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Estación depuradora de aguas 'La China'.
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Estación depuradora de aguas 'La China'. (Foto: Kike Rincón)

La depuradora de La China se prepara para su cierre tras 65 años de funcionamiento

martes 02 de febrero de 2016, 07:39h
La depuradora de La China, la más antigua de Madrid, se prepara para su desconexión. El Ayuntamiento está elaborando un plan para dejarla fuera de servicio y trasladar a otras plantas el volumen de agua ahora tratado en sus instalaciones, no sin antes recolocar a sus trabajadores. Mientras, abrirá a la participación ciudadana el futuro de las 24 hectáreas sobre las que se asienta dentro del Parque Lineal del Manzanares y estudia conservar parte de las instalaciones por su carácter histórico.

La China es historia de Madrid. Fue la primera depuradora en entrar en funcionamiento, en 1950, ante la necesidad de mejorar el estado del río Manzanares para garantizar la salud pública en una ciudad que vertía las aguas residuales de su millón de habitantes directamente al río. Ahora, tras varios anuncios de diferentes gobiernos, entra en su recta final y su desmantelamiento podría producirse a finales de este año o principios del próximo. El Ayuntamiento de Madrid prepara un proyecto para ponerla fuera de servicio, que incluye el traslado del volumen de agua que ahora depura a otras estaciones depuradoras como las de la Gavia y la Sur, pues tienen capacidad para asumir este cierre, según explican fuentes del Área de Gobierno de Medio Ambiente. No obstante, este cierre no se ejectuará "antes de tener recolocados a todos sus trabajadores", según las mismas fuentes municipales.

Tras su cierre, se liberarán 24 hectáreas de terreno situadas entre las calles Embajadores y la M-40, en la margen derecha del río y dentro del distrito de Puente de Vallecas. Está enclavada en el ámbito del Parque Lineal del Manzanares y cuando se promotió su cierre en 2006, el exalcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, dijo que se incluirían en el parque. El Ayuntamiento de Madrid se propone ahora abrir a la participación ciudadana el futuro de estos terrenos dentro del marco de la Mesa del Río, que están poniendo en marcha y que contará con asociaciones vecinales y ecologistas e instituciones como la Confederación Hidrográfica del Tajo o la Comunidad de Madrid. Por su situación, lo más probable es que se convierta en parque, más teniendo en cuenta que uno de los proyectos de legislatura del Ayuntamiento es ampliar el Parque Lineal del Manzanares, la continuación natural de Madrid Río, pero podrían plantearse otro tipo de dotaciones. Además, el Ayuntamiento quiere conservar parte de la instalación, ya que hay elementos históricos, como algunos edificios.

"En primer lugar, habría que recuperar espacio verde", apunta Víctor Renes, de la Asociación de Vecinos de San Fermín, quien recuerda que la Caja Mágica quitó hectáreas de parque en este ámbito. "Nos gustaría un plan para recuperar zona verde, pero no solo para que se planten árboles, sino también para mejorar el equilibrio de los distritos. En la depuradora hay edificios industriales importantes de Madrid que podrían convertirse en un centro de interpretación del río o en lugares de ocio alternativo, por ejemplo", asegura Renes. La instalación afecta a decenas de miles de vecinos de tres distritos, Puente de Vallecas, Usera y Villaverde.

Los vecinos ven más cerca así la antigua promesa de librarse de esta depuradora, en la que ven una de las causas de las "nubes de mosquitos" y los malos olores que sufren en verano, pese a las mejoras introducidas para evitarlos. Y es que aunque en 2006 se prometió su desmantelamiento, no se llevó a cabo. En 2008 el Canal de Isabel II, a quien está cedida la gestión, la sacó a concurso por un periodo de cuatro años prorrogables por otros cuatro, que finalizan a finales de 2016.

Una construcción paralizada por la Guerra Civil

A principios de los años 30, con un millón de habitantes, Madrid vertía sus aguas residuales sin tratar directamente al Manzanares cerca del puente de la Princesa, lo que multiplicaba la contaminación río abajo y provocaba fuertes epidemias entre los habitantes de Madrid, principalmente fiebre tifoideas, al regarse las huertas con estas aguas. En ese momento nació la idea de construir una depuradora, que el Ayuntamiento encargó al ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, José Luis Escario y al arquitecto municipal José de Lorite. Las obras comenzaron en 1932, pero no fue hasta 1950 cuando entró en servicio por las dificultades de la Guerra Civil y la situación posterior.

Tras numerosas mejoras y ampliaciones en sus 65 años de vida, la depuradora cuenta en la actualidad con tratamientos de agua avanzados y de regeneración, además de producir biogás a partir de los lodos y recuperar alrededor de un 50 por ciento de energía eléctrica. Da servicio a 11 distritos del término municipal y a una población de 950.000 habitantes.

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