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El complot de las magdalenas de Luis Cueto. Novela urbana por entregas
El complot de las magdalenas de Luis Cueto. Novela urbana por entregas (Foto: Concha Ortega)

Capítulo 9: 'La carta'

“Estimada Alcaldesa Marisa:

Somos un grupo de patriotas preocupados por algunas cosas que hemos sabido. En concreto hemos averiguado que desde Esquerra Republicana tienen un plan para apoderarse de las pensiones catalanas que, como sabe usté mejor que nadie por su condición de jueza o magistrada, están en una única caja y son de todos, bueno, de los que se van jubilando, pero administradas por el gobierno de España para todos…los que se jubilan.

Pues bien, después de cumplir con mi deber de español vigilando a Puigdemont en Waterloo (incluso en arriesgadas misiones de contraespionaje en la basura, con riesgo de ser detectado por los basureros belgas que, como seguramente sabe usté por su condición de jueza, son muy agresivos con quien no pone la basura en la bolsa adecuada), cuando puse en conocimiento de mis superiores lo que había averiguado, lejos de premiarme y poner a mi disposición un equipo veterano de agentes, lo que hicieron fue forzar mi jubilación.

Já, pensará usté, ya le quieren quitar la pensión a Joanet que ese es mi nombre, vaya por delante…bueno con retraso, tenía que habérselo dicho al principio… pero, bueno, como la carta me está quedando molt bé (habrá notado mi dominio del catalán), lo dejamos así ¿Le parece?


Pues no, le digo yo. A mí no me pueden quitar la pensión, porque la mayor parte de mis años cotizados lo fueron en el cuerpo de carteros del Estado. Já, qué sorpresa ¿verdad?

Y ¿qué hace un cartero del Estado en el “CNI catalán”? Se preguntará usté. Pues muy sencillo: mis habilidades para abrir las cartas sin que se notase (al principio una afición inocente, pura curiosidad) fueron muy pronto conocidas tanto por mis jefes en Correos (que se apresuraron a despedirme, previo el correspondiente expediente disciplinario, claro está) como de los jefes del recién creado CNI catalán, que se apresuraron a contratarme.

Si bien mi despido en Correos era un contratiempo con el que no contaban, ya que habían pensado usar a saco mis habilidades en la oficina principal de Vía Layetana, no por ello dejaron de contar conmigo, si bien en una posición subalterna algo diferente de la acordada inicialmente.

Tardé algo de tiempo en reparar en lo inadecuado de mi posición en la zona de las granjas porcinas leridanas investigando posibles fraudes, actividad a más de maloliente, que dio pocos frutos. Pero enseguida, comprendiendo mis posibilidades, fui entrenado en la rebusca de basuras en busca de información; competencia, a la postre, crucial en el devenir de los hechos que voy a compartir con usté.

Pues bien, señora Cantera, tras estos breves antecedentes, entro en materia: haciendo esta labor de espionaje en las basuras de Puigdemont en Waterloo, y entre las muchas y variadas informaciones que pude conseguir, hubo una que me alarmó. En un cruce de chats que pudimos interceptar, Puigdemont y su antiguo vicepresidente Junqueras, comentaban, de manera jocosa, una estrategia de enorme peligro para nuestro país para hacerse con las pensiones catalanas del resto de España.

Por su interés y para concienciarla de la gravedad del tema, le reproduzco unos párrafos, una vez que mi conciencia (y mi jubilación) me liberan de la obligación de secreto:

- Junqueras: ¡Hola, mamonet! Supongo que sigues de collons dándole a los mejillones en tu chollo-retiro ¿no? Los verdaderos patriotas, los que damos la cara por nuestro pueblo, aquí seguimos, encerrados y trabajando

- Puigdemont: ¡Hola, grassonet! Espero que tu chollo-reclusión te esté sentando bien. He visto en la tele que has adelgazado. Me alegro. A los que estamos sufriendo el exilio, no como vosotros, arropados en casa y mantenemos la llama de Catalunya en Europa, no nos llega el cansancio ni la desilusión. Aquí seguiremos, hasta la independencia…

- J: Bueno, nen, no te pongas estupendo que estamos hablando sin público…

- P: Oriol, cuando habla un President de la Generalitat, nunca es una conversación privada…

- J: Vale, vale, no te pongas estupendo. Oye, tenemos que tratar del tema de las pensiones. Como sabes, el gobierno de España siempre se ha negado a transferir a Catalunya las pensiones con la coña de la caja única. Es una pastaza y pocas cosas hacen tanto país como pagar a los pensionistas. Como nos necesitan para la legislatura creo que podemos apretar. ¿Cómo lo ves?

- P: Lo veo bien, pero fotut. Estos no sueltan… ¡Apreteu!, ¡Apreteu!

- O: Ya, ya. En todo caso, tenemos un plan B para forzarles. Con La Caixa. Tenemos gente tocada en Madrit. Ya te contaré. ¡Forza, y una abraçada!

- P: Una abraçada forta a ti

- O: No a ti más

- P: Oriol, no seas julipuertas, que soy el president y mis abraçadas son mes fortas si quiero..

- O: bueno, vale…pero cuando yo sea President, mis abraçadas serán

mas fuertes.. Adeu, mamonet

- P: Adeu, ex-grassonet…

Supongo, Sra. Cantera, que habrá usté quedado igual de impactada que yo con la gravedad de estos hechos que pongo en su conocimiento.

¿Y por qué me cuenta a mí esto, este señor, en vez de contárselos al CNI, se preguntará usté, seguramente? Pues yo se lo voy a contestar muy contestadamente: porque lo he hecho, y no se han dignao en contestar. Así, como lo oye

Y es por eso que me he dicho: Se lo voy a contar a la única persona verdaderamente independiente de este país. A la alcaldesa de Madrid, que es jueza o magistrada. Y es por eso por lo que le he escrito esta carta.

Atentamente

Esperando sus noticias y su contestación

Con gran interés


Joanet

La alcaldesa, que había estado leyendo atentamente la carta haciéndose cosquillas con una de las agujas con las que hacía punto, levantó la vista del papel y miró con cara divertida a su jefe de gabinete, quien, tras una montaña de cartas, esperaba pacientemente, en la mesa de la cocina de la casa de la regidora, a que acabase su lectura.

- Antonio, esto es muy raro ¿no? ¿Tú que crees, que es uno del cupo de locos que nos escriben habitualmente o que tenemos que hacer algo?

- Pues, yo no sé, Marisa. La verdad es que me parece del grupo de los

primeros. No tiene ni pies ni cabeza… Y no sé qué podemos hacer desde el ayuntamiento. Como no se lo mandemos a la fiscalía…

- Ni hablar. Se filtraría a los cinco minutos y hacemos el ridículo

- Pero, quien se lo iba a filtrar ¿la fiscalía?

- ¡Toma claro! O alguno de los nuestros, para ver si nos metemos con los de Esquerra que, por cierto ¿venían un día de estos no?

- No, alcaldesa, venían los de Los Comunes, que son la suma de…

- Ya, ya me acuerdo… Ese lío. Vale. Pues ¿se lo enseñamos al jefe de la policía municipal, a ver qué le parece? Pero asegúrate que no se lo enseña a alguno de los asesores del concejal, que tiene algunos de a kilo…

- Ya. Están los de la poli encantados

- Bueno, seguro que poco a poco van a darse cuenta de la valía de su gente. Es que estaban acostumbrados a otras cosas y les cuesta

- Bueno, Marisa, mientras no tarden demasiado vamos bien: entre los escraches al concejal y las amenazas contra ti del chat de aquellos…

- Hay que ver ¡ojalá se muera la vieja!, decían. Pero que brutos –dijo bromeando la alcaldesa

- Bueno, más que brutos…lo malo es el juez, que dice que como era en un chat interno… Ya ves, doscientos polis nazis calentándose unos a otros, a ver quién la dice más gorda.

- Ya, pero, gajes del cargo ¿no te parece? Venga, hablas tú con el jefe de la policía y me cuentas, ¿vale?

- Ok, vamos a seguir que todavía tengo que contarte como cuarenta cosas. Hay que joderse con la tarde de domingo.

- No te quejes, que yo todavía he quedado en un rato con los concejales que tú sabes. Les he invitado a un café con magdalenas, a ver si consigo que no nos voten en contra…

- Desde luego, con estos amigos no necesitamos enemigos…

- Anda, qué sigue…

Autor : Luis Cueto.
ilustraciones: Danish Xavier J. Morales B.

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