Del afiliado más joven, a la más veterana, pasando por el más longevo o la última en sumarse a la formación. El PP de la Comunidad de Madrid ha empleado su tradicional cena de Navidad en el Pabellón Satélite de la Casa de Campo para, junto a más de un millar de simpatizantes, cerrar filas y escenificar públicamente la unidad en el seno del partido. Así, el objetivo compartido por Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez-Almeida y Alberto Núñez Feijóo no es otro que “dar cada batalla” y posicionarse como única alternativa frente al Gobierno de Pedro Sánchez y sus pactos con el independentismo. Una hoja de ruta que les permitiría afrontar con garantías los retos electorales de los próximos meses en Galicia, País Vasco y, por supuesto, en Europa.
Aunque las mayorías absolutas cosechadas en la región han situado a Díaz Ayuso y Martínez-Almeida como diques de “la convivencia, la tolerancia y la moderación”, la realidad, apuntan los primeros espadas 'populares', es que toca “recorrer un camino que nunca nos habíamos planteado”, el de un gobierno progresista con un “presidente dispuesto a pagar cualquier precio para serlo” y que cuenta, además, con el beneplácito de las fuerzas independentistas. O lo que es lo mismo, los “herederos de una banda terrorista enemiga de nuestra convivencia y los valores de la Transición y la Consitutución”. El resultado, siguiendo la retórica propuesta por el PP, son “muros” que se alzan, "delitos" que se borran y un intento por interferir en las competencias propias del Ejecutivo madrileño, como son las Cercanías y los recursos hídricos.
“Vemos cada día como atacan, como intentan silenciarnos, como intentan desprestigiar cada política que hacemos, como usan de manera autoritaria cada mensaje y cada institución para intentar imponer un rodillo sobre el que piensa diferente (...).Pero se equivocan subestimando a España porque los que pensamos diferente somos muchos más. Sé que este es un año complicado para todos, pero Alberto Núñez Feijóo tiene la fuerza de la verdad, de la libertad y de la razón y este 2024, con mucho trabajo y con mucho tesón, vamos a demostrar con rigor que este proyecto, no es que tenga las horas contadas, es que nunca tuvo que estar ahí”, lanzaba la presidenta autonómica.

“En 2024 tenemos dos tareas. En primer lugar seguir garantizando que Madrid sea la locomotora y motor de prosperidad de España, seguir garantizando que Madrid sea el mejor símbolo de los valores constitucionales, el mejor reflejo de dónde puede llegar una sociedad libre, abierta y tolerante. Y el segundo, conseguir que España vuelva a sentirse reflejada en los valores de la Transición y Constitución (...). Frente a la tristeza y desesperanza la sonrisa de que somos capaces de hacerlo y de que con Alberto Núñez Feijóo, con Isabel Díaz Ayuso y con el PP estoy seguro de que transitaremos ese camino y le daremos a España el futuro que verdaderamente los españoles se merecen y no el futuro que quiere Pedro Sánchez”, apostillaba el regidor madrileño.
Núñez Feijóo, por su parte, ha aprovechado la ocasión para invitar al “ejército democrático” del Partido Popular en la región -sus afiliados y simpatizantes- a “tomar fuerzas” y, tal y como han venido demostrando con sucesivas movilizaciones contra la amnistía, acudir nuevamente a las urnas este 2024 con “ganas de ganar con ganas”. Todo ello para evitar que, tal y como ha ocurrido en Pamplona, las instituciones gallegas, vascas y europeas terminen por caer en manos de aquellos que necesitan “el agravio, la división y la ruptura” como únicos medios para “mantenerse en el poder”. "Sánchez ha perdido la palabra. Quiere que tras las fiestas estemos callados, pero los españoles no perderemos la voz", aseveraba el mismo día que Ayuso centraba sus esfuerzos en hacerse oir pese a la afonía.

Al término de las intervenciones y como guinda al acto, el Partido Popular de Madrid ha querido obsequiar al afiliado más joven, Alberto Merino, de 18 años, a la más veterana, Pilar Calvo, de 94, a la última en sumarse a filas, Evelyn Camacho, y al que más tiempo lleva en la formación, Joaquín Sánz Guillén, tras 40 años de militancia a sus espaldas, con cestas de frutas. Un guiño que, lejos de resultar inocente, alude con claridad a la tan famosa como polémica frase de "me gusta la fruta" -o "hijo de puta" pronunciada por la propia Díaz Ayuso durante la sesión de investidura y que se ha convertido en todo un mantra para sus más acérrimos seguidores. “De postre tenemos fruta”, ha zanjado la mandataria.