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¡Sálvame Ministra!

martes 23 de marzo de 2021, 09:38h

Sin duda... ¡Estamos en campaña electoral! Y ya sabemos que en estos casos, todo vale. Por ejemplo aparecer la Señora Montero en una tele privada desde su despacho oficial, porque, con lo que le gusta Twitter, en ocasiones se queda pequeño y viste mucho más el Ministerio, ¡dónde va a parar!. Con sus banderas, su escudo, su Gobierno de España... aunque yo le hubiera aconsejado algún papel en la mesa, alguna carpeta o algún detallito que hiciera ver que se trabaja.

Llevamos dos días con una historia que monopoliza horas de televisión, páginas y páginas de periódicos, de revistas, telediarios, espacios en radio, webs, artículos y columnas en digitales, redes sociales y por supuesto las conversaciones en las casas, en las familias, en los amigos, en el súper, en el metro, en el trabajo... Y como suele pasar en estos casos, opiniones diversas que más bien son sentencias divididas en dos bandos: a favor y en contra. Sí, yo también estoy hablando de eso, de ese programa, de esa mujer: Rocío Carrasco.

No quiero entrar en el contenido del programa porque me cuesta entender cómo se permite que una mujer destrozada, entre sollozos, con lo que muchas veces parecía un ataque de ansiedad pueda protagonizar en ese estado un programa de televisión que está grabado y más que editado. Aunque quizás lo que interesaba era precisamente eso, ese desgarro, no sé si para dar audiencia o credibilidad. No me atrevo a opinar porque yo no soy quién para cuestionar su testimonio ni mucho menos su dolor. A mi lo que me asombra, es que un programa de máxima audiencia se puedan aseverar cosas como que "Los jueces dejan libres a los maltratadores porque son hombres, fruto del patriarcado y no han sido educados en violencia de género”, aunque quien lo diga, lo haga amparándose en su libertad de expresión.

Y aún más me cuesta entender que a una Ministra se le olvide un derecho como el de presunción de inocencia. Porque en este caso esta mujer denunció y se sobreseyó el caso incluso se denegó el recurso de casación por el Supremo. No puede ser que cuando la justicia archiva las denuncias y querellas contra su partido o sus líderes se las crea y cuando sobresee las de otros no. Esto me ha traído a la memoria un caso que puede que muchos ya hayan olvidado, el de Juana Rivas que fue jaleada y alentada no sólo por la sociedad sino por numerosos rostros conocidos y políticos para cometer un delito: fugarse con sus hijos. Entonces no era el “hermana yo si te creo” sino “Juana está en mi casa” y a la hora de la verdad no estaba en casa de ninguno y fue ella quien se tuvo que enfrentar a la justicia.

Es una dramática realidad y una evidencia que la violencia de género existe, que muchas mujeres son asesinadas, que otras muchas callan y no denuncian por vergüenza, por miedo, por falta de medios... Que padres y madres juegan con los niños como monedas de cambio y peor aún, los usan como armas en sus detestables batallas. Es verdad que hay que informar y dar visibilidad a esta lacra y eso no es cosa de “un periodismo feminista” señora Ministra, sino de periodismo. Y claro que habrá mucho que cambiar, que mejorar, que legislar, que educar... Pero no todo vale, ni siquiera en este caso, por muy noble que sea la causa.

Esther Ruiz

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