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El Teatro Cuarta Pared se ubica en la calle Ercilla, 17.
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El Teatro Cuarta Pared se ubica en la calle Ercilla, 17. (Foto: Teatro Cuarta Pared)

Javier Yagüe, director de la Sala Cuarta Pared: "El premio nos ayuda a tapar agujeros"

domingo 27 de septiembre de 2020, 11:49h

El proyecto cultural de exhibición, formación, producción e investigación teatral Cuarta Pared ha obtenido el Premio Nacional de Teatro correspondiente a 2020, que concede anualmente el Ministerio de Cultura y Deporte y está dotado con 30.000 euros.

En un momento como el actual, en el que la cultura vive una situación crítica y axfisiante, este galardón se convierte en un balón de oxígeno para la sala. Referente de la escena independiente en España, nació en 1985 como un proyecto cultural que acoge formación, producción, exhibición e investigación. Javier Yagüe lleva al frente del espacio desde sus inicios. Con el director recorremos la historia de un teatro que surgió como integrador y comunitario y que se ha convertido en una plataforma de la que han salido muchos profesionales de la escena como Juan Mayorga o Angélica Liddel.

En esta última década, la compañía de la Cuarta Pared ha realizado más de 2.000 representaciones de teatro y danza y ha recibido numerosos premios a sus montajes infantiles, textos y producciones. Montajes que han permanecido en la memoria de los espectadores como 'Las manos (Trilogía de la juventud)', escrita por José Ramón Fernández, Yolanda Pallín y Javier G. Yagüe.

Alumnos en la formación del Teatro Cuarta Pared

Pregunta: ¿Qué ha supuesto este reconocimiento?

Respuesta: Estamos muy contentos. Fue una llamada sorpresa en medio de todo lo que estamos viviendo. Sobre todo en Madrid donde iniciamos temporada así que no deja de ser una alegría para compensar tantos sinsabores del día a día en el que nos encontramos inmersos.

P: La pandemia ha dañado la cultura, ¿cómo ha afectado toda esta crisis sanitaria a la sala?

R: Nos ha hecho mucho daño porque no solo somos sala de programación, también nos dedicamos a la formación con la escuela de teatro. El confinamiento paró todo, nuestra compañía estaba programada en ese momento. Todo se ha visto afectado: la compañía, la escuela, la programacion y ahora estamos preparando una reapertura en octubre. Toda esta situación de posibles rebrotes afecta también a esto por el temor de la gente a salir o no, a la movilidad. Además, muchos alumnos que proceden de barrios confinados no se han matriculado y hay otros que todavía no lo tienen claro. Es un momento de mucha incertidumbre.

P: ¿Y qué se puede hacer en un momento en el que no debemos planear casi nada?

R: Al menos estos meses de poca actividad nos han servido para pensar mucho. Para nosotros el desafío de futuro pasa por redoblar las apuestas que tenemos, el teatro contemporáneo de investigación teatral. Hacer un teatro que sirva a la comunidad y que sea necesario. Y en eso estamos.

P: El premio, ¿a qué se va a destinar?

R: Ahora mismo a tapar agujeros. Toda esta situación ha hecho que nuestras fuentes de financiación se hayan visto muy mermadas. Al principio con un Erte total, luego hemos ido sacando parcialmente a la gente. Pero nuestra situación es bastante precaria por lo que una buena noticia como esta viene a paliar la situación.

P: Lleva al frente de la Sala Cuarta Pared desde sus inicios, 35 años nada menos, ¿cómo se lleva una trayectoria tan larga?

R: Empezamos en el 1985. Llevamos 35 años y desde el 92 en el espacio actual, en la calle Ercilla, 17. Comenzamos en un espacio muy pequeñito en Lavapiés que era el primero que se abrió como sala alternativa para poquitos espectadores. Afortunadamente hemos podido ir aumentando en nuestro tamaño cuando cambiamos a nuestra sede actual. Una de las razones por la que hemos podido mantener el proyecto durante tanto tiempo. Existen pocas salas, de las que se abrieron en esos años, que sigan vivas. Somos los más veteranos y, por otro lado, nos mantenemos muy vivos porque nos hemos ido adaptando a la situación y al sector cambiante. Hemos ido asumiendo cosas que nosotros hacíamos antes, esa posibilidad de reinventarnos nos hace estar muy atentos a lo que el sector necesita y eso nos ha ayudado a seguir en la escena.

P: Con tantos años dirigiendo este proyecto, habrá visto de todo, ¿no?

R: En el año 85 el teatro estaba saliendo de la transición. Veníamos de un teatro bastante casposo y antiguo donde no existía un teatro comercial como el de ahora. La temática era horrorosa, basada en la adicción y esos temas televisivos muy antiguos. Pero las estructuras teatrales fueron evolucionado y eso provocó que muchas personas, que ahora dirigen teatros importantes, pasaran por nuestro escenario y eso no es casualidad. Aquí estrenaron sus primeros trabajos nombres destacados del panorama actual como Juan Mayorga, Angélica Lidell, Rodrigo García, Lailla Ripoll y Yolanda Pallín. Mucha gente que han sido compañeros de viaje a lo largo de toda esta trayectoria. En este sentido, hemos promovido una labor de impulsar a toda esta gente además de no olvidarnos de nuestra compañía propia con la que hacemos gira con los montajes por toda España.

P: Si tuviese que definir en dos palabras Cuarta Pared...

R: Cuarta Pared es un teatro comunitario con un público inquieto. Abarcamos muchas áreas diferentes y con gente con distintas prioridades. Al principio, el teatro alternativo se vinculaba a un sector de gente muy joven pero en un momento dado, esos jóvenes comenzaron a traer a sus padres a las funciones. A partir de ese instante, dimos un salto y se rompieron las fronteras de las edades. Empezamos a recibir a un público que, más allá de su edad, se interesan por conocer la cultura contemporánea y el teatro, por dentro y fuera, a través de la escuela y la jornada de puertas abiertas. Antes del confinamiento, teníamos 1.000 alumnos en la sala, algunos en el curso para profesionalizarse y otros en cursos para adultos que se dedican a otros trabajos pero que vienen una o dos veces a la semana porque el teatro les da la vida. A esto también hay que añadir la formación para niños y jóvenes. En definitiva, esto es lo que caracteriza un teatro comunitario con una relación abierta y fructífera con la sociedad.

P: ¿Cómo se presenta la nueva programación?

R: Comenzamos con Surge Madrid, el festival vinculado a las salas alternativas donde hay muchos proyectos emergentes. Tambié recuperamos nuestro montaje 'Intrucciones para caminar por el alambre' , que suspendimos cuando llego el confinamiento. Recuperamos la obra y la adaptamos a la actual situación por cuestiones físicas y de distancia. Seguramente, como ocurre con los montajes que merecen la pena, hacemos una lectura muy interesante. Cuando la creamos -antes de la pandemia- planteamos que existen ciertas sinergias en nuestra estructura social que nos pueden llevar al abismo. Ahora leido, de lleno en la crisis, adquiere otro valor añadido y plantea que hay cosas que pueden cambiar. Más adelante llegará el Festival de Otoño, Madrid en Danza y Teatralia, entre algunas citas culturales que cogen nuestra sede. Y la programación de temporada que ya está diseñada. Otra cosa es que luego cambie.

P: Una programación adaptada a las nuevas medidas y restricciones, ¿han afectado al funcionamiento de la sala?

R: Hemos pasado todo el verano poniéndonos al día sobre las medidas: señalización, protocolos, aforos, saliedas y entradas escalonadas. Todo esto ha formado parte de nuestro insomnio de estos meses. Nuestra sala es muy cercana al público, se trata de un teatro cercano para los artistas, ese vínculo es muy especial. Y en eso estamos trabajando, intentando que no se pierda la unión con las medidas de protección. Las experiencias que hemos vivido en septiembre han sido muy gratificantes y han servido para tomar el pulso de la situación. La gente viene con muchas ganas y agradecimiento de poder seguir disfrutando sus actividades habituales. Nadie quiere estar en su casa ni sentado en una terraza todo el día. La gente necesita alimento espiritual de lo que ofrecemos.

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