www.madridiario.es

Juego de escaños. Duelo de egos

lunes 14 de marzo de 2016, 12:28h

Desconozco si alguien aún piensa que la política actual está para mejorar nuestra vida, pero las apariencias demuestran que el contenido de los programas políticos preelectorales son algo superfluo e innecesario para esta nueva política que aumenta en número de aspirantes como la espuma. No hemos sido capaces de parir gente de estado que mire a futuro sin recurrir al desprecio o los errores del pasado en este sinsentido público en el que sirva como ejemplo esos 64 diputados nacionales que hoy reclaman indemnización y un sueldo, porque no encuentran vida mas allá de la placida vida política. Es decir, gente inútil fuera del protector y cálido ámbito político del dinero publico; gente que nos da lecciones, pero en igualdad piden ser salvados de la fría realidad de la calle.

Se desacredita a Rajoy impunemente desde todos los medios y frentes políticos sin pudor ni recato, a destajo y sin excesivo argumento que justifique tanto desprecio .

Se desprestigia a Pedro Sánchez y se le fuerza a demostrar día a día que es digno de respeto, mientras se le muestra como un monigote en manos de sus predecesores que, o pacta con sus desprestigiadores, o no es digno decente ni futurible.

Se ningunea a Albert Rivera en función de cada interés, por ser a veces , según interese, marca blanca de las derechas o un socialdemócrata de izquierdas camuflado en la zona centro, visto desde el lado contrario. Se le recuerda que miente porque dijo no pactaría con nadie. ¿Pero quién de ellos no dijo lo mismo antes del 20D con el resultado que hoy todos conocemos?

Se rinde pleitesías a Pablo Iglesias cual mesías de la “verdadera izquierda” mas novedosa, por miedo a opinar contra las “fuerzas del nuevo cambio”, sabedores del buen manejo de la maquinaria propagandística que hoy son las redes 4.0 que ellos manejan a la perfección, consiguiendo ser noticia incesantemente convirtiendo algo tan serio como la política en un circo noticiado; mientras el resto se deja arrastrar a su juego .

Parece que el gobierno de España es la presa a despedazar entre todos, al margen de votos, los ciudadanos y nuestro deseo de mejoras en general.

Los indicadores económicos nos muestran el camino.

Nadie quiere ceder, ninguno de los líderes de estos principales partidos quiere dar un paso atrás en pro del bienestar y el entendimiento general, porque parece que perder porción de la tarta del poder no está en la hoja de ruta de ningún partido político español.

El interés de España esta en juego y con éste, el interés de todos los españoles.

Hay que entenderse, deben entenderse, se gusten o no de manera personal, porque nos va, en su peligroso juego de tronos, un futuro incierto.

Las soflamas no suman, los eslóganes de campaña de ese manido y eterno CAMBIO que todos pregonan, hoy solo lo hemos visto en nuevos sueldos de nuevas caras con el mismo discurso y más desconcierto.

Mariano Rajoy debiera dejar de proclamar incesantemente que él ha ganado las elecciones porque siendo cierto que ha sido el más votado, no cala ni eso parece importar a nadie; su partido ha perdido millones de votos que muestran sin duda que millones que antes confiaban en él, como líder del centro derecha, hoy le han retirado su apoyo, y por ello debe aceptar ya la responsabilidad de haber sido el único presidente de la historia de España demócrata que no repite ganando su segunda legislatura. Y eso debe tener un coste de sacrificio personal que parece no dispuesto a asumir, ni él ni su ejecutiva, en detrimento de todo el Partido Popular.

Pedro Sánchez, en mi opinión, necesita dejar de jugar a ser “el chico bueno” que admite la humillación, el descrédito y el ninguneo, y empezar a asumir que puede que no gobierne jamás su partido en solitario, y que la única salida de altura sería conseguir pasar por alto las diferencias personales y pensar en el bien común de todos los españoles, de cualquier color. Cuando se gobierna se hace para todos, no solo a los tuyos, por todos hay que abrir el abanico y mirar en panorámico, aceptando que nadie es hoy un único mesías.

Albert Rivera tomó partido por un comienzo de entendimiento el principio de una gran coalición, nadie hoy parece haber entendido su postura ya que por esta decisión ha sido vapuleado. Desacreditado por PP y Podemos por la alianza con el partido de Sánchez. Haber cedido le honra, porque a pesar de no haberse comprendido, él ha intentado acercar posturas con los dos grandes partidos, los más votados a pesar de todo, pretendiendo ser la amalgama entre dos grandes hostilidades publicas, y puede sumarle en un futuro; aunque a este país le gusta mucho que le cuenten milongas y les regalen los oídos con medidas imposibles.

Pablo Iglesias es el líder político que más giros ha dado en función del momento, ha moderado notablemente su discurso tras los cambios en la economía, y la mejora en los datos del desempleo pero lejos de la moderación en la ambición personal, ha apostado muy fuerte y de manera abierta por el asalto el poder nacional.

Niega a Rivera abiertamente y desprecia a Rajoy a gritos. La proclamada “verdadera izquierda” pretende desmontar todo lo construido, porque en su opinión, poco o nada vale de lo anterior.

¿Nada vale de lo construido hasta hoy y del inmenso esfuerzo hecho por todos los gobiernos anteriores? Se están jugando un país en un tablero simbólico donde nadie quiere ser comido, enrocados todos sin avances ni cesiones. Y nos abocarán a unas nuevas elecciones.

A veces las circunstancias hacen que no se puede esperar lo mejor, y debamos conformarnos con lo menos malo, y eso ahora es un gran pacto de coalición que englobe medidas compartidas, que incluya formar un gobierno mixto pluricolor con un presidente que sea arbitro sometido a un arbitraje de distintos mestizajes políticos.

Eso significa que se acabo aquí el poder absoluto político y se conforme un gobierno plural que represente los principios básicos de la Constitución, se respete la Soberanía Nacional y miren al futuro de nuestra nación; que el hecho de siempre puntualizar sobre los errores del pasado es una actitud cansina que nos impide avanzar y además, aburren.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios