La vuelta a la normalidad tras el parón estival nunca es sencilla, pero este septiembre los madrileños se enfrentan a un desafío adicional: un regreso al trabajo y a la rutina con la ciudad convertida en un
escape room. Como reconocía la vicealcaldesa, Inma Sanz, el pasado 28 de agosto, cuando aún ejercía como alcaldesa en funciones,
septiembre llega “con obras, con cortes y con un montón de cosas”.
El Ayuntamiento es consciente de que las intervenciones en marcha suponen un auténtico test de paciencia para los ciudadanos. Por ello, ha activado planes especiales de movilidad, refuerzos en transporte público y campañas informativas que recomiendan planificar cada trayecto con antelación. Entre las obras que marcan este inicio de curso destacan el soterramiento de la A-5, el proyecto Parque Castellana en el norte de la ciudad, la cubrición de la M-30 a la altura de Ventas y las intervenciones en Conde de Casal vinculadas a la ampliación de la línea 11 de Metro, todas ellas con impacto directo en la circulación.
El soterramiento de la A-5, conocido como Paseo Verde del Suroeste, es una de las actuaciones más ambiciosas. Con un presupuesto de más de 400 millones de euros, arrancó en octubre de 2024 y se prolongará hasta noviembre de 2026. Durante este verano se han cerrado pasos inferiores peatonales en Batán, la glorieta de Dante y el paseo de Extremadura, se han desviado tramos completos de circulación entre Padre Piquer y el nuevo bypass, y desde el 29 de agosto se ha reabierto el acceso al túnel de la M-30 en sentido centro y un nuevo enlace hacia el Parque de Atracciones. Esto permitió iniciar, el 1 de septiembre, la demolición del paso inferior previo para dar continuidad a la excavación del túnel. Las retenciones son inevitables en hora punta, aunque el Consistorio defiende que el resultado final será un gran corredor verde en superficie con zonas peatonales y carriles bici.

No menos complicada es la situación en el Paseo de la Castellana. Allí, las obras del llamado Parque Castellana comenzaron el 1 de julio con ocupaciones parciales, pero desde el 4 de agosto se ha cerrado por completo la calzada central entre Sinesio Delgado y el Nudo Norte en ambos sentidos, lo que ha disparado los atascos en toda la zona norte. El corte se prolongará hasta diciembre de 2026. Para paliar los efectos, se han habilitado desvíos por la avenida de la Ilustración, Ginzo de Limia o Monforte de Lemos, mientras que once líneas de la EMT y más de veinte interurbanas han modificado recorridos y paradas. Además, se ha reforzado la línea 10 de Metro —incluido el ramal 10b— en días laborables, y se ha desplegado un dispositivo especial de agentes de movilidad y policía municipal.
En paralelo, las obras de cubrición de la M-30 en Ventas también generan afecciones desde este verano. La intervención incluye la construcción de una gran pasarela peatonal y la creación de un parque de 1,6 hectáreas que conectará Salamanca con Ciudad Lineal. Los trabajos ya han obligado a ocupar un carril en sentido norte de la M-30, reducir el ancho de otros y fijar un límite de velocidad de 50 kilómetros hora en la zona de obras. Se prevé que estas restricciones se mantengan hasta finales de 2025, a lo que se sumarán nuevas fases de pilotes y cimentación. Aunque el Ayuntamiento defiende que la infraestructura servirá para coser dos distritos históricamente separados, asociaciones vecinales han criticado el proyecto por considerarlo innecesario frente a otras prioridades.

En Conde de Casal, otro de los nudos neurálgicos de la capital, la ampliación de la línea 11 de Metro ha supuesto estrechamientos de calzada y desvíos de tráfico en superficie, generando largas retenciones en la glorieta y sus accesos a la M-30, la A-3 y Doctor Esquerdo. La futura estación intermodal, clave para conectar el sureste de la ciudad, traerá beneficios a medio plazo, pero de momento los trabajos obligan a la EMT a modificar paradas y recorridos en varias líneas, lo que complica aún más la movilidad en la zona.
El panorama se agrava con la coincidencia de otras actuaciones como la operación asfalto, que este verano ha afectado a más de 250 calles, y las modificaciones en la línea 6 de Metro, que mantendrá cerrado su tramo este entre Moncloa y Legazpi desde el 6 de septiembre hasta final de año. Todo ello convierte este regreso a la actividad en uno de los más complicados de los últimos tiempos en términos de movilidad.
El equipo de Gobierno pide "paciencia" a los madrileños
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha reconocido que todas estas obras, como las de Ventas, Castellana y la A-5, van a generar “problemas de movilidad” a la vuelta de septiembre, y ha pedido “paciencia y generosidad” a los madrileños. “Madrid está ejecutando una serie de infraestructuras que no se habían hecho desde el soterramiento de la M-30”, señaló este lunes desde la Casa de la Villa tras retomar su agenda oficial después de su baja de paternidad. El regidor defendió que son obras “absolutamente necesarias para progresar en términos de calidad de vida” y destacó que con ellas se incorporarán “más de 150.000 metros cuadrados de patrimonio verde” al conjunto de la ciudad.

Almeida subrayó que las actuaciones se están ejecutando en el norte, el este y el sur de la capital, y que suponen un “refuerzo presupuestario e inversión sin precedentes”. Recalcó además que su equipo ha trabajado en ofrecer alternativas de movilidad y en reforzar el transporte público para mitigar las molestias. “Cuento con la generosidad y la paciencia de los madrileños, que ya han demostrado en otras ocasiones que entienden que la ciudad se construye cada día con nuevas infraestructuras”, concluyó.