Los grandes intereses marcados sin explicar las condiciones de los mismos, así como otros engaños en el proceso de concesión del préstamo, hacían muy difícil que los afectados, personas con graves problemas económicos y escasos conocimientos en materia financiera, pudieran devolver el importe prestado. De este modo, contraían enormes deudas que se acrecentaban con el paso de los días al no poder hacer frente a los pagos, motivo por el cual llegaban a perder las casas que habían utilizado como aval.
Las investigaciones comenzaron a principios del pasado año cuando los agentes tuvieron conocimiento de una serie de informes financieros que ponían de manifiesto ciertas irregularidades en la concesión de préstamos. Los ciudadanos llegaban a perder sus casas por los elevados intereses que no alcanzaban a pagar. Tras meses de laboriosa investigación, la Policía pudo determinar que el prestamista principal trabajaba a través de diversos intermediarios, los cuales actuaban de manera similar en todos los casos.
Se anunciaban en diferentes medios intentando captar personas en paro o con graves problemas económicos que necesitaran un préstamo de dinero. En un primer lugar les hacían creer que una entidad les concedería el crédito, para lo cual tenían que presentar diferentes avales, entre ellos, los datos de la casa que tuvieran en propiedad. Una vez asegurados que existía un inmueble que pudiera responder ante el impago, los intermediarios dejaban ver que las entidades no iban a conceder la financiación. En ese momento comenzaba la persuasión a las víctimas para que valoraran la posibilidad de un prestamista privado.