Son las 9.00 horas en la estación de Cuatro Vientos. Un punto clave en este miércoles por las obras del soterramiento de la A-5. Aquí los autobuses interurbanos procedentes de Alcorcón, Móstoles, o Navalcarnero se ven obligados a parar porque no pueden realizar su recorrido habitual hasta Príncipe Pío.
Caras de enfado y nervios entre los viajeros que solo quieren llegar en hora a sus puestos de trabajo. La frecuencia en la línea 10 del Metro de Madrid es de tan solo dos minutos y el trayecto funciona con normalidad, y en menos de 30 minutos llegamos al intercambiador de Cuatro Vientos. Hasta siete trabajadores de Metro se encuentran a la salida ofreciendo información a todas las personas que llegan sorprendidas o que tienen dudas para continuar su recorrido hasta Príncipe Pío. Saliendo a la superficie, donde se ubican las paradas de los autobuses interurbanos, la situación es algo más caótica. La gente sale de los autobuses corriendo para coger otros servicios y llegar a tiempo a su destino: “Lo siento, tengo prisa. Mi padre está ingresado y tengo que irme”, decía una mujer al ser preguntada por su experiencia y ante su asombro al finalizar su recorrido en mitad de Cuatro Vientos.
Las prisas son evidentes entre los usuarios del autobús interurbano, que nada más bajar se dirigen a la boca de Metro. Otros preguntan a dos trabajadores de la empresa de autobuses para continuar con su camino. También hay algún que otro despistado, ya que, según me comentan los trabajadores de los autobuses, tienen que mirar bien, que no quede nadie en su interior porque “más de una vez se han quedado dentro esperando hacer su recorrido habitual”. “Hay mucho enfado y a veces la gente contesta mal, pero imaginamos que esto es como todo, serán los primeros días hasta que la gente se habitúe”, confiesan los trabajadores.
Suspiros y algún que otro “madre mía” se escuchaba a algunos de los usuarios al bajar. Nos dirigimos a hablar con una usuaria, nos dice que se había enterado de los cortes de tráfico por los medios de comunicación y que ayer llamó al servicio de atención al cliente de los autobuses para informarse de lo que tenía que hacer. Con la lección aprendida, salió corriendo hacia su destino porque, a pesar de la previsión, ya llegaba “un poco tarde”.
"Muchas caras de enfado"
Hasta esta zona se ha acercado la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, la alcaldesa de Alcorcón, Candelaria Testa, y la portavoz de Vivienda, Transporte e Infraestructura del PSOE en la Asamblea de Madrid, Cristina González, para preguntar a los transeúntes los problemas que se estaban encontrando en sus trayectos cotidianos, además de denunciar "el caos" del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ante estas obras y han anunciado que presentarán una moción para que el carril bus llegue hasta Príncipe Pío.
"Muchos de los usuarios de los autobuses interurbanos no saben que iba a acabar en Cuatro Vientos"
"Es fundamental que se garantice la movilidad de todos estos viajeros. Estamos hablando de que por esta vía pasan 800.000 personas todos los días y que se van a ver afectados por el caos del señor Almeida. Vamos a solicitar al alcalde la creación de una mesa de seguimiento con los 22 municipios", ha explicado Maroto a los medios de comunicación.
Por su parte, González tildaba de "vergonzoso" que el Consorcio Regional de Transportes (CRTM) "no esté hoy aquí dando la cara y dando información a los distintos vecinos y vecinas que están cogiendo los autobuses y que pueden estar confundidos". Al entrar en la boca de Metro, los usuarios reciben la información a través de varios carteles explicativos con las terminales alternativas para las líneas de autobús interurbano en función del municipio de procedencia. "Todas las cabeceras/terminal en el intercambiador de Príncipe Pío pasan a tener cabeceras alternativas conectadas con Metro de Madrid y/o Renfe Cercanías", señala el anuncio que muestra todas y cada una de las opciones. También la megafonía de Metro alerta sobre la circunstancia.
De nuevo, me dirijo a la línea 10 de Metro para volver a Príncipe Pío, el tren acaba justo de marcharse, pero en el cartel luminoso informa de la llegada de otro en dos minutos. La demora no es grande, pero aun así decido coger el Cercanías para comprobar el itinerario que las personas afectadas deberán hacer si eligen esta opción de transporte. Aquí también se encuentran varios trabajadores, esta vez de Renfe, informando a todo aquel que se acerca a preguntar. “Para ir a Príncipe Pío es mejor que coja la Línea 10 (de Metro)”, indica una empleada a un hombre que se encontraba un abrumado por la situación.
De hecho, el Consorcio Regional de Transportes ha informado que el número de viajeros de la estación de Cuatro Vientos ha experimentado un incremento del 164 por ciento a primera hora de estés miércoles coincidiendo con el arranque del plan de movilidad con motivo de las obras del soterramiento de la A-5, con un aumento global del número de usuarios en la red del suburbano con respecto al mismo día de la semana pasada de un 7,16 por ciento.
Son ya las 10.48 horas, tan solo he tenido que esperar cinco minutos para coger la línea C-5 de Cercanías dirección Fuenlabrada para llegar hasta Atocha Cercanías, donde hago el trasbordo para Príncipe Pío. Unos quince minutos más tarde, a mi llegada a Atocha, me subo en la línea C-10 de Cercanías para llegar a mi destino final. Son las 11.21 horas cuando llegó a Príncipe Pío, acabando así mi trayecto.
En este primer día de obras, la demanda de viajeros de la línea C5 de Renfe Cercanías Madrid se ha incrementado en el tramo Móstoles El Soto-Embajadores un 17 por ciento con respecto al día anterior, mientras que las estaciones con un mayor aumento de usuarios han sido las de Cuatro Vientos (+60 por ciento) y Alcorcón (+20 por ciento).
Con motivo de estas obras, Renfe Cercanías Madrid ha programado 55 trenes adicionales al día en la C5, al pasar de 262 a 317 circulaciones diarias. Esto significa hasta un 40 por ciento más de trenes al día.
Un día para llegar tarde al trabajo
Hasta que conozcamos las alternativas que el transporte público ofrece ante los trabajos de la A-5, será habitual llegar "un poco tarde" a nuestros puestos de trabajo u otras citas. Tener que coger más transporte de lo habitual es una de las razones que ha impedido a la gente conocer con exactitud el tiempo que iban a tardar en su itinerario. "Un día normal tardo 30 minutos desde Móstoles y hoy llevo una hora y pico", ha reprochado una mujer. Misma situación tenía un pasajero de Pozuelo de Alarcón, que desconocía cuánto iba a tardar de más para llegar a su destino.
Miedo a llegar tarde
Otra de las preocupaciones se encontraba en la 'gymkhana' de regreso. Un usuario del transporte público confiesa que tiene más miedo a la vuelta que a la ida, porque sale tarde de trabajar y desconoce si el transporte público tiene alternativas a esas horas.
Primeras retenciones
En carretera, según ha informado fuentes de la Dirección General de Tráfico, se registraron complicaciones circulatorias en cinco kilómetros de la A-5 (Madrid-Extremadura), a la altura de Campamento y también en el acceso a la A-5 por la M-40, a la altura del kilómetro 32 de la carretera de circunvalación, en la zona de La Fortuna, en Leganés, a la altura del kilómetro 10 de la autovía.
En esas primeras horas de la mañana, Luis Hernández se preparaba para ir a su trabajo como cada día. A las 7.28 horas, cogió el bus 158 en dirección Plaza de España, donde se sube a la línea 10 hasta Gregorio Marañón y de allí se dirige a García Noblejas. Hernández se mostraba sorprendido por el poco tráfico que se encontró en su trayecto, aunque sí que reconoce que "un pelín más de gente de lo habitual" en el autobús y menos presencia en el Metro.