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PROFESIONES EN EXTINCIÓN (IV)

La Carbonería en la calle Embajadores
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La Carbonería en la calle Embajadores (Foto: Kike Rincón)

Sobrevivir con éxito en el negocio del carbón

miércoles 17 de febrero de 2016, 01:07h
En la calle Embajadores de Madrid se encuentra 'La Carbonería', un negocio dedicado a la venta de carbón que abrió sus puertas en 1934, de la mano de Manuel Benayas Muñoz, un herrero que vino de Santa Cruz de Retamar (Toledo) para probar suerte en un nuevo oficio. Hoy en día, dos generaciones después y con más de 80 años de historia a la mochila, el negocio continúa en manos de Juan Manuel Benayas, nieto del fundador y responsable de haber llevado este trabajo a ‘otro nivel’.

“En esta misma calle antes había cinco o seis carbonerías”, comenta Juan Manuel. “Había más carbonerías que bares”, aunque “hoy solo quedamos tres o cuatro en todo Madrid”, matiza. Sobre el motivo de este progresivo cierre de negocios, Benayas lo atribuye, más que a una causa de rentabilidad económica, a que “se trata de una profesión muy sucia”. “Conozco muchas carbonerías que han cerrado porque, cuando los padres se han jubilado, los hijos no han querido continuar con el negocio, incluso estando en el paro”, asegura.

Juan Manuel en La CarboneríaLa crisis del sector llegó, sobre todo, con la llegada del gas. La mayoría de las comunidades de vecinos decidieron cambiar el tipo de combustible para la calefacción y la venta de carbón sufrió un gran desplome. Sin embargo, ‘La Carbonería’ casi no sufrió esta recesión porque siempre ha estado más dedicada a la venta a particulares, aunque en estos momentos tiene al sector de la hostelería como principal cliente.

En la actualidad, Juan Manuel se ha encargado de diversificar y renovar el negocio. Carbón vegetal, leña, barbacoas, o incluso productos tan raros como carbón de coco, que no produce humo, son sólo algunas de las cosas que se pueden encontrar en su estableciminto. “Nací el día de las hogueras de San Juan, y lo llevo metido en el cuerpo, yo creo”, argumenta Juan Manuel, que es todo un apasionado de su profesión.

Un dato a destacar es el crecimiento de la venta de leña durante la crisis económica de los últimos años. “Con el tema de la crisis, a la gente le salía más barata la leña para calefacción que el gasoil”, apunt6a. “Era un proceso más costoso, entrar la leña en casa, limpiar la chimenea… Era más trabajo pero salía más barato”. Sin embargo, ahora que el precio del gasoil “está por los suelos”, la gente ha vuelto a usar leña únicamente para hacer “fuegoterapia”, que es como llama él al sentarse a la vera de la lumbre a contemplar el fuego.

Cuando Juan Manuel adquirió el local hace cinco años, tras la jubilación de su padre, creó una página web para aumentar sus ventas. Éstas crecieron tanto que se vio obligado a abrir otro local al lado del primero, en esta ocasión llamado ‘fuegomarket’, al igual que la tienda online.

Sin embargo, no todo ha quedado ahí, ya que las cifras de ventas continuaron ascendiendo y se tuvo que hacer con una nave en Villaverde que, además de almacén, hace las funciones de escuela de cocina en barbarcoa. Una vez al mes, Benayas da clase tanto a particulares como a profesionales sobre las técnicas de cocina a la brasa, sobre la que es todo un experto. Se tratan de unas clases degustación en las que se preparan diez platos en unas cuatro horas de curso. Además, Juan Manuel realiza un programa en Canal Cocina que se llama ‘100% Barbacoa’, del que ya se han emitido dos temporadas.

"¿Reinventarse? Tengo ideas para vivir tres vidas". Una de ellas ha sido montar un servicio de alquiler de barbacoas, que por el momento funciona solo a nivel regional, y por el cual su empresa se encarga de transportar la barbacoa hasta el lugar deseado, montarla y, al día siguiente, recogerla y limpiarla. "Son barbacoas grandes, para igual 20 o 30 personas", como grupos de amigos o familias que se encuentran, por ejemplo, pasando el fin de semana en la sierra.

Juan Manuel en su negocio de barbacoas¿Qué hace diferente este carbón del que se puede encontrar en cualquier gran superficie? Juan Manuel lo tiene claro, la calidad. "Los carbones que venden habitualmente en los centros comerciales son carbones de madera muy blanda y mucho volumen" y, de esta manera, "la gente piensa que compra una bolsa de carbón muy grande pero se le acabará en un momentito". Por el contrario, "los que nosotros tenemos son carbones que duran mucho tiempo encendidos, por lo que puedes cocinar con ellos horas y horas", explica. Quizá esa sea la clave de su éxito, saber adaptarse a los nuevos tiempo sin perder por el camino la calidad de antaño.

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