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Las llamas no extinguen la okupación en la calle Juanita
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(Foto: Kike Rincón)

Las llamas no extinguen la okupación en la calle Juanita

Por Enrique Villalba
jueves 09 de junio de 2016, 07:45h
Los vecinos de la calle Juanita aseguran que, a pesar del desalojo por incendio del edificio okupado en el número 10 de la calle, los habitantes han regresado y siguen generando problemas. Los okupas aseguran que no buscan problemas y que procuran convivir con los vecinos lo mejor posible.

Apenas se habían enfriado los restos del incendio del número 10 de la calle Juanita (distrito de Carabanchel) en el mes de abril cuando los okupas regresaron de nuevo al que llevaba siendo, desde hace cuatro años, su hogar. La calle Juanita es un microcosmos de tranquilidad entre el bullicio del barrio de Vista Alegre. Allí todos se conocen y buena parte de los vecinos son hijos y nietos de los primeros que construyeron sus viviendas en la zona. En 2012, un edificio de pisos que apuntaba a ser la estrella de la regeneración urbana de la calle quedó abandonado cuando su promotor dejó la obra a medias. Un cascarón vacío que pronto fue okupado por tres parejas, que se repartieron tres de los pisos.

La situación supuso el comienzo de los problemas para la zona. "Entraban por la ventana. Con los vecinos eran correctos pero tenían muchos problemas entre ellos y pronto empezaron los conflictos de convivencia", comenta Isabel (nombre falso). Esos problemas se tradujeron en que lanzaban ropa y mantas por la ventana, colocaban macetas de forma peligrosa y caían cascotes. Pero no solo eso. A menudo, se les veía borrachos por la calle. Había discusiones y fiestas diarias hasta altas horas de la noche, narran los vecinos.

Un día hubo una pelea a puñaladas entre ellos. "Intentaron violarme entre tres del barrio y me defendí con un cúter. Las mujeres tenemos que defendernos. Ahora he conseguido que el juez imponga una orden de alejamiento", narra Silvia, una de las okupas, que vive con su novio en una de las viviendas. Después de ese incidente, en septiembre de 2015, llegaron más individuos, que convirtieron una parte del edificio en un desguace de electrodomésticos. Los chatarreros saquearon el edificio, llevándose hasta el ascensor. "Se ponían a jugar al baloncesto por la noche. Se oían golpes y gritos de ¡Me matan!. Un día tiraron un cristal de grandes dimensiones por la ventana que se hizo añicos en plena calle. Menos mal que no pasaba nadie por debajo", explica otra vecina que no quiere que se conozca su identidad. Pronto se convirtió en un espacio de paso de otros okupas de la zona. Otro día hubo un robo en una farmacia y los ladrones se escondieron allí, donde la Policía los capturó con el botín.

Y llegaron los incendios. Tres en dos años. En el último fuego, en el mes de abril, que quemó la planta baja, los okupas tuvieron que ser desalojados por los bomberos. Los vecinos del número 12 tuvieron que salir con lo puesto a la calle para escapar de las llamas, aunque su vivienda no sufrió daños graves. "Hacían barbacoas y fuegos porque no tienen con qué calentarse. Parece ser que una vez se les fue de las manos", comenta Marta (nombre ficticio), otra vecina. Los okupas aseguran que fue una venganza de terceras personas con las que están enemistadas.

Trozo de cascote caído desde la casa okupadaLa portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, denunció la situación en abril, tras el fuego. Pocas horas después, los okupas volvían al lugar de los hechos. La concejala presidenta de Carabanchel, Esther Gómez, se reunió con los vecinos de la calle para buscar una solución. Por el momento, el Consistorio está buscando al propietario del edificio para que ejercite su derecho a solicitar el desalojo de los okupas. El concejal popular en Carabanchel, Álvaro García, explica que "los vecinos lo están pasando muy mal y cualquier día va a ocurrir una desgracia porque es una calle por la que pasa gente, incluidos niños. El Ayuntamiento no puede argumentar que, como la propiedad no denuncia, la administración no actúa. Solicitamos la creación de un departamento jurídico para apoyar a los vecinos afectados por las okupaciones y PSOE y Ahora Madrid votaron en contra. Este tema es grave y un caso más de las numerosas okupaciones que hay en el distrito. Intentaremos llevar la situación a comisión correspondiente y al Pleno de Carabanchel para denunciar este caso de indefensión".

Los habitantes del número 10 de la calle aseguran no querer líos con los vecinos. Viven allí tres parejas. En la puerta del piso más afectado por el fuego rezan escritos amenazantes para el que ose cruzar el umbral. Las escaleras de obra dan precario acceso hacia las plantas superiores, mientras de los sótanos sube el hedor de la porquería acumulada durante meses procedente de los aseos y de la basura que arrojan los viandantes desde el exterior. Silvia insiste que la relación con los vecinos de la calle es respetuosa, "los problemas los tenemos con algunas personas del barrio", asegura. Está feliz de haber construido un hogar en una de estas casas a medio hacer después de haber vivido durante mucho tiempo al raso en Valdemingómez. Se ducha con bidones de agua y cocina en un pequeño hornillo. En contraste con el resto del edificio, su casa está limpia y habitable. En un cuarto contiguo a la cocina tiende la ropa y, más allá, tiene un dormitorio . Mientras tanto, en el barrio, las vecinas aseguran tener miedo. Inés (nombre ficticio), otra vecina concluye: "Hemos encargado una puerta acorazada porque no sabemos qué puede pasar. No sabemos si podemos dejar la casa sola o si nos puede caer algo encima cuando pasemos por delante. Nos sentimos presos en nuestras casas".
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