por técnicos de Movilidad, un jefe de sala, agentes de Policía Municipal y de Movilidad que sirven de enlace con sus respectivos servicios en caso de ser necesario, técnicos de control de los sistemas de tráfico y controladores de semáforos foto-rojo. Desde este espacio se gestionan 72 paneles de mensajería variable, así como radares, estaciones remotas y detectores. Las averías, los accidentes y otras circunstancias excepcionales se gestionan desde este espacio. En hora punta, hasta 15 operarios trabajan a la vez para solventar todas las incidencias, que superan ampliamente las 20 diarias, 6 de ellas, solo en la M-30.

Entre otros elementos, conviene destacar la gestión de los semáforos foto-rojo. Estas máquinas se instalan en zonas cuya naturaleza como punto negro de tráfico está demostrada. Hasta febrero de 2016 (está prevista la instalación de nuevos radares de esta naturaleza), existen 26 pasos controlados con esta tecnología. El sistema está calibrado para hacer cinco fotos de la secuencia de tránsito del vehículo por el semáforo (dos antes del paso, una durante, una después y una con el detalle de la matrícula del infractor). Solo se captan aquellos en los que está demostrado el paso con el disco en rojo. "El sistema burocrático para evaluar el incumplimiento es muy garantista. Los operadores actúan de primer filtro, estudiando cada caso con el reportaje fotográfico para estimar si han existido circunstancias excepcionales que expliquen la causa de la infracción. Está estudiado que el conductor, ante la posibilidad de un semáforo en rojo, tiende a acelerar... Pero no solo el primer coche, sino también el segundo, lo que provoca más de un accidente. Cuando se han cribado aquellos casos que pueden ser susceptibles de haber infringido las normas, se envían los informes a los agentes de Movilidad, que son los que levantan atestado de los casos en los que, efectivamente, hay que multar", explica Francisco José López, director general municipal de Gestión y Vigilancia de la Circulación. La pena por la infracción son 4 puntos del carnet y 200 euros de multa. Según datos municipales, entre 2010 y 2015, las multas en este tipo de espacios semaforizados se ha reducido de más de 90.000 atestados anuales a menos de 20.000.

La información recibida de todas estas fuentes permite realizar estudios de niveles de servicio, de estado del tráfico, de tiempos de recorrido, de velocidad máxima recomendada para cada zona, de intensidad media diaria o de estrategias de movilidad alternativa, en caso de situación excepcional, como pueden ser, actualmente, las obras de la línea 1 de Metro de Madrid. Para ello, el sistema genera informes diarios de todas las variables.

Además del centro remoto ya citado y de los nuevos semáforos foto-rojo ya citados, López explica que el Gobierno municipàl tiene previsto invertir 1,6 millones en cambiar las cámaras antiguas de vigilancia de tráfico por otras más modernas antes de 2018. También se renovarán los paneles de mensajería variable y se instalarán hasta seis nuevos aparatos. En el mismo sentido, el nuevo contrato de publicidad contempla que los nuevos mupis digitales reserven una fracción de su tiempo para dar información municipal del tráfico.

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