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Atascos en el Nudo Norte
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Atascos en el Nudo Norte (Foto: Asociación de Vecinos de Begoña)

La remodelación del Nudo Norte: un sin fin de atascos que harta a vecinos y conductores

Por David Martínez
sábado 18 de junio de 2022, 11:00h

La reforma del Nudo Norte se ha configurado ya como uno de los grandes proyectos del Área de Movilidad y Medioambiente del Ayuntamiento de Madrid. El objetivo de las obras, tal y como se ha recordado de forma constante desde el departamento capitaneado por Borja Carabante, es lograr la descongestión del tráfico de una zona por la que transitan alrededor de 34.000 vehículos diarios en cada tramo de la mañana y la tarde. Sin embargo, a pesar de las promesas del Consistorio, desde donde se esperaba reducir en un 70 por ciento los atascos en la zona y ofrecer a los usuarios un ahorro de tiempo al volante del 31 por ciento en las horas más transitadas, los atascos continúan a la orden del día.

Atascos en el Nudo Norte (Asociación de Vecinos de Begoña)

El pasado 11 de mayo, el Ayuntamiento de Madrid procedió a la apertura del primer paso inferior del Nudo Norte y fue a finales de mes cuando quedaron configurados de forma definitiva los diferentes accesos de las obras, desde el paseo de la Castellana en dirección a la M-607 y hacia la M-30 sur. No obstante, aunque el pensamiento generalizado era que con la apertura de estos accesos los problemas de congestión comenzaran a ver soluciones, la realidad dista mucho de lo previsto.

Herme es uno de los vecinos del barrio de Begoña que ve cada día desde la ventana de su vivienda los atascos que están generando las obras del Nudo Norte. “Yo observo la salida de Castellana hacia la A-1 y la M-40 y son permanentemente atascazos. En horas valle es increíble, pero en horas punta ni te cuento. Dicen que lo que están abriendo alivia, pero es una mentira. No alivia el tráfico absolutamente nada”, explica.

"Los vecinos que viven aquí están hasta las narices”

Con estas obras, el Ayuntamiento busca mejorar la capacidad del Nudo a través de la eliminación de los populares trenzados a través de pasos a distinto nivel, mediante estructuras tipo “salto de cabra”. Sin embargo, el principal problema se debe, aseguran los vecinos, a la creación de los desvíos para incorporarse a algunas carreteras como la M-30 o la M-607. La acumulación de vehículos en esta zona, junto con el tránsito de coches que circulan desde la carretera de Colmenar Viejo son las principales causas de las retenciones a las que los usuarios deben hacer frente cada día. “Si que es verdad que se ha aliviado un poco el tráfico por el carril de la derecha con el nuevo desvío que entra directamente a la Castellana y a La Paz”, explica Herme. Sin embargo, a pesar de estas ligeras mejoras, a las obras hay que añadirle otros problemas como la dudosa señalización instalada, sobre la que los residentes aseguran que ya ha provocado algunos accidentes y que genera, a su vez, más tráfico. Una opinión generalizada tanto en los vecinos de la zona como en los usuarios que cada día deben cruzar el Nudo Norte para poder desarrollar su rutina diaria. “El problema es que sigue habiendo una gran cantidad de trafico con tres cruces de carretera en poco más de un kilómetro. La solución no es que los carriles pasen de un lado a otro por debajo. Quitan accidentes, dan algo de fluidez, pero no van a conseguir quitar el tráfico. Los vecinos que viven aquí están hasta las narices”, cuenta Daniel, vocal de la Asociación de Vecinos del Barrio de Begoña.

Los usuarios manifiestan, además, su disconformidad con el hecho de que unas obras que tenían como principal objetivo descongestionar el tráfico estén provocando el efecto contrario. Tal y como aseguran muchos de ellos, los kilómetros de atascos han aumentado desde la apertura de los accesos, encontrándose en una situación “peor que antes”. Por ello, los afectados han manifestado ya su descontento al Ayuntamiento y exigen que se asuman responsabilidades por las molestias que están ocasionando a los usuarios.

El ruido, un problema eterno en el barrio de Begoña

Los atascos y retenciones que está provocando el restablecimiento de los accesos del Nudo Norte no solo está repercutiendo de forma directa en la movilidad de los usuarios habituales, sino también en la contaminación acústica y en la tranquilidad de los residentes. Al tráfico y a la larga duración de los desplazamientos hay que sumar el ruido que supone el tránsito constante de vehículos, un problema sobre el que los vecinos del barrio de Begoña aseguran haber solicitado medidas en varias ocasiones y no haber recibido nunca respuesta del Ayuntamiento.

“Llevamos muchos años aguantando mucho ruido. Es una autopista, no es una calle como dijo en su día el antiguo alcalde Ruiz Gallardón. Las viviendas son antiguas y tienen muy poca o ninguna protección acústica. Mucha gente ha tenido que cerrar sus terrazas porque es un ruido constante durante horas y horas, que puede estar entre los 70 y los 90 decibelios según el tráfico que haya”, asegura Daniel, vocal de la Asociación de Vecinos del Barrio de Begoña.

Atascos en el Nudo Norte (Autor: Asociación de Vecinos de Begoña)

"Esa zona es de alto nivel económico y parece ser que son más importantes"

Los residentes de la zona aseguran haber informado en varias ocasiones al Ayuntamiento sobre los problemas de ruido a los que se enfrentan cada día. Unos problemas que, sin embargo, confirman que han sido históricamente ignorados por parte del Consistorio, que en ningún caso ofrece soluciones a los vecinos. “Llevamos así 50 años y se nos ignora por completo, no se nos hace caso ni se nos contesta y si se nos contesta nos dicen que los niveles de ruido están bien. ¿Tenemos que quedarnos sordos para que nos hagan caso?”, preguntan. Entre las quejas de los afectados, destaca también el trato desigual que confirman existe entre barrios. Tal y como cuentan, las zonas con un nivel económico más elevado sí que reciben respuesta y soluciones ante estos problemas. Unas soluciones que, sin embargo, no han llegado por el momento al barrio de Begoña. “Las viviendas que están al lado de la Universidad de La Paz, que tienen un nivel económico importante, ahí si hay protección acústica y se ha cuidado un poco. La zona delante del Ramon y Cajal, en la carretera de Colmenar, tiene pantallas acústicas. No sé si son efectivas, pero se han molestado en ponerlas. Pero claro, esa zona es de alto nivel económico y parece ser que son más importantes”, explica Daniel.

Además de los problemas a los que se enfrentan en la actualidad los residentes de la zona, desde las asociaciones vecinales temen lo que pueda ocurrir en un futuro con la puesta en marcha del proyecto Madrid Nudo Norte. “Tenemos relación con club de debates urbanos, ecologistas y todos hablan barbaridades de los desarrollos urbanísticos que están haciendo. Si eso un día realmente se desarrolla, no nos lo queremos imaginar. Es como cada vez que hacen obras, que piensan en el presente pero no en el futuro”, cuenta Herme.

El Ayuntamiento espera acabar con las obras a finales de año

Desde el Área de Movilidad y Medioambiente del Ayuntamiento de Madrid confirman que la ejecución del paso elevado y los tres pasos inferiores ha obligado a ocupar viales actuales y establecer algunas zonas de obras, que se prolongarán hasta noviembre de este año. En concreto, las afecciones sentido este-oeste finalizarán a finales de año, aunque las del sentido oeste-este está previsto que terminen en agosto.

Además, desde el Consistorio son conscientes de las confusiones que están provocando las obras en los usuarios, que al haber visto reducida la capacidad de los carriles, han visto afectado su paso desde la M-607 hasta la M-11. Sin embargo, fuentes municipales han informado a Madridiario que, con el fin de solucionar la problemática, se han tomado medidas al respecto. “A la vista de las retenciones producidas los primeros días de uso, se ha reforzado la señalización tanto horizontal en calzada, como la vertical de los pórticos y señales laterales, lo que se ha traducido en una considerable disminución de las inevitables retenciones en las horas punta de tráfico de mañana y tarde”, añaden.

Fuentes municipales informan, además, que tanto el paso inferior como el ramal directo desde Castellana a M-30 serán utilizados durante esta fase para albergar carriles provisionales hasta haber finalizado los trabajos en superficie del paso inferior de la calzada contraria en el sentido este-oeste. “Está previsto que para finales de verano se adecúen todos los carriles de la M-30 en el sentido OESTE – ESTE a su posición definitiva, aumentándose en ese momento la capacidad de ese tramo según lo previsto en el proyecto”, explican a Madridiario.

De esta forma, desde el Consistorio aseguran que se permitirá el tráfico rodado entre el Paseo de la Castellana con la M-30 con destino a la A-1 y la M-11, “una vez se adecúen todos los carriles de la M-30 en este sentido a su posición definitiva”. Asimismo, confirman que con el fin de las obras en noviembre se procederá a la eliminación de las restricciones a los movimientos de entrada desde la A-1 hacia el Nudo Norte en el sentido este-oeste y que los dos pasos inferiores lograrán reanudar la mejora del tráfico de forma definitiva.

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