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Un año con la casa quemada
(Foto: Sergio Toro)

Un año con la casa quemada

Por Javier García Martín
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jgarciamadridiarioes/7/7/19
viernes 17 de junio de 2016, 07:58h
A sus 74 años, Manuela Paz, la única afectada por el incendio que abrasó todo un frontal de la histórica plaza Mayor de Brunete en junio de 2015, sigue hoy sin poder regresar a su vivienda. Con tres aseguradoras peleando por determinar quién tiene que pagar la cuenta, el Ayuntamiento ha optado por amasar fondos regionales para sacar al fin adelante el proyecto de rehabilitación.

"Las llaves, un billete de 50 euros y el móvil". Cuando hace un año las llamas devoraron ante las cámaras de televisión el salón de plenos del Ayuntamiento de Brunete y, de paso, las dos viviendas que lo flanquean en la primera planta de la porticada plaza Mayor, Manuela recuerda que, tras salir de su hogar y dar la voz de alerta, se quedó en la calle y sólo pertrechada de esas tres cosas. "Es lo único que salvé", agrega.

Durante más de cuatro horas, el fuego generado a raíz de un cortocircuito en un enchufe al que estaba conectado el ordenador con el que se grababan las reuniones de los munícipes, la mujer, una administrativa jubilada que trabajó durante décadas en una empresa papelera que cerraría poco después de su marcha, vio todos sus recuerdos convertirse en ceniza y humo negro. "Lo que más duele es perder las fotografías de unos padres", señala hoy a este periódico. Aquella tarde, las llamas consumieron medio siglo de familia Paz y las historias vividas por nueve de sus miembros en los nada despreciables 180 metros cuadrados de pasillos y habitaciones que estructuran el inmueble carbonizado.

Un año después, tanto esa vivienda como la otra afectada -que no estaba habitada- y el salón de plenos siguen, prácticamente, en el mismo estado que tras la marcha de los bomberos. Retirado el escombro, nadie puede reparar nada hasta que no se reconstruya el tejado, inexistente. Y eso es, desde el primer momento, cosa del Ayuntamiento.

Protesta con pancarta

"Al principio, me fui a vivir con un familiar; ahora estoy de alquiler en un piso que paga el seguro durante un año. Ese plazo va a terminar y el Ayuntamiento todavía no ha empezado las obras", detalla la brunetense. "Me dijeron que comenzarían en mayo y ahora ya no puedo hacerme ni ilusiones", añade: "me siento desamparada, han tratado mejor a la cigüeña de la plaza, que enseguida volvió a anidar, que a mí".

Hace diez días, Manuela colgó de uno de sus balcones (y justo a la hora en la que se cumplía un año del inicio del fuego) una amplia pancarta a modo de protesta que interpelaba al alcalde de la localidad, Borja Gutiérrez. Ese cartelón y la malla plástica que hace las veces de techo extendida sobre el esqueleto de vigas de madera chamuscada son los únicos elementos que rompen hoy la armoniosa composición del recinto.

Del Ayuntamiento, responsable último del incidente, Manuela ha recibido una exención de varios impuestos a modo de compensación, algo que la propietaria considera insuficiente. Fuentes municipales consultadas por este diario sostienen que en su momento le ofrecieron también una solución habitacional, en contra de lo que indica la afectada. Para zanjar la polémica y tras las protestas de la vecina, el alcalde le ha enviado estos días una carta en la que se "disculpa" por los "malentendidos" que han podido mediar su relación y vuelve a ofertar esa vivienda, propiedad del Ayuntamiento, "completamente equipada y para el tiempo que la necesite". Manuela, no obstante, rechaza esa opción por las molestias que puede suponerle un nuevo peregrinaje y reclama que el Consistorio asuma su actual alquiler cuando deje de hacerlo la aseguradora.

La reforma del millón

Brunete ha calculado que la reconstrucción de la plaza costará un millón de euros. El origen de ese dinero es, hoy por hoy, el principal motivo que explica que no se haya iniciado aún la reforma. Fuentes del Consistorio consideran que la vía más rápida es la del Programa Regional de Inversiones y Servicios de Madrid, los planes PRISMA. La idea ya se anunció hace meses, pero a la vista está que se ha retrasado su aplicación. El equipo de gobierno pretende sumar el remanente del año anterior a la nueva convocatoria, que previsiblemente se lanzará en unas semanas, y así alcanzar el presupuesto previsto. Una vez aceptado, quedará por sacar a concurso el proyecto y arrancar unas obras que se estima durarán seis meses. La otra opción, aseguran las mismas fuentes, era dejar que las aseguradoras litiguaran hasta el infinito.

Por si fuera poco, la reciente designación como Bien de Interés Cultural (BIC) de esa plaza simbólicamente reconstruida por el franquismo tras la batalla que legó el nombre del municipio a la cruel historia de la Guerra Civil complejiza ahora su futura restauración al exigir el empleo de materiales originales. Con todo, Brunete quiere levantar un salón de plenos renovado, que incorpore medidas de ahorro energético, mejore la accesibilidad y proporcione un nuevo mobiliario. El anterior quedó completamente derruido, aunque ello no afectara sobremanera al patrimonio municipal. "Perdimos micros, sillones y dos pendones", resumen desde el Ayuntamiento.

Sin embargo, hasta que ese momento llegue, los plenos deberán celebrarse por un tiempo más en un centro cultural. Manuela, por su parte, tendrá que conformarse con seguir soñando con volver a escuchar el latido de la casa que fue su vida. "La reconstruiré como estaba", anuncia.

GALERÍA CON LAS IMÁGENES DEL INTERIOR DE LA VIVIENDA:

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