Las obras del futuro centro de acogida para personas sin hogar que el Ayuntamiento de Madrid construye en la calle Batalla de Salamina, 21, en el barrio de El Cañaveral, avanzan conforme a los plazos previstos y su finalización está prevista para el próximo otoño.
El equipamiento, supone una inversión cercana a los nueve millones de euros, es ejecutado por el área de Obras y Equipamientos y, una vez concluido, pasará a depender de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, que se encargará de su gestión.
Por ello, la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y el delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, acompañados por el concejal de Vicálvaro, Ángel Ramos, han visitado este lunes el estado de los trabajos de un recurso que estuvo rodeado de controversia desde que el Consistorio anunció su construcción.
El Ayuntamiento ha recurrido a la contratación mediante un procedimiento de emergencia para acelerar la puesta en marca del centro. Según el Consistorio, esta fórmula responde al incremento detectado durante los últimos meses de un perfil concreto de personas sin hogar, el de las personas con una trayectoria muy reciente en calle que requieren de una intervención temprana para evitar que su exclusión social se prolongue en el tiempo. De esta manera, el recurso pretende ofrecer una respuesta rápida que facilite la recuperación de la autonomía de estas personas y evite "que su situación de exclusión se cronifique".
Doce módulos habitacionales y alrededor de 175 plazas
El edificio ocupará una parcela de 14.745 metros cuadrados y contará con una superfice construida de 3.619 metros cuadrados. El complejo se organizará alrededor de un eje central desstinado a los espacios comunes e incorporará doce módulos habitacionales, dos de ellos adaptados para personas con movilidad reducida. En conjunto, el centro alcanzará una capacidad para 176 usuarios.
Cada uno de los módulos incluirá cuatro habitaicones equipadas con taquillas, repisas con iluminación y enchufes, además de puertas con cerradura electrónica, aseos, duchas y zoans comunies de estancia. Asimismo, las instalaciones incorporarán un módulo de admisión, espacios para atención social y profesional, cocina, comedor, salas polivalentes, lavandería, ropero, consignas, dependencias para el personal, almacenes, un espacio destinado a animales de compañía y una amplia zona exterior ajardinada con áreas de descanso.
Desde el área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad han defendido que el nuevo recurso permitirá avanzar en dos de los objetivos marcados por la Estrategia Dignitas 2022-2027. Es decir, por un lado, reforzar la prevención del sinhogarismo mediante intervenciones tempranas y, por otro lado, continuar especializando la red municipal de acogida para adaptar la atención de distintos perfiles de usuarios.
El futuro centro se destinará a personas que han pasado de forma reciente de una vida autónoma a una situación de vulnerabilidad y exclusión residencial. El Ayuntamiento considera que proporcionar alojamiento inmediato junto a una intervención social intensiva favorece a que estas personas recuperen antes su autonomía y eviten procesos de cronificación.
Cuando se realice esta apertura tras la finalización de las obras, la Red Municipal de Atención a Personas Sin Hogar superará las 1.420 plazas disponibles. En la actualidad, la red ha estado integrada por seis centros de acogida, programas desarrollados en viviendas mediante las metodologías Housing First y Housing LED, además de recursos específicos dirigidos a mujeres y jóvens en situación de sinhogarismo. En paralelo, el Consistorio ha sacado pecho del refuerzo en los Equipos de Calle con la incorporación de 18 nuevos profesionales, hasta alcanzar una plantilla de 60 trabajadores.
Polémica en el inicio del proyecto
El anuncio de la construcción del centro provocó una importante contestación vecinal El pasado mes de septiembre, la Asociación de Vecinos de El Cañaveral solicitó al Ayuntamiento de Madrid la paralización del proyecto y reclamó que esa inversión se destinara, con carácter prioritario, a las infraestructuras básicas que el barrio lleva años reclamando.
Los vecinos insistieron entonces en que su rechazo no respondía a una falta de solidaridad con las personas sin hogar, sino a lo que han considerado una situación de desigualdad territorial. En su opinión, antes de incorporar este nuevo equipamiento, el Ayuntamiento debía haber resuelto las carencias que siguen afectando a un barrio que ya ha rozado los 30.000 vecinos empadronados.
La asociación ha recordado que El Cañaveral continúa sin disponer de un colegio público, carece de un centro de salud propio, mantiene importantes deficiencias en el transporte público y ha visto cómo la llegada del Metro ha quedado descartada por el momento. A estas reivindicaciones se sumaron otras demandas relacionadas con la mejora de los servicios públicos y los equipamientos que acompañen el crecimiento residencial que ha experimentado el barrio durante los últimos años.
Frente a estas críticas, el Gobierno municipal defendió desde el inicio la necesidad del proyecto. La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, ya explicó cuando estalló la polémica que el recurso respondía a una necesidad específica dentro de la red municipal de atención al sinhogarismo."Estamos hablando de personas que llevan poquito tiempo en la calle y, por lo tanto, requieren una atención temprana para evitar que su situación se cronifique", afirmó entonces la responsable municipal al justificar la construcción del nuevo equipamiento.
Mientras las obras han continuado avanzando hasta su fase final, el debate sobre la ubicación del centro ha permanecido abierto entre el Ayuntamiento y parte del vecindario, que ha seguido reclamando que el desarrollo urbano de El Cañaveral vaya acompañado de las infraestructuras y servicios públicos que consideran imprescindibles para atender a una población que no ha dejado de crecer.