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TEATRO

Tribus, una metáfora de nuestro tiempo
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(Foto: MarcosGpunto/CDN)

Tribus, una metáfora de nuestro tiempo

martes 10 de noviembre de 2020, 19:12h

El director Julián Fuentes Reta y el actor Jorge Muriel se embarcaron hace cinco años en la puesta en pie del texto Tribus, de la británica Nina Raine. Se iba a estrenar la pasada temporada en el ciclo Una mirada diferente, del Centro Dramático Nacional. Finalmente puede verse en el teatro Valle Inclán.

Es una afortunada producción que aporta una mirada intensamente dramática sobre uno de los problemas de nuestro tiempo: la incomunicación. Utiliza para ello el juego de introducir dos personajes sordos que deben comunicarse con los demás a través de la lengua de signos.

El núcleo de la acción se desarrolla en el seno de una familia un tanto peculiar. Cada uno de sus miembros, los padres y los tres hijos, vive en su propio mundo, dificultando la convivencia. Es una tribu prácticamente cerrada al exterior. Cualquiera que quiera entra en ella es sistemáticamente rechazado. Pero, aun dentro de la familia, la existencia de un hijo sordo añade un elemento extraño al grupo. Por eso el resto de los familiares quiere a toda costa que viva de acuerdo con sus reglas. El joven se enamora de una chica, también sorda, que desencadena una ruptura. Los dos enamorados forman otra tribu aparte, con sus correspondientes problemas, y enfrentada a la primigenia. El aprendizaje de la lengua de signos puede ser el elemento conciliador.

Fuentes Reta enfrenta a los personajes con pulso firme apoyado en un excelente reparto. Si, en principio, la acción puede parecer un poco caótica, poco a poco se van centrando las situaciones y definiendo los caracteres. Cobra especial relevancia el enamoramiento de los dos sordos, interpretados por Ángela Ibáñez y Marcos Pereira. A su cargo corre una intensa escena, en lenguaje de signos, que evidencia la incomunicación y los peligros de auto encerrarse. Magníficos intérpretes. El resto no se queda atrás. Jorge Muriel, el adaptador, también es uno de los intérpretes. Además intervienen Enric Benavent, Ascen López, Laura Toledo y Ángela Ibáñez.

Paradójicamente, después de que ese mundo cerrado parece haberse desmoronado, será la tribu la que pueda ayudar a resolver los problemas que han aparecido fuera de ella.

Es un buen momento para recordar que hace casi treinta años, en 1981, Pilar Miró dirigió Hijos de un Dios menor en que se narraban los problemas de una joven sorda a la que un profesor de dicción intenta convencer de que se integre en su sociedad. También Miró utilizó una intérprete sorda, aunque el espectáculo no tuvo ningún éxito. En este nuevo montaje la propuesta es la contraria: que todos nos integremos en el mundo de los sordos -o de cualquier sistema de comunicación- para eliminar barreras.

El Centro Dramático Nacional estrena, además, esta semana, Siglo mío, bestia mía, un texto de Lola Blasco que fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2016. Es también la recuperación de un proyecto de la temporada pasada, dirigido por Marta Pazos. Según la autora:

-La obra habla de la crisis personal, de la crisis de un sistema político, incluso de la crisis de un sistema de valores. Detrás de los personajes de esta travesía marítima al encuentro de la bestia blanca subyace un relato histórico, político y social sobre el confrontamiento de culturas, los prejuicios hacia lo diferente, e incluso el desamor.

El CDN sigue así con su programa de desarrollo de dramaturgias actuales para la creación de nuevos textos. En el reparto figuran Bruna Cusí, Lola Blasco, Hugo Torres, César Louzán, Miquel Insua y José Díaz.

Tribus se representa en el teatro Valle Inclán hasta el 27 de diciembre.

Siglo mío, bestia mía, está en el mismo teatro, sala Francisco Nieva, hasta el 20 de diciembre.

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